Por Silvia Miranda
No hay nada más desagradable que
salir de la casa a hacer trámites, con la idea de regresar con soluciones, nos
encontramos con funcionarios y/o dependientes de Tiendas que atienden mal. ¡Qué
culpa tenemos nosotros de sus malestares! Y, por más que uno les sonríe, con la
idea de encontrar respuestas y, de pasadita, alivianar un poco sus resquemores.
De igual forma mantienen su cara kilométrica. Sin duda, existen muchas formas
de reclamar. Y también muchas vías para hacerlo. En nuestro país recién se está
tomando en cuenta los reclamos de los clientes. Sin embargo, aún queda mucho
camino por recorrer.
Testimonios
- “Ya estoy algo cansada –dice una cliente de cierta empresa, de que no pueda
ver bien algunos canales. Por eso hice mi reclamo y, al venir a revisar, se
dieron cuenta que hay ene gente colgada”. “Como es de suponer, los trabajadores
revisaron la instalación original, (que ya no era tal), encontrándose con un
montón de cablerío”. “Todavía recuerdo la cara larga de las vecinas, cuando
vieron tanto movimiento”. “Después que se retiraron los funcionarios, más de
una me gritó Vieja reclamona, no más”.
- Sentado en la consulta de un dentista, un joven se queja demasiado por un
dolor en su muela. Comenta que fue atendido por un profesional que lo dejó con
muchos dolores. Al regresar a solicitarle una segunda revisión, le respondió
que “él no aceptaba reclamos”. ¿Resultado?... el lolo tuvo que buscarse otro
dentista.
Los Call Center
¿Qué son?... ¿Para qué sirven? Generalmente para mantenernos con el auricular
apegado al oído, mientras la musiquita, la propaganda o las transferencias,
ingresan por el martillo, se alojan en el yunque y terminan -apiladas- en el
estribo. El oído queda estremecido, por varios minutos y, cuando “¡Oh! se han
acordado que estamos ahí, (ignorando nuestro desbarajuste auditivo) sale una
vocecita diciendo: “Señor, le han atendido…” “¿?” … “De acuerdo, transfiero el
llamado a la persona indicada”… Y sigue el oído parpadeando en espera de una
ilusionada respuesta positiva.
- Otro señor reclama confiado en los dispuestos Call Center y es como ir a
comprar huevo en varias esquinas, porque las vocecitas angelicales se excusan
pasándose el problema al uno- cero- tanto; posteriormente, a otro uno- cero-
tanto, y después de haber ocupado tiempo y paciencia, le sale otra voz que
ilumina el auricular: “Señor, tendría que llamar al uno- cero- tanto… ¿tiene
alguna consulta?... ¿En qué lo puedo ayudar? ”
¡Se cayó Internet!
- “Ah… no puede ser! Justo cuando estaba por cerrar un negocio”… “Por la… logré
tremendo diseño y no alcancé a guardarlo”… “Qué banda ancha, cuánta
interrupción, cuántos días llevo con la misma lentitud, ¡¡¡no puedo trabajar!!!
Quién me responde por ello?... Y para cobrar sí que son buenos. ¡Ay de que nos
pasemos del plazo!
Los servicios Higiénicos
Una de las cosas más pésimas que tienen algunos medios de transporte (trenes y
buses), Terminales y Restaurantes, es la falta de higiene de los baños. La
palabra cultura, con este despropósito, va decayendo y perdiendo significado
por culpa de cientos de usuarios. ¡Cómo se les ocurre, en los buses, por
ejemplo, utilizar el minúsculo baño, sin ningún resquemor , pasando a llevar el
sensible olfato del resto de los pasajeros.
Las filas
A quién le gusta hacer filas? Qué pregunta! ¿ A quién le gusta colarse cuando
la fila es larga? El que se atreve a hacerlo, es un valiente. Hay 75 personas
en la cola del Banco y llega Rolando a ocupar el número 76; pero ¡qué suerte!
Descubre al Lucho, justo en el número… (hasta lo cuenta con los dedos) 14. Y
allá va a saludarlo amistosamente, hasta con abrazo. A vista y paciencia de los
61 que quedaron atrás, él –muy fresco- inicia una conversación y comienza a
avanzar junto a su amigo que, todo cortado, escucha “Pónete en la cola, po’”…
“Y… pa qué te calai”… “Ya, a ti te decimos, no seai cara dura”. Pero el Rola,
aunque le golpetean los reclamos (dichos a medio morir saltando) en sus oidos,
termina por hacer su trámite en la ventanilla, sale caminando hacia la calle y
se despide de su gran compadre, cuando ya se ha librado de las palabrotas.
Lo otro es tener santos en la corte y ahorrarse las filas. Basta una miradita
con su amistad bancaria que termina haciéndole el trámite por el costado. Esto
también ocurre en Centros de Pagos, Boleterías, y cualquier lugar donde se hace
la tradicional filita india.
Las Misas y los colados
Me produce mucha risa en las misas dominicales. Cuando se invita a la comunión,
las personas acostumbran a ordenarse en fila, pero hay hombres (no mujeres) que
se desentienden de ese orden y corren desesperados por el costado para, luego,
instalarse –en forma exagerada- en primer lugar. Ahí nadie puede reclamar,
porque estamos en un lugar de paz y unión, pero ¿la verdad?...nace una risa
natural.
Los ruidos molestos
Si bien la Ilustre Municipalidad de Rancagua tiene bien claro el tema sobre los
ruidos molestos en las calles, difícilmente puede fiscalizar a cada momento
todos los tamborileos, murmullos, y sonidos de varias categorías. En esta parte
jugará un mejor papel la cultura individual y grupal. Vamos por parte: Los
innumerables perros que se instalan a ladrar, justo en la ventana de su
dormitorio… y sus dueños, que viven en pisos superiores, nada hacen. El gallo
que despierta a don Gabriel, gallo bullicioso que hay que soportarlo únicamente
porque es un hermano menor del ser humano. Qué le cuesta comprarse un
despertador a este vecino y hacer de este gallo una exquisita cazuela. ¿Existe
la cazuela de gallo?... Bueno, con crisis, todo servirá, no?
El señor del segundo piso que despierta a los vecinos, en todos los puntos
cardinales, únicamente porque se le ocurrió ocupar el domingo para reparar sus
ventanas, y no encontró mejor forma que comenzar –tempranito- a usar su
taladro… para aprovechar el día. Eso se estila… pero nadie reclama, todos
aguantan diciendo: “Ya me tocará hacer reparaciones”.
Reclamos Nocturnos
Habitantes de sectores donde se ubican bares y discos, muchas veces no pueden
pegar los ojos debido a que los usuarios de estos lugares se movilizan en autos
y motos, a todo dar. Y los que lo hacen a pie, se encargan de ir dejando sus
recuerditos personales y envases por el camino. ¿Dónde se puede reclamar este
tipo de casos?
Manos de Tijera
Se ha sabido de muchas mujeres que han dejado su cabellera totalmente ridícula.
Los cortes, las tinturas, visos y reflejos, al terminar el proceso resultó ser
lo que no se pidió. Al final la víctima no asistió a la Ceremonia, por
vergüenza.. Y si fue, tuvo que hacerse un arreglo algo sensual, con un pañuelo
de seda, combinable con el vestido.
El hombre no está exento de los tijeretazos del peluquero de cabecera o del
nuevo estilista. Un joven va a recortarse un poquito su cabello, y termina con
un corte militar. En cierta oportunidad, mientras esperaba atención, observé un
par de “medallones” que le iban quedando a un estudiante. La “cortadora” lo
notó, y hacía tremendos esfuerzos para tirarle agüita y tapárselos mientras lo
peinaba. Este tipo de reclamos de cabellos mal cortados, dónde se hacen? Los
menos conflictivos los callan, y prefieren esperar un par de semanas para que
les crezca nuevamente.
DEJE SU
RECLAMO AQUí



















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