¿Cuándo puedo exigir obligación con autoridad nuevamente?

Ante un error, una agresión, un agravio, etc., etc. se pierden derechos y respetos. Y estos se vuelven a recuperar –supongo- cuando se pague, repare, expié dicho remordimiento, pecado, torpeza o acto; y con un perdón por medio su saneamiento seria quizás total.
Pero habiendo en esta ecuación un agresor y un agredido, el perdón regalado no necesariamente expía mi remordimiento o repara mi acto.
Hay un juicio personal y uno ajeno por medio que si no convergen mantiene esta herida abierta en imposibilidad de sanción.
-La benevolencia extrema del agredido, no necesariamente repara la culpa del agresor si este conceptualmente siente que no la merece.
-La crucifixión extrema del agredido puede ser también superior a la culpa que el agresor siente.
Y me pregunta es –cuando no hay acuerdo entre ambos- ¿cuándo?, ¿en que momento se recuperan dichos respeto y derechos como para poder exigir obediencia nuevamente cuando por diversos motivos la falta (pasada) siempre incidirá en nuestro devenir?
¿Cuándo un pedófilo puede exigir respeto a su acción?
¿Cuándo un femicidia puede condenar dicha acción?
¿Cuándo un golpeador puede exigir moralmente no ser golpeado?
¿Cuándo quien irrespeta puede exigir respeto?
Personalmente –aunque se pueda perdonar, olvidar y pagar- creo que nunca se recupera la completa autoridad del ejemplo. Tal cual un paso dado no se e puede borrar.
Ese paso mal dado se podrá rectificar o enmendar pero no borrar.
Este pasó incorrecto ya marco una vivencia nueva que será parte de nuestras nuevas determinaciones.
Ese paso ya mostró un camino, al cuál ahora en conocimiento quizás no haremos mas o quizás si, pero no lava la mancha del hecho.
Y si el agredido no perdona nunca: ¿Cuando expió mi responsabilidad?
Me inquieta la última pregunta.
Creo saber como reparar o expiar un hecho, lo que no se, es cuando:
¿Cuándo puedo exigir obligación con autoridad nuevamente?
Saludos y suerte
¿Existe un elíxir que me naturalice a la inocencia anterior?
Khg







Y aunque no tengo ninguna de las respuestas a tus preguntas, te puedo plantear la visión que he podido construir y que a mí al menos, me ha hecho bien las pocas veces que la he logrado practicar
• Creo que juzgar no es muy conducente, salvo para intentar aplacar ese sentimiento de venganza o de remordimiento (aunque, tampoco funciona para eso en la práctica). Más que juzgar, hay que tratar de entender. Más que descubrir culpables, deberíamos intentar comprender por qué las cosas pasaron de esa forma y qué llevó a los involucrados a actuar así (te sorprenderá descubrir que casi siempre el agresor buscó un bien mayor, o está enfermo)
• Creo que en cualquier relación humana (incluida la de victima y victimario) sólo se llega a acuerdos cuando ambas partes hablan con su verdad (la del corazón, no la racional)
• Nunca es bueno exigir, pues nadie somos para requerir nada de otros. Es raro, pero andar por la vida exigiendo, sólo hace que te la pases desilusionándote de ti y de los demás, pues muy pocas veces actuamos como supuestamente íbamos a hacerlo. Es mejor ir por la vida entregando que exigiendo (uno es más feliz, se desilusiona y sufre menos)
• El respeto y la tolerancia más que exigirlos a los demás, son cosas que tenemos que dar nosotros a los demás (lo curioso es que mientras más respetuosos somos, más nos respetan y mientras más tolerantes somos con los demás, menos sufrimos nosotros)
• No es sano borrar las cosas que nos pasan, pues de ellas aprendemos, crecemos y construimos un mejor futuro. Por otro lado, ir por la vida recordando lo malo de las cosas siempre causará daño (en uno y en los demás) por lo que más que recordar el dolor, es preferible recordar lo que crecimos gracias a lo que con esa experiencia aprendimos
• Los actos de los demás no es lo que nos hace sufrir, sino la interpretación que nosotros hacemos de ellos y las situaciones que enfrentamos en la vida son sólo parte de ésta y de nuestro proceso vital, no hay por qué dramatizar y pensar que estamos mal cada vez que enfrentamos un cambio en ese proceso. Incluso el perder algo muy querido, nos alivia del miedo a perderlo y nos demuestra que sí somos capaces de vivir sin lo que perdimos (y sin lo cual no éramos capaces de concebir nuestra existencia), nos hace más libres…
• El elixir se llama amor mi estimado (y es algo que todos tenemos y podemos dejar fluir desde nuestra esencia…)
Quizá esto te parecerá utópico y fácil de escribir (o hasta “bonito”), pero irrealizable en la práctica (igual que me lo parece a mí) pero he de reconocerte que cada vez que lo he logrado aplicar, me ha sido fácil (es nuestra naturaleza, como realmente somos, sólo hay que ser como de verdad sentimos y no como deberíamos ser) y he sido más feliz que cuando he juzgado, exigido, vencido, logrado… Es mi experiencia y nada más, como te dije, ninguna respuesta a nada…
todos los pasos se olvidan y borran con la marea y con el olvido, los fósiles aparecen ocasionalmente, uno en mil, y de los pasos ni un rastro, el universo de vacas muertas no ha dejado memoria ni siquiera en los comensales, todos próximos a ser devorados, Castaneda enseñaba con don Juan que la primera técnica del guerrero era perder la importancia. La importancia de uno, obvio, imagino que tambien la de las cosas.
Saludos y suerte
es un proceso negro en el que nos odiamos porque no aceptamos nuestros defectos.
suerte