Qué porfiado. Escribir nos produce cierta fascinación, casi tanto como cuando leemos algo y queremos escribir acerca de ello, acerca de lo que creemos considerar en ese momento según el momento. He procurado imaginar cierta democracia y me interesó conocer la mirada de esta con los ojos de Gabriel Valdés la que se puede apreciar en el mercurio del domingo en torno a una entrevista en que habla de la próxima publicación de sus memorias.
Me impresiona ver como esta es una historia de
carrera corrida al mirar en sus memorias, una visión al pasado y una mirada al
presente. Me detengo a observar los hechos que deja la historia, a ver mi vida
también y todo es largo de describir, tanto que sólo puedo imaginar emociones
indescribibles y que grande universo parece apenas nuestro mundo en nuestros
recuerdos.
En ese camino te preguntas cosas, ya
sé también que me dirías que imaginas tu vida y posiblemente también una
historia en que ya no estamos en el futuro y que hay momentos en esa historia
en que tampoco estuvimos y así, emociones, sensaciones si prefieres, vivencias,
proyecciones imaginarias.
En medio de los sueños de vida, en
el intrincado ser, aquel que siente, el que somos cada uno, al que a veces le
pasa una u otra cosa, tenemos una perspectiva de nuestro ser relacionado a
nuestro entorno y en si mismo a relaciones con nuestro medio, lo que hacemos y
los servicios que usamos y aquella particular mirada de la democracia, porque
todos la vemos ahí, tal vez de una u otra forma, pero ahí, siendo parte
escencial de nuestra vida a la que no somos indiferentes porque somos usuarios
de los brazos sistémicos que actúan desde la democracia, que define para
nosotros relaciones con nuestro medio, logros y proyecciones, pasado y cultura,
creencia y confrmación, vacíos y aspiraciones.
Yo imagino que el sentir común es
bueno, que todos aspiramos a lo bueno y conveniente para todos y para cada uno,
tal vez más para cada uno, porque nuestro mundo crece y se vuelve para todos
cuando consideramos a más y a esos todos. Comprendo que fallamos, que nuestro
sistema que sostiene la democracia y eso a las instituciones y servicios
generales que prestan en algún punto no funciona como debiera, en algunos
momentos, y así apreciamos que siempre queda algo por hacer y nos cuestionamos
respecto de nosotros y la democracia, cómo la vivimos y como esta se vuelve
pieza escencial de entornos más amigables.
Y ahí supongo que es cuando nos dan
ganas de que algo pase, de que algo se supere, que avancemos que mejoremos hoy
la democracia que tenemos para en lo cercano cosechar frutos como de planta
abonada, limpiada y regada o como un simple árbol plantado que crece y se
esperan frutos de él. Ya sé que miramos y pensamos en lo que podemos hacer y
que apreciamos que la contienda cuenta con un arsenal reducido de herramientas
de nuestro lado que nos permita la posibilidad de hacernos esperar que la
democracia sea mejorada, pero, como soñamos con ella, derribamos
imaginariamente problemas o creamos generosas soluciones a medida que pensamos
en todos.
Tomando frutos del huerto pensaba en
que el más amplio fruto de la democracia debiera ser un mundo donde cada uno
pudiera alimentarse de esos frutos, sin tener mayores preocupaciones, lo que me
lleva a pensar en que la vida en el huerto del edén cumplía esas condiciones.
Las sobrepasaba de muchas formas, por su puesto, pero, esa es la idea y es así
porque teniendo comida todo el año y de sólo frutos, tu alimentación es sana y
así, con otros beneficios, supongo que sería la vida ideal en la tierra.
Claro, ya somos muchos o muchos más
de los que han sido en otras edades de la historia comparativamente y que los
recursos y fuentes están usándose en los diferentes paralelos y meridianos del
planeta y que los que no se usan se espera que se usen, pero, he ahí, la
posibilidad de que la democracia pueda crear huertos en el desierto, en el
valle y en la montaña, junto al mar y en todos aquellos lugares en que pueda
estirarse la mano al fruto del árbol, a los logros de sistemas componentes de
la democracia que han mejorado, porque mejoramos la democracia.
Muchos libros y comentarios se deben
haber escrito respecto de la democracia y los beneficios de una democracia
plena, o que se le acerque, o que logre resultados, allá y acá, donde estás tú
y donde estoy yo y he querido plasmar como esculpida en la net, mi impresión
respecto de lo que me produce ver las reflexiones sobre democracia de otras
personas que han sido parte de la historia de nuestra democracia ...
Revolucionemos y mejoremos nuestra
democracia.






