Por Jorge Queirolo Bravo, escritor,
historiador y periodista
Introducción
Estamos acostumbrados a escuchar historias de individuos que fueron subversivos y que en su época quisieron cambiar el mundo. Muchos procesos revolucionarios efectivamente consiguieron modificar el curso de la historia y uno de ellos, indiscutiblemente, fue la Revolución Francesa. De la misma manera, existen otros reformistas que son algo menos recordados.
Es
el caso de los hermanos Graco. ¿Pero qué pasó con los hermanos Cayo y Tiberio
Graco? En realidad sus nombres no suenan a revolución, excepto para los
estudiosos de la historia. Bien vale la pena repasar la obra semiolvidada de
estos dos personajes, los que en su momento formularon propuestas que hicieron
temblar el orden establecido y que enfurecieron a los poderosos de Roma. Ésta
es su historia, la cual merece ser contada.
Obra de los hermanos Graco
Ambos hermanos eran hijos de Tiberio Graco, El
Censor, y de Cornelia. Provenían de una familia de origen plebeyo. El primero
en sobresalir fue Tiberio, que ganó notoriedad en medio de una severa crisis,
la que estremecía con especial fuerza a los campesinos. Sobraban razones para
esto, como importaciones de trigo a muy bajos precios y abundancia de esclavos,
factor que se convirtió en una fuente de suministro de mano de obra
extremadamente barata para los propietarios de grandes extensiones de tierra.
Esta situación llevó a la bancarrota a la mayor parte de los campesinos
pequeños y medianos, los que en su desesperación comenzaron a deshacerse de sus
propiedades a precios verdaderamente irrisorios. Lentamente el latifundio se
impuso por sobre el minifundio. Se dejó de cultivar cereales y las tierras
fueron dedicadas a usos más rentables para sus nuevos propietarios, como pastizales
para el ganado, árboles frutales y olivos. La migración del campo a la ciudad
se masificó rápidamente, formándose cinturones de miseria alrededor de Roma, en
los que la mayoría de sus nuevos habitantes carecían de un trabajo estable.
Esta situación sensibilizó a Tiberio, quien propuso una ley de reforma agraria
que regulaba la tenencia de la tierra, limitándola a 125 hectáreas por
propietario. Es obvio que una propuesta de este tipo no podía ser del gusto de
los grandes terratenientes, los que pusieron el grito en el cielo al ver
seriamente amenazada su hegemonía. Tiberio fue destituido de su cargo de
tribuno. No contentos con esto, los “optimates”, miembros de la clase
dirigente, lo hicieron asesinar cruelmente. Así acallaron su iniciativa de
defensa de los más débiles y desamparados. Su muerte causó severas convulsiones
y guerras internas que se extendieron por muchos años.
Una década después, su hermano Cayo Graco fue ungido
con el nombramiento de tribuno de la plebe. Su forma de actuar resultó aun más
pasional que la de su controvertido hermano. Actuó conforme a sus convicciones
personales y con el firme propósito de minimizar el poder de los “optimates” y
senadores. Su meta final consistía en la instauración de una democracia basada
en el modelo griego. También intentó restaurar la reforma agraria por la que
tanto luchó su hermano. Fue muy consciente de las necesidades de los pobres y
menesterosos, y prueba de ello es la ley “frumentaria” que hizo promulgar,
según la cual se establecía el compromiso de vender una determinada cantidad de
trigo y cereales a precio reducido a cada ciudadano. Fueron medidas de carácter
eminentemente popular, pero que chocaron aparatosamente con los intereses de
los grupos de poder. Fue como haber nadado contra la corriente y, al final,
como generalmente sucede, se impusieron los más poderosos, dejando en el camino
todo afán democratizador. Cayo Graco no fue reelegido tribuno de la plebe y
viéndose acorralado por sus enemigos, optó por pedirle a un esclavo que
terminara con su vida. Ése fue el triste epílogo de tan desigual contienda, lo
cual demuestra que las pretensiones de justicia social no son una invención
reciente, ni propia de un grupo político en particular. Es justo que la
historia reivindique los nombres de estos legítimos precursores de la lucha por
los derechos del hombre, especialmente de los menos favorecidos. Si recorremos
las noticias actuales que nos entrega diariamente la prensa mundial,
encontraremos muchas situaciones análogas a lo anteriormente narrado y que
aconteció en Roma hace ya más de 2000 años. La pregunta que queda flotando en
el ambiente es: ¿Quiénes son los hermanos Graco del siglo XXI? El que sepa la
respuesta que tire la primera piedra. JQB






















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