
Quimantú y la publicación de la
primera novela de Rodrigo Ramos Bañados.
Hace unos meses en la red de diarios digitales de Chile, publiqué una nota sobre
el interesante proyecto novelístico titulado Alto Hospicio del escritor y
periodista Antofagastino Rodrigo Ramos Bañados, en ese entonces la obra ya
había concluido, se hallaba cerrada como serie de aparición periódica en su
blog homónimo y prometía en un último post; una eventual edición en papel por
parte del grupo Editorial Quimantú . En
diciembre del año recién pasado, esa promesa llegó a destino, el libro estaba
editado. Unas semanas más tarde, la obra estaba en mis manos cortesía del
autor. 
Disfruté su lectura, aún cuando ya conocía la historia a plenitud gracias a la
red, y es que la experiencia que uno vive al toparse cara a cara con un libro,
siempre es especial; sobre todo si la obra que se disfruta goza no sólo de
calidad y brío en su contenido, sino que en lo relativo a su edición, se
percibe un respeto pleno a la elección y libertad creativa del publicado. El
trabajo de Editorial
Quimantú es sobresaliente, pues sin transgredir su principio base que aboga
por no castigar al lector con el precio de sus libros, presenta un óptimo
diseño de portada e impresión y lo más importante, respeta a cabalidad las
condiciones particulares del título de R.R.B; al ser una obra nacida al
alero del formato epistolar que permiten los blogs.
Intención que en primer lugar demuestra una madurez del autor al experimentar
en su trabajo debut dentro de la narrativa extensa, pues más allá de lo
anecdótico de diseñar una novela por entregas, a lo largo de varios meses y
siguiendo la estructura de bitácora a tiempo real, con las ventajas
correspondientes de intertextualidad y difusión masiva que permite Internet,
R.R.B vincula lo mediático-tecnológico con su historia a fin de sacar provecho
al máximo a las posibilidades narrativas de interacción con el lector; ya
que fácilmente cualquier visitante podía con un simple comment tras la lectura,
hacerse parte del proceso creativo e ingresar a la historia como cómplice del
testimonio del protagonista, narrador-bloguero que confiesa su implicancia en
los crimines de Alto Hospicio día por medio y semana a semana a vista y
paciencia de los internautas.
Este factor nos permite añadir algo indispensable respecto al traspaso del contenido
de la obra desde la triple w al papel, la inclusión en el libro de numerosos
comentarios de los seguidores en línea de la obra. El riesgo de Quimantú en
este aspecto, es saludable para la narrativa nacional, sobre todo si damos a
conocer que esta novela, constituye otro estreno, no menor, el nacimiento de la
colección ?Creando en-señas? de la histórica casa editora.
Quimantú busca con esta línea, abrir una veta y catálogo a fin de promover
nuevos talentos y apuestas creativas en la literatura Chilena. Un buen paso en
conjunto por parte del autor y su editorial, pues el texto con el cual uno
llega profundamente a interactuar, goza de calidad y brío.
Alto Hospicio: Un viaje al infierno de todos.
Alto hospicio de R.R.B no es otra historia al uso sobre el norte grande, no es
una oda gratuita a la pampa y el salitre, felizmente el escritor demuestra
un increíble bagaje como lector y cinéfilo, además de gran valor y capacidad
para asumir creativamente la apuesta total de mirar directo al abismo y
enviar desde allí sondas que hablan a su destinatario de la otra cara de Chile
y en especial del desierto con un rostro menos placentero y para nada
romantizado; pulcro gracias al esplendor de la minería, el fragor de aquellos
sufridos hombres de trabajo y los procesos histórico-sociales de hace dos
siglos.
Rodrigo Ramos opta por explorar como un solitario viajero del delirio otra
veta, los límites de lo fronterizo son su obsesión y ello se aprecia en todas
las dimensiones de la novela, lo cual dota a esta de una gran riqueza en
cuanto a estilo y diseño. La pieza en su origen multimedia se plantea como un
mecanismo arriesgado que se comunica con sus posibles lectores a través de
estrategias textuales que desafían ante todo, las convenciones de la ficción,
al hacer como ya mencione, del receptor un cómplice de los hechos narrados, un
silente vouyeur poniéndose de primera mano al tanto de las confesiones de una
mente también fronteriza, una consciencia al límite de la sanidad a la cual se
puede interpelar como narrador/bloguero siendo un lector/activo con un comment
directo, minutos después de colgado un capítulo/post. La edición en papel
recoge ese sentir al respetar las fechas y las opiniones tal cual se publicaron
en reacción a la voz del protagonista que usa el medio electrónico para
desahogar su ambivalente culpa, la que hora a hora, nos revela a un
decadente y aplastado periodista radicado en el norte, fracasado en su primer
matrimonio, lascivo y dedicado en su pasado inmediato a escribir notas sobre
asesinos seriales famosos tales como Chikatilo o Garavito, columna apreciada
por Julio Ceballos, y primera instancia para el nexo de ambos. El fanático
acérrimo de Luis Dimas, se vuelve gracias a esas notas, chofer incondicional
del decadente reportero demostrando que tras la fachada de prolijo taxista
reposa un depredador en serie que cobraría la vida de numerosas jóvenes en Alto
Hospicio, llegando a ser condenado y remitido a la prisión de Acha en Arica. El
periodista por su parte que termina por convertirse en copiloto del viaje
sangriento de Ceballos, justifica su grado de implicancia como testigo,
incitador y encubridor de los violentos asesinatos, a través de la labor que
realiza como periodista, pues al igual que un fotógrafo de NatGeo no está en
sus manos intervenir ante las fuerzas de la naturaleza que privilegian la ley
del más fuerte.
El abordar de esta manera el delicado tema que constituye una página negra en
la historia policial y humana del país, sin atenuar la sordidez del caso, sin
filtrar la oscuridad inherente del demencial submundo que duerme en alto
hospicio, infame sexto mundo brutalizado por la indiferencia cruel y
explotación del tercer mundo que es Iquique, Ramos Bañados, libera a la
pieza de toda retórica y lugar común que tienden a parcializar el tema buscando
dirigir las impresiones del lector hacia la conmoción a favor de las víctimas y
el repudio total y satanización de un solo culpable; cuando el psicópata,
más allá de ser impulsado por la sublimación personal de sus deseos, encuentra
un contexto idílico para desarrollarse al amparo de la psicopatía social y
morbosa, en que todos jugamos desde la acción y exceso de bulla al silencio y
vista al lado, un rol sutil. Papel que R.R.B desnuda sin concesiones, mostrando
los labiles pilares, otro borde frágil, frontera que horizontalmente nos
balancea sobre un matadero y hecatombe que preferimos no ver, o dejar sepultado
en la memoria; tal como dijo Bolaño en una de sus últimas entrevistas cuando le
preguntaron qué consideraba era el infierno a lo cual él escritor respondió, es
como Ciudad Juárez, que es nuestra maldición y nuestro espejo, el espejo
desasosegado de nuestras frustraciones y de nuestra infame interpretación de la
libertad y de nuestros deseos. A lo que se puede añadir además una frase
del protagonista de Alto Hospicio para entender ese infierno latente y
cotidiano que? ?espera como los muertos, en lo más hondo del mar?.
Autor: Daniel Rojas Pachas
Publicado en: La Santísima Trinidad
de las cuatro esquinas.



















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