No hay encuesta o sondeo de
opinión pública en que los ciudadanos expresen su indiferencia o
rechazo a la política. Los que viven de ésta, salen presurosos a
justificar este escenario hostil con las más excéntricas hipótesis;
desde los auto flagelantes que culpan al sistema político y la falta
de participación de la gente, hasta quienes ven el problema fuera de
su partidos. Al final da lo mismo, pues unos y otros se mantienen
alineados en la lógica que la política, y en especial ellos, los
políticos, son fundamentales para el devenir la patria.
Claramente, estas personas viven en otro Chile, ajeno al día a día de los trabajadores, dueñas de casa, los estudiantes y pequeños empresarios que deben sortear a diario innumerables problemas para sobrellevar una vida atribulada y sin un futuro cierto. Y como una ironía del destino, los afectados cada vez están más alejados de los temas públicos dejando en manos de estos “representantes del pueblo” nuestra vida social y política. Lo anterior, no es casual y nadie discute que es el mejor escenario para perpetuarse en el poder, con el desencanto de la gente que los desprecia, pero no están dispuestos a participar para cambiar las cosas.
A los chilenos no les interesa
la política por que no le ven utilidad. Tras largos años de
gobiernos democráticos la situación del país, las desigualdades y
falta de oportunidades para los compatriotas más pobres, han
fomentado la idea equivocada que la política no es útil para hacer
los cambios que el país necesita.
La ciudadanía ve atónita como la
Concertación y la Derecha se reparten el poder, como un festín al
que sólo ellos pueden entrar, ya que es imposible que movimientos
emergentes puedan trascender debido a la ley electoral heredada de
Pinochet y que tan buenos resultados le ha dado al gobierno y a la
Alianza por Chile.
A los chilenos no les interesa la política por que no hay espacios reales de participación. La monserga histórica que tanto versean los partidos respecto de los supuestos espacios de participación con los que cuenta el pueblo chileno creó un desencanto general en la gente. Las frías cifras son categóricas: la cantidad de trabajadores sindicalizados no pasan el 15%, las juntan de vecinos tienen escaso apoyo de los pobladores, en las universidades estatales la participación no supera el 50%, y en los colegios profesionales una minoría de los profesionales participa en sus gremios. Lo anterior, en gran medida, debido a que las organizaciones están infiltradas por los partidos. Eso nadie lo puede negar y a pesar de esto, todos callan.
A los chilenos no les interesa la política por que hay manipulación de los medios y quienes ejercen el poder quieren imponer la falsa idea de que la política es igual a los políticos. La frase para el bronce que dice “así es la política” lo único que busca es bajar la moral de los chilenos y que éstos se resignen a aceptar esta mentira. No es casual que desde el poder se intente esto, ya que para gobernar, como dicen los textos de ciencias políticas, se necesita mantener el control social; mientras menos se cuestione, mejor. Por eso, en los diarios, radios y televisión, las líneas editoriales cada vez son más difusas y sus parrillas programáticas consisten en entretener e informar sin opinar. Pan y circo, en donde parte del show lo protagonizan los políticos, como parte de la farándula criolla.
La política es fundamental
para el desarrollo y progreso de nuestro país. Es una función vital
y que debieran ejercer los mejores hijos del pueblo chileno. Los
partidos han demostrado su absoluta incapacidad de cohesionar a la
sociedad, menos aún de entregar una visión integradora y que
beneficie a la mayoría. Las ideologías de los partidos se sustentan
en la fragmentación y división; con una moral relativa, en donde
beneficiar “a los suyos” es más importante que buscar a los
mejores.
Bajo este prisma los políticos
están muy distantes de la política. Es más, serían malos
políticos, pues no cumplen la función esencial que es darle unidad
y destino común al país. Por eso, es fundamental, proponerle al
país una forma distinta de hacer política en donde los ciudadanos
puedan ejercer el poder por medio de sus organizaciones de base, en
contrapeso a los políticos, con un poder legislativo mixto. Es
decir, en donde los partidos y los gremios puedan ser parte activa de
la construcción de las leyes. Este es sólo un ejemplo de
contrarrestar el peso unilateral que ejercen los políticos.
Hay
todo un futuro que construir y para lograrlo, se debe organizar y
movilizar el país. Que este 2009, esta aspiración de la mayoría de
los chilenos se cristalice en la conformación de un movimiento
social, político y cultural en donde todos tengan espacios de
participación. Chile lo necesita y su pueblo debe hacerlo.






















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Si es Política
Indirectamente o Directamente lo que mencionas es por que eres político pero con otra tendencia y otros ideales, entonces lo que escribiste es politica. lo cual me parece muy bueno y fructífero tu escrito, ya que da para pensar.
Abrazos
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Verónica