
- Papá, ¿Porqué la gente hace cosas malas para otras personas?
- Lo que pasa hija es que a veces no se dan cuenta de lo que
están haciendo…
- Papá… ¿Ellos son distraídos?
- Nooooo, solamente no tienen consciencia.
- Papá … ¿Tu tienes consciencia?
- Yo quiero creer que si, hija; pero parece que a veces no (por lo que me reclaman)…
- ¿En esos momentos eres inconsciente?
- Podríamos decir algo así …
- ¿Como cuando te enojas mucho conmigo?
- No hija, eso es distinto! Lo que pasa es que a ti te quiero mucho, entonces me molesto cuando no haces aquello que tienes que hacer.
- Pero… si me quieres, ¿Por qué te enojas?
- A ver, te lo explico mejor: espero que me obedezcas pues creo que lo que te pido será bueno para ti y como no lo haces, creo que te vas a perjudicar y eso me da rabia.
- Papá…
- Aaah… ¿Si hija?
- La abuelita dice siempre que tu nunca le obedecías… ¿Eso te perjudicó mucho?
- Bueno, en algunas cosas si… y en otras no…
- ¡Ah!… me dices entonces que la abuelita no siempre tenía la razón?
- Exacto hija.
- ¿Quiere decir que tú también no siempre tienes la razón?
- Bueno hija… los papás no siempre tienen la razón...
- Gracias papi… buenas noches…
- Buenas noches hija. Un beso y que duermas bien.
- Nooooo, solamente no tienen consciencia.
- Papá … ¿Tu tienes consciencia?
- Yo quiero creer que si, hija; pero parece que a veces no (por lo que me reclaman)…
- ¿En esos momentos eres inconsciente?
- Podríamos decir algo así …
- ¿Como cuando te enojas mucho conmigo?
- No hija, eso es distinto! Lo que pasa es que a ti te quiero mucho, entonces me molesto cuando no haces aquello que tienes que hacer.
- Pero… si me quieres, ¿Por qué te enojas?
- A ver, te lo explico mejor: espero que me obedezcas pues creo que lo que te pido será bueno para ti y como no lo haces, creo que te vas a perjudicar y eso me da rabia.
- Papá…
- Aaah… ¿Si hija?
- La abuelita dice siempre que tu nunca le obedecías… ¿Eso te perjudicó mucho?
- Bueno, en algunas cosas si… y en otras no…
- ¡Ah!… me dices entonces que la abuelita no siempre tenía la razón?
- Exacto hija.
- ¿Quiere decir que tú también no siempre tienes la razón?
- Bueno hija… los papás no siempre tienen la razón...
- Gracias papi… buenas noches…
- Buenas noches hija. Un beso y que duermas bien.



















A propósito, Paul, de Consciencia e Inconsciencia...
OJOS DE NOVILLO. (Un No-Cuento de Fernando Delta)
Las fiestas patrias anunciaban el momento preciso para una nueva jornada de rodeo. Los camiones llegaban repletos de animales. La confusión era tal, que los animales muy asustados tropezaban sobre las débiles tablas que se ponían de guía desde el camión hacia el suelo. Algunos caían directo desde el camión. Nuestra varillas tenían el objeto hacerlos enderezarse. ¡Claro! Por eso nos llamaban los varilleros, todos éramos niños, de una edad máxima de trece años. Esto lo hacíamos solo por entretención, sin ninguna recompensa, nos parecía muy divertido el momento.
Todo era de este modo, pero un día merodeando el otro extremo de esta tortura animal, es decir a la salida, ahí donde todo había concluido para las bestias, el descanso después del tormento. Ahí, algo cambio en mi vida, observe unos ojos tristes, hocicos sedientos y sangrientos, respiración agitada, cachos colgando y envueltos en sangre, cuerpos aplastados por la fatiga. Observe la impiedad, la ingratitud, observe la crueldad. Una lágrima rodó pronto por mi mejilla, luego se hicieron más y mas. Los animales no lo hacían, o quizás no podían, llegue a pensar que talvez ya nada les importaba, por eso no lloraban.
Fui acariciando uno a uno el pescuezo de los novillos, mis manos se impregnaban con el olor que emanaba de sus doloridos cuerpos. Pero nada me causaba mas dolor que observar sus ojos, estaban como vacíos, ojos paranoicos, asustadizos, algunos pedían piedad, otros simplemente se cerraban. Llore, llore mucho junto a estos animales, como pidiendo perdón en nombre de la humanidad que los había ultrajado y humillado a ese extremo. Quebré en mil pedazos mi maldita varilla frente a ellos, y les pedí nuevamente perdón. Me preguntaba quien juzgaría lo que les hicimos, no se, pero cada varillazo que había propinado sobre sus cuerpos, ya me torturaban la conciencia.
Siempre he soñado con esos ojos lastimosos. En cada inicio de fiestas patrias, se que habrán muchos de ellos por ahí nuevamente observándonos, pidiéndonos una vez mas piedad.
Yo no se, ni juzgo si es o no deporte. Solo se que esos novillos ya no lloran, por eso cada vez que puedo, lo hago por ellos.
-----------------
Saludos amistosos, Katina
Las "in" consciencias...
¡Gracias Katina por el aporte!
Un abrazo
Paul