
“El laberinto del fauno” transcurre
en una zona no identificada del noroeste de España el año 1944, cinco años tras
el fin de la Guerra Civil
Española.
La película empieza con una
introducción por parte de un narrador:
"Cuentan que hace mucho, mucho
tiempo, en el reino subterráneo, donde no existe la mentira ni el dolor, vivía
una princesa que soñaba con el mundo de los humanos. Soñaba con el cielo azul,
la brisa suave y el brillante sol...
Un día, burlando toda vigilancia, la
princesa escapó. Una vez en el exterior, la luz del sol la cegó y borró de su
memoria cualquier indicio del pasado. La princesa olvidó quién era - de dónde
venía... Su cuerpo sufrió frío, enfermedad y dolor. Y al correr de los años...
murió.
Sin embargo, su padre, el Rey, sabía
que el alma de la princesa regresaría, quizá en otro cuerpo, en otro tiempo y
en otro lugar. Y él la esperaría hasta su último aliento, hasta que el mundo
dejara de girar."
Ofelia (Ivana Baquero) viaja
con su madre Carmen (Ariadna
Gil) quien se halla en un avanzado estado de gestación, hacia un pequeño
pueblo al norte de España, donde se encontrarán con el nuevo padrastro de
Ofelia, el capitán de la Guardia Civil Vidal (Sergi López)
encargado de eliminar los últimos indicios de la guerrilla
republicana escondido en los montes después de la guerra civil,
en 1944. En el camino, Ofelia se topa con un insecto extraño, que la sigue. El
narrador explica que hace mucho tiempo en un mundo subterráneo, existía una
princesa que deseaba vivir en el mundo de los humanos. La princesa logró
escapar, pero la luz del sol la cegó y al perder su inmortalidad, murió. Su
padre, el rey del mundo subterráneo, sabía que su alma no había muerto, y que
regresaría algún día a donde pertenecía, por lo que abrió portales alrededor
del mundo esperando su retorno.
Al llegar al campamento, Ofelia
conoce al capitán y se hace visible que es un hombre desalmado. En este
campamento, localizado al lado de un molino, Ofelia conoce a Mercedes (Maribel Verdú),
una de las trabajadoras en este lugar quien, con el doctor Ferreiro (Álex Angulo),
suministran a escondidas medicinas y alimentos a los rebeldes de las montañas.
Al lado del molino se hallan las ruinas de un viejo y extraño laberinto que
intriga a Ofelia.
Durante la primera noche, Ofelia es
visitada por el extraño insecto, que se convierte en hada y la guía hacia el
laberinto. Allí, se encuentra con una estatua y un fauno (Doug Jones) quien le
revela un gran secreto. El fauno le dice que ella es en realidad una princesa y
que ha sido buscada incesantemente por su padre. Para poder regresar, Ofelia
debe pasar tres pruebas y demostrar que su esencia está intacta. El fauno le da
un libro en blanco el cual le permitirá realizar las pruebas; con este libro el
fauno también le da tres piedras de ámbar para su primera misión. Esa noche
Ofelia ve, sin ser observada, que Mercedes le pide medicinas al doctor Ferreiro
para curar la pierna de uno de los integrantes de la partida guerrillera.
La primera prueba la lleva a cabo al
siguiente día. Consiste en entrar en una cueva situada en las raíces de un árbol
moribundo y encontrar a un sapo que está matando a la planta lentamente.
Después de encontrarlo, deberá darle de comer las tres piedras y extraer una
llave dorada de su vientre. Ofelia lleva esta tarea a cabo en su totalidad,
pero al hacerlo, arruina el vestido que su madre hizo para que ella luciese en
la cena que el capitán Vidal ofrece esa noche a las fuerzas vivas del pueblo.
Eso decepciona a su madre quien castiga a Ofelia esa noche sin cenar.
Al siguiente día, Ofelia abre el
libro para saber de su nueva tarea. Pero en vez de revelársela, el libro se
llena de sangre. Carmen grita de dolor en la habitación, en la que Ofelia se
apresura a entrar. Allí se encuentra su madre sangrando terriblemente. Con
prontitud se llama al doctor y Carmen es sedada, Ferreiro le prescribe reposo
absoluto. Ofelia es trasladada desde la habitación de su madre a otra
habitación para que aquella pueda descansar.
Esa misma noche el fauno aparece en
la habitación de Ofelia preguntándole por qué no cumplió la segunda tarea. Ofelia
le explica al fauno sus razones y éste le regala una raíz de mandrágora. Ofelia
debe de ponerla en un cuenco de leche y alimentarla con dos gotas de su propia
sangre cada día, situarla debajo de la cama de su madre para hacerla sentir
mejor. Así lo hará Ofelia. Antes de marcharse, el fauno advierte a Ofelia que
su misión será muy peligrosa y le entrega un estuche que alberga tres hadas que
la ayudarán en su misión, un pedazo de tiza y un reloj de arena para medir el
tiempo exacto que debe durar su misión. Enérgicamente el fauno le indica que no
debe comer nada en el lugar de su misión porque "le va la vida en
ello" y allí habita un ser que no es humano. Cuando Ofelia coloca la
mandrágora bajo la cama de su madre al día siguiente, se entera (al escuchar una
conversación entre el capitán y el doctor) que la vida de su madre no significa
nada para el capitán, a quien sólo le preocupa su hijo nonato, continuador de
su estirpe.
Mientras tanto, el capitán Vidal se
encamina a las montañas para atacar a los rebeldes. Allí encuentra una fogata
apagada y entre sus rescoldos las mismas medicinas que el doctor le dio a
Mercedes. Los guerrilleros habían tenido que huir y las dejaron allí.
Llega la noche y Ofelia se dispone a
cumplir su segunda misión. Dibuja una puerta en la pared con la tiza mágica. Al
abrir esta puerta, ve otra habitación muy extraña. Antes de pasar a la
habitación, gira el reloj de arena (pues debe regresar antes de que la arena
del reloj termine de caer) y libera a las hadas, las cuales la dirigen hacia
unas pequeñas puertas en la pared, como cajas fuertes. En esta habitación
también hay una gran mesa llena de apetitosa comida y, sentado, se encuentra un
monstruo sin ojos (el Hombre Pálido, también interpretado por Doug Jones). En
las paredes se hallan pinturas de este monstruo matando y devorando niños
pequeños. Ofelia utiliza la llave que obtuvo del vientre del sapo para abrir
una de las tres puertas en la pared. Decide abrir la puerta de la izquierda a
pesar de que las hadas le indicaron que abriese la que se encuentra en el
medio. De ésta saca una daga. Al dirigirse a la salida, Ofelia no puede
resistir la tentación de comer dos uvas, sin tener en cuenta la advertencia que
el fauno le había hecho previamente ni prestando atención a las advertencias de
las hadas en ese momento. Esto causa que el Hombre Pálido se despierte y con
sus ojos ocultos en las palmas de las manos se dispone a atacar a Ofelia. Las
hadas se apresuran a defenderla, por lo que el monstruo captura a un par de
ellas y les da muerte arrancando y devorando sus cabezas. Ofelia se apresura a
alcanzar la salida pero su tiempo se agota antes de llegar y la puerta se
cierra ante de ella. Asustada logra hacer otra puerta en el techo y escapar con
el hada restante, instantes antes de que el monstruo la alcance.
Esa misma noche, Mercedes y el
doctor Ferreiro suben a escondidas al refugio de los guerrilleros, para que
Ferreiro atienda a uno de ellos. Allí se revela que el líder guerrillero,
Pedro, es hermano de Mercedes, a quien entrega una llave de la bodega del
Molino, donde el capitán Vidal guarda todos los víveres del pueblo. El
guerrillero herido tiene una herida gangremada en la pierna. El doctor
Ferreiro, sin otra anestesia que aguardiente, tiene que amputarle la pierna.
Después de esto, los guerrilleros
atacan un tren, haciéndolo descarrilar. Vidal se dirige al paraje
inmediatamente, pero tan pronto como llega se da cuenta que todo era una trampa
para atacar el campamento y apropiarse de los alimentos destinados al pueblo,
que Vidal guardaba allí bajo llave a fin de impedir que los campesinos ayudasen
a los guerrilleros. Esto le hace sospechar de Mercedes. Se desata un tiroteo en
las montañas, y parte de los guerrilleros mueren en el enfrentamiento, sin
embargo el capitán captura a uno de los rebeldes, malherido, para torturarlo.
Después de las torturas Vidal le pide al doctor que atienda al prisionero, el
cual le pide al doctor que termine su sufrimiento y lo mate. El doctor le
obedece. Al mismo tiempo, Vidal obtiene una muestra de medicina del maletín del
doctor y la compara con la medicina encontrada en las montañas. Vidal, ahora
enfurecido por la traición del doctor y por su desobediencia, saca una pistola
y termina su vida.
La noche siguiente, el fauno visita
a Ofelia para saber sobre el resultado de la segunda misión. Con lágrimas en
los ojos Ofelia empieza a explicar que tuvo un accidente, pero antes de que
pueda continuar, el hada sobreviviente de esta aventura se apresura a contarle
al fauno lo sucedido. El fauno, furioso, le dice a Ofelia que cometió un error
y que ella no es la elegida. Al desobedecer las reglas Ofelia agotó sus
posibilidades de volver a su reino junto a sus padres y debería seguir viviendo
como humana. El fauno desaparece en las sombras y deja a Ofelia en lágrimas.
Al día siguiente, mientras Ofelia
alimenta la mandrágora que alivia el dolor de su madre, es sorprendida por el
capitán, quien grita enfurecido. Carmen despierta y pide hablar con Ofelia a
solas. Le explica que la vida es dura y que la magia no existe. Carmen lanza la
mandrágora a la chimenea encendida en donde se retuerce, con un agudo chillido,
hasta morir, y al instante Carmen se encuentra sangrando.
Vidal manda llamar al encargado del
botiquín del puesto para que atienda a su esposa. Carmen muere durante el
parto. No obstante, la única preocupación de Vidal es su hijo, el cual se
encuentra bien.
Tras el entierro de Carmen, Vidal
amenaza veladamente a Mercedes, pues durante el ataque de los guerrilleros el
candado de la bodega no fue forzado y ella una vez le confirmó que la llave que
le dio al capitán era la única llave. Por esta razón, Mercedes decide huir.
Ofelia le ruega incesantemente que la lleve con ella, y Mercedes accede. No han
llegado muy lejos cuando son atrapadas por Vidal. Ofelia es encerrada en su
habitación y Mercedes es llevada a la bodega para ser torturada.
Cuando Mercedes se encuentra atada
en la bodega y a solas con el capitán, saca un cuchillo de mondar patatas que
tenía oculto en el delantal, se libera y ataca al capitán. Mercedes le causa
dos heridas superficiales en pecho y espalda y un corte en la mejilla, desde la
boca. Saliendo de la bodega es rápidamente acorralada por los militares en su
huida hacia las montañas, donde los guerrilleros -y entre ellos su hermano
Pedro- atacan a los hombres de Vidal y la liberan.
Entretanto, Ofelia es visitada por
el fauno una vez más. Se abraza a él y éste le ofrece una segunda oportunidad
con la condición de que ella haga todo lo que él le diga sin hacer preguntas.
Ofelia acepta y el fauno le pide que lleve con ella a su hermano recién nacido
al laberinto. Ella obedece, se escapa con la tiza mágica de su habitación y
vierte láudano en la bebida del capitán para dormirle (el doctor Ferreiro le
había prescrito láudano a la Carmen para que pudiese dormir por las noches;
tras su muerte, Ofelia se había apropiado del frasco). Vidal se encuentra
cosiéndose la herida en la boca cuando descubre a Ofelia con el bebé en sus
brazos que se dirige al laberinto. Aunque débil y atontado, consigue
perseguirla. Al mismo tiempo, el campamento es atacado por los guerrilleros.
Mercedes busca a Ofelia en su habitación sin encontrarla.
Ofelia y el niño llegan hasta el
laberinto donde se encuentra con el fauno. Este le pide al niño y le dice que
para abrir el portal a su reino se debe derramar sangre inocente. Ofelia rehúsa
hacerle daño a su hermano a pesar de las constantes demandas del fauno. Este,
entonces, muy molesto da un paso hacia atrás y le dice que haga lo que quiera.
En ese momento llega Vidal (quien no puede ver al fauno), toma el niño de las
manos de Ofelia y después dispara a la niña, dejándola sangrando a la entrada
del pozo que da acceso al mundo del fauno.
Al salir del laberinto, los
guerrilleros, con Pedro al frente y Mercedes a su lado, están esperando a Vidal.
Éste les entrega voluntariamente al niño, pidiéndoles que le digan a su hijo la
hora de su muerte -tal y como el General Vidal, su padre, hizo con él al
destrozar su reloj antes de morir. Mercedes le responde que "ni siquiera
sabrá tu nombre". Pedro dispara al capitán a bocajarro en la cara y le
mata.
Al entrar al laberinto, los rebeldes
encuentran a Ofelia en el suelo moribunda. Sin poder ayudarla sólo pueden verla
morir. Su sangre gotea desde arriba sobre la extraña estatua de la gruta del
fauno y la luz de la luna llena obra un milagro: en la cara de Ofelia nace una
sonrisa. En una última visión, ella se ve a sí misma en un palacio dorado
frente a sus padres, el rey y la reina (su madre Carmen) del mundo subterráneo.
La última prueba que ha superado Ofelia era derramar su propia sangre antes que
derramar la de un inocente. Se convierte en la princesa y esta lista para vivir
eternamente en su palacio. Mientras tanto, la Ofelia terrenal muere en los
brazos de Mercedes. El narrador dice entonces que reinó con justicia y bondad
por muchos siglos y que fue amada por todos sus súbditos y que dejó huella de
paso por el mundo, visible solo para aquellos que sepan mirar.
Saludos amistosos, Katina



















Y hay que saber mirar....
para entender cuánto sufren los animales que nos comemos...
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Saludos amistosos, Katina
Mejoremos el mundo. Abandonemos el cruel habito de comernos a los animales.