Marca de Guerra
El chico
caminaba hacia su casa desde el paradero sin darse cuenta que en pocos
instantes se convertiría en la nueva presa de la periferia. Solo percató unas sombras
moviéndose sigilosamente a sus espaldas. Su mp3 sonaba muy fuerte, tanto que
toda la gente que estaba en la micro supo que le gustaba el reguetón. Ni su
pinta de delincuente pudo evitar los trágicos sucesos que pronto sucederían en
esa calle tan corta que debía atravesar para poder llegar su hogar.
Era famoso
en su ambiente por creerse malo y andar asustando a los niños menores que el,
mal que mal, ya estaba en octavo año y se acercaban los últimos días de
colegio. Debía imponerse frente a los demás y aprovechar, pues el otro año
seria de la casta mas pequeña en su nuevo colegio. Su acento era un poco
perturbador, repetía sufijos, prefijos, superfinos, ultrafijos, megafijos y
requetecontrafijos dando como resultado frases como “te voy a agarrarte a balazos”
o “te oi a apuñalarte oe”. Realmente intimidante.
Su hobby
era ver programas televisivos en los que los “pacos” salían a recorrer las
calles de santiago para atrapar delincuentes, de ahí aprendió todas sus técnicas
de intimidación y estilo de vestir. Robaba los juguetes de sus compañeros y
molestaba a los que eran mejores que el, obvio, les tenia envidia y la
demostraba resaltando los defectos de los demás. Tenia un pandilla en su curso.
Eran los “Miguelitos”, en honor a un personaje famoso en el ambiente. Cuando salían
al recreo iban al patio de los niños menores y caminaban sin importarles nadie,
empujando y quitando colaciones a los mas pequeños, rompiendo pelotas de
ping-pong y lanzando hacia la calle pelotas de fútbol. Cuando venían los
inspectores hacia ellos gritaban “los pacos los pacos!” y corrían a esconderse.
Si los pillaban lloraban como pequeñas niñas. En fin, el era el “Daddy”.
Siempre le
aterró la idea de tener que encontrarse con algún pandillero en la calle o en
el mismo colegio, de hecho, sus padres sabían que su comportamiento radicaba en
su miedo a los “flaites” y estaban muy concientes de que su forma de vestir no
era nada mas que una forma de ser parte de la casta de delincuencia. Creía que
siendo uno de ellos no le harían nada.
Las sombras
comenzaron a acercarse mas y mas, el, en un gesto de sospecha, miro hacia atrás
simulando que veía un auto y trato de parecer lo mas intimidante posible. Se
dio cuenta que dos chicos, al parecer quinceañeros, venían caminando tras de
el, uno con el pelo teñido de un rubio casi blanco y el otro con el pelo estilo
militar. Se dio cuenta que estaba perdido. Por su cabeza pasaron miles de
desenlaces en los que el salía vencedor de una pelea como las que veía en la
televisión. En un estúpido gesto de cobardía el chico se saco los audífonos
para guardarlos sigilosamente pero cometió un error, dejo ver su fabuloso mp3
que tenia guardado en su bolsillo. En ese mismo instante sintió un brazo
alrededor de su cuello. “wena wallo como tamo?” le pregunto uno de los
“flaites” que lo seguía mientras el otro sujetaba la mano con la que el chico
sujetaba el mp3 y al mismo tiempo le ponía una cortaplumas en la espalda. “wena
choro” respondio el para tratar de sonar igual que ellos. “que ta’ cuchando
mijito?” “regueton po washo, la música de los choros como nosotros” respondió el
chico, sus asaltantes se miraron y se echaron a reír, no podían creer que un
niño fuera tan estúpido como para comportarse así. “oiga me preta’ el pendrai’
pa yearlo pa mi casa?” le pregunto el otro asaltante, “no pasa na, mi ama me a
retar por ke no te conoco a vo ni a ete ochro”. En ese momento solo pudo ver un
gesto en la cara del asaltante de pelo rubio tañido y un apretón en su mano con
la que sostenía el mp3. Una puñalada en su espada estuvo a punto de darle la
muerte.
Pudo conservar el mp3 ya que, cuando el chico estaba inconciente a causa de un desmayo por el susto, unos vecinos del lugar sorprendieron a los delincuentes y los apalearon en el mismo lugar. Ahora el chico estaba feliz, tenia un trofeo marcado en su espalda. Algo con lo que podría sorprender a sus amigos y secuaces. Ahora su objetivo era ser como quienes le hicieron esa herida. Ese era su sueño.
foto gentileza san google








buen cuento pendex, tienes un gran estilo... igual si tu quieres, te mando un par de correciones
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Si me voy a vivir con alguien, será conmigo.