La Historia de la Vanguardia Popular Socialista (II Parte)
Lira y el ibañista Tancredo Pinochet Le Brum.
Como dato anexo, el 30 de agosto de 1939, llegó al puerto de Valparaíso,
procedente desde Francia, el carguero “Winnipeg”, trayendo cerca de 2.000
refugiados republicanos, derrotados en la sangrienta Guerra Civil española,
quienes huían de las fuerzas franquistas y de los campos de concentración
franceses.
Así mismo, el primero de septiembre, comenzaba en Europa la segunda guerra
mundial, con la invasión de Polonia por las tropas nazis, a cuya sorpresa, se
sumará el pacto de no agresión y reparto, sostenido por Alemania y la Unión
Soviética.
“(…) Uno de camisa parda y el otro con uniforme de mariscal soviético, firman
el más extraño y sorpresivo de todos los pactos.
Inesperadamente golpean a todas las cancillerías del mundo con la noticia
sensacional: ¡Pacto germano-soviético!
Esto significa mano libre para Hitler en el este para poder atacar al oeste
cuando lo crea oportuno.
Como maniobra previa invita a Stalin a tomarse un aperitivo en Varsovia, y es
invadida Polonia (…)”
Mundt, Tito; “De Gaulle el gran solitario”; Empresa editorial zig-zag, S.A.;
Santiago de Chile, 1964; pp.65 a la 66.
A pesar de las evidentes diferencias sostenidas entre la VPS y el reorganizado
Partido Nacionalista de Chile, estos mantendrán un estratégico contacto,
respecto a temas de interés común, como lo confirman las protestas realizadas
en conjunto en el puerto de Antofagasta, con motivo de la llegada, desde
Europa del “León de Tarapacá”, quien en su gira, tuvo oportunidad de reunirse
en la mismísima Italia Fascista con el Conde Ciano, mas su visita no correrá
la misma suerte en la Alemania de Adolf Hitler, la cual será cancelada.
La llegada de Alessandri, ocurrió pocos días de haberse iniciado las
hostilidades en Europa del este y como afirmamos en líneas anteriores, ello
generó airadas protestas.
Cuando se estructuraba el nuevo gobierno, y quizás por la colaboración dada
por el nacismo hacia el triunfo del abanderado del Frente Popular, esta
alianza le ofertó una serie de cargos públicos, aceptándose solamente los
puestos del dirección del Registro Civil y la Conserjería de la Casa de
Crédito Agrario, puestos que fueron administrados respectivamente, por los
vanguardistas Felipe lazo Pérez Cotapos y Gustavo Vargas Molinare.
“(…) Don Pedro fue leal con todas las fuerzas políticas que lo eligieron
Presidente, así como también con los ibañistas de la Vanguardia Popular
Socialista de don Jorge González Von Mareés (…) El espíritu realizador de don
Pedro Aguirre lo llevó muchas veces a designar en cargos importantes a hombres
de otras tiendas, considerando tan solo su capacidad. Entre ellos recordamos a
Guillermo del Pedregal, Roberto Vergara y tantos otros (…)”
Chamundes, Marcos; “Cuidado no me desmienta”; editorial Alonso de Ovalle,
1954; pp.11 a la 112.
La Vanguardia al igual que el PC, asumió en ese tiempo una relación cordial -
o si se quiere consensuada-, pero distante con la coalición de gobierno.
Ello justificado, en la observancia en el desarrollo de los acontecimientos,
tanto nacionales como internacionales, que por esos años era un verdadero
“tablero chino”, más si se suma la influencia en nuestro suelo, del paradojal
pacto de no agresión sostenido por Hitler y Stalin.
El pacto sostenido entre los caudillos Hitler y Stalin, descolocó las alianzas
de “frentes populares”, como por ejemplo el francés, suceso que algo influyó
en Chile, en el apoyo de todas las fuerzas políticas nacionales, en la
decisión del poder gubernativo, de mantener la neutralidad de nuestro país en
el conflicto, y en el acercamiento desarrollado por este hacia la VPS.
Sin embargo, esta suerte de “veranito de San Juan”, tendrá un plazo de
vencimiento, el cual se irá agotando, a medida que la coalición de gobierno
demostrará faltas de probidad y pugnas internas, como lo registró muchas
décadas después, en 1988, el exmilitante de la VPS y entonces miembro del
“Comité 5 de septiembre” Antonio Salinas, quien afirmaba por esos años: “(…)
los cargos públicos fueron distribuidos tras largas controversias intestinas
en el frente popular, a prorrata del poderío electoral de las organizaciones
que lo conformaban; no hubo plan general y armónico de acción, cumplir en
reparaciones y ministerios; y a espalda de las bases del radicalismo, se
iniciaron provechosos contactos de algunos de sus dirigentes con los
potentados del comercio, la banca, los seguros, la distribución, etc. quienes
ni cortos ni perezosos, comprendieron la ventaja de colocar en los directorios
de las empresas a próceres frentistas (…)”
Salinas, Antonio y otros; “Masacre”; ediciones nuestramérica; colección
tierradentro, 1988; PP. 110 a la 114.
Por su parte, y respecto a este tema, el Jefe de la VPS, expresaba en 1941:
“(…) A los pocos meses de instalado, el Gobierno del Frente Popular comenzó a
dar las primeras demostraciones de impotencia. Pasaba el tiempo y no se
observaba ningún síntoma de que empezaría a cumplirse el programa ofrecido al
pueblo. El favoritismo y el afán proselitista de los partidos plagaban la
Administración Pública de verdaderos regimientos – o “brigadas” como los
denominó la jerga frentista – de empleados incompetentes, ociosos y
deshonestos. El aparato administrativo, lejos de ser reajustado, fue
arrastrado a un desquiciamiento infinitamente mayor que el que existía bajo el
gobierno anterior”.
El descontento producido por las luchas internas, generó alrededor y al
interior del frentismo un ambiente enrarecido, el cual apartará a presidente
Aguirre Cerda – quien fue años antes, muy contrario a la formación de los
“frentes populares”- y a los socialistas; de los radicales y comunistas.
A su vez, el poderoso partido socialista comenzó un lento pero continuo
proceso de fragmentación, aumentado por la alianza radical y comunista,
quienes además, ya demostraban un tímido contacto con falange nacional; lo
cual hizo necesario realizar un mayor acercamiento del poder gubernamental con
la VPS, los sectores ibañistas, más la derecha liberal y conservadora.
“(…) En el seno del Frente Popular, las diferencias entre los partidos aliados
se acentuaban por días. La rivalidad comunista-socialista adquiría caracteres
violentos. El Partido Socialista, acosado por los comunistas – los que
contaban con la ayuda solapada de los radicales – empezó a debilitarse. El
control de los sindicatos, que en un comienzo había estado en manos del
Partido Socialista, pasó a poder de los agentes de la Tercera Internacional. A
producir este fenómeno contribuyó grandemente el desprestigio en que fue
cayendo el Partido Socialista ante la masa, por su acción nula en el Gobierno
y por su turbia gestión administrativa.
El Partido Comunista tomó pues, un gran incremento. Pasó a ser un partido de
masas, característica que no tenía antes del triunfo del Frente Popular. Su
crecimiento se produjo a costa, principalmente, del Partido Socialista. En
forma insensible, la dirección del Frente Popular y la orientación
gubernativa, pasaron a manos del grupo stalinista (…)”.
Jorge González Von Mareés, febrero de 1941
Pocos días antes de cumplirse el primer aniversario de la masacre del seguro
obrero, ocurrió un acontecimiento impensado y hoy olvidado de los libros
históricos nacionales.
En una concentración realizada en el Teatro Carrera, el Jefe de la Vanguardia
Popular pronunciará un discurso ante sus cuadros, el cual culminará con un
fraternal abrazo entre este y el dirigente socialista Marmaduke Grove.
Así mismo, el 3 de septiembre de 1939, en el barrio cívico de la ciudad de
Santiago de Chile, se desarrollará una multitudinaria concentración pública,
la cual reunirá a los cuadros de la VPS y una delegación de las “camisas de
acero” del partido socialista.
Oportunidad donde los antiguos enemigos entregarán una ofrenda floral en honor
a los caídos de la matanza, procediendo a montar guardia junto a los
exnacistas de la VPS.
Este acto, será el inicio de una serie de concentraciones públicas realizadas
por estas dos colectividades en forma conjunta, contacto el cual a mediano
plazo, tendrán su costo político al interior de estas.
Más adelante, el gobierno enviará a Estados Unidos de Norteamérica, al alto
dirigente socialista Oscar Schnake, quien tendrá como encargo, el inicio de
conversaciones tendientes a lograr un tratado comercial con esa nación y
nuestro país, una vez retornado a nuestro suelo, el líder socialista y tal vez
impulsado por algo más que su preocupación por el avance del estalinismo,
comenzará una labor de marginación del Partido Comunista Chileno, de la
coalición frentista y un breve período de entendimiento con los exnacistas de
la VPS.
En cuanto al trabajo parlamentario, los tres diputados ahora vanguardistas (
González, Guarello y Molinare), lograrán la aprobación de iniciativas, tales
como: el proyecto de ley para la creación de corporaciones de reconstrucción y
fomento ( futura CORFO); la incorporación de un impuesto extraordinario a las
empresas cupríferas norteamericanas establecidas en nuestro territorio (hoy
conocido como “royalty”); la suspensión momentánea del pago de la deuda
externa; más la consideración del establecimiento de un área exclusiva para la
explotación marítima nacional ( conocida en el presente, como las “ 200
millas”).
Como lo recuerda el libro “El jefe “, publicado den 1990, frente a la labor
fiscalizadora, en 1940, se puede destacar la denuncia hecha por la VPS, desde
el parlamento, referida a la internación ilegal a nuestro país y extorsión de
parte de funcionarios públicos, hacia centenares de personas de origen judío,
venidas desde la Europa ocupada.
Negociado donde figurará como responsable, el Ministro de Relaciones
Exteriores Abraham Ortega Aguayo, acontecimiento que provocó su renuncia, mas
no su encarcelamiento.
Con el crecimiento sostenido del Partido Comunista y los efectos conseguidos
mediante su labor desestabilizadora en conjunto con el Partido Radical, los
socialistas patrocinan una fallida incorporación de la Vanguardia Popular
Socialista al pacto del Frente Popular, coalición que se fragmentará a fines
de 1940.
Es así que Jorge González, comienza a manejar la idea junto a los altos
líderes del PS y sectores de la centro derecha, sobre la formación de un nuevo
pacto político o corriente ciudadana, la cual llamará “Acción Nacional
Anticomunista”, iniciativa que fracasará estrepitosamente, ayudado por los
efectos en nuestro país, de la invasión de las fuerzas militares de Hitler a
la Rusia Soviética, el 21 de junio de 1941.
Como resultado de esto, el Jefe Vanguardista hará la siguiente afirmación ese
año: “(…) Hicimos todo lo posible. Mi conciencia me dice que hemos realizado
todo lo humanamente posible para contribuir a obtener una fórmula de
entendimiento para salvar el país de la desintegración y el caos (…) En
ninguna de estas tentativas obtuvimos éxito.
En la actualidad, ya sabemos a que atenernos. Por nada de este mundo
renunciaremos a la lucha.
Pero en lo sucesivo la mantendremos en un terreno exclusivamente nuestro.
No volveremos a hacer concesiones a nadie en la esperanza de encontrar una
fórmula de concordia (…)”
Como respuesta a esta idea, el ahora numeroso Partido Comunista criollo,
aprovecha estos acontecimientos y rompe su independencia del Frente Popular,
proponiendo la reformulación de esta alianza política, constituyendo una
coalición mucho más amplia, bajo el nombre de “Unión Democrática
Antifascista”, abogando ahora, por el fin de la neutralidad de nuestro país en
el conflicto.
Una de las voces disidentes por esa época, respecto a la intervención de
nuestro país en el conflicto internacional, fue el escritor Joaquín Edwards
Bello: “(…) respecto a los resultados chilenos de una victoria alemana no creo
que se diferencien de los resultados de la derrota alemana de 1918.
Para nosotros no hubo mayores repercusiones que un cambio de propietarios en
la tracción eléctrica y otros negocios “nacionales”, que pasaron a manos de
los aliados en pago de la deuda de guerra.
No. Jamás salgamos de la neutralidad. No vayamos a hacer de senegaleses”.
“Edwards Bello; corresponsal de guerra”; Editorial Universitaria, Universidad
católica de Valparaíso, 1981; pp234 -235.
Así finalmente, la VPS pasará a ser una fuerza de abierta oposición, entrando
nuevamente a ser atacado no sólo por sus tradicionales enemigos políticos,
sino que también por los liberales, conservadores y falangistas, sucediéndose
numerosas trifulcas callejeras, las cuales cobrarán la vida de un militante
radical asesinado a balazos por un elemento exaltado de la VPS y
posteriormente, en la ciudad de Valparaíso, la muerte a tiros del Vanguardista
porteño Elías Lafertte.
Dicho escenario, será propicio para la ejecución de un maléfico complot,
concertado por el entonces Ministro del Interior Arturo Olavaria – Olavaria al
igual que otros dirigentes del PS, como Oscar Schnake, Agustín Álvarez y
Rafael Pacheco; integrarán en el año 1945 la acción chilena anticomunista ACHA-
; el Director General de Beneficencia, doctor Castro Oliveira; así como el
Asesor de la Junta de Beneficencia Abraham Ortega Aguayo, persona que como
hemos visto, estuvo implicado en la internación ilegal y extorsión de judíos
europeos, hecho que le costó su cargo en 1940, como Ministro de Relaciones
Exteriores.
Estas personas, aprovechando sus poderes y el clima confrontacional, ordenaron
la violenta detención por parte de efectivos de la Policía de Investigaciones
del Jefe Vanguardista y el allanamiento de su morada, sin siquiera contar con
una orden judicial.
Von Mareés, fue detenido en una casa contigua a la suya, junto a su cuñado.
Ello se llevó a cabo, tras un enfrentamiento a tiros y golpes con la policía
civil, siguiendo el vejamen, con la tortura e internación de éste en el
Manicomio Nacional de Santiago.
La venganza, que tenía como objeto dañar o destruir la imagen pública de
González, generó la protesta de políticos y personalidades de variados
espectros de la vida nacional, pese a ello, el jefe fue liberado sólo dos
semanas después de los acontecimientos.
Ese año, de 1941, surgirá un nuevo brote revolucionario al interior del
ejército, mediante la creación del GOS (grupo de oficiales seleccionados),
agrupación que tendrá como finalidad el estudiar y analizar las concomitancias
militares y políticas.
El jefe del grupo, coronel Ramón Álvarez, fue trasladado a Punta Arenas y la
idea se “apagó por sí sola”.
Bajo es te clima interno llegarán las elecciones parlamentarias de 1941, el ya
inexistente frente popular, pese a sus vicios y conflictos internos, logrará
una amplia mayoría en el parlamento, mientras que los Vanguardista obtendrán
dos diputaciones: Jorge González por Santiago y Vargas Molinares por Cautín.
Poco tiempo después, el 25 de noviembre de 1941, fallece Pedro Aguirre Cerda,
comenzando rápidamente los preparativos para las elecciones presidenciales.
La desaparecida alianza política frentista, será sustituida por la coalición
denominada “Alianza democrática de Chile”, hija indirecta de la “Unión
democrática antifascista”, propuesta tiempo antes por el Partido Comunista.
“(…) El partido conservador mandó una carta al PS solicitándole su apoyo,
igual al partido liberal y el partidos radical (…) al final el PS proclamó la
candidatura de Oscar Schnake, como candidato propio, los radicales realizaron
una lucha interna en que Juan Antonio Río (radical de derecha) triunfó sobre
González Videla (…) El PC se pronunció a favor de Gabriel González, pero acató
la elección de Ríos por que la elección presidencial venía en corto plazo y se
corría el riesgo de que Ibáñez y la derecha borrasen la obra del frente
popular y ubicasen a Chile junto al Eje Fascista (…)”
Silva, Miguel; “Los Partidos, los sindicatos y Clotario Blest”; Mosquito
editores; Septiembre del 2000; pp.198 a la 199.
Así también, surgirá la figura del general (R) Carlos Ibáñez del Campo, como
presidenciable, quien agrupará a los sectores de derecha conservadora e
independientes; mientras su tradicional rival, Arturo Alessandri Palma,
contribuirá al “riísmo”, con su famoso discurso dado en el bandejón central de
la Alameda frente a la Plaza Bulnes, cautivando a la derecha liberal,
dirigiéndola en apoyo de la “Alianza democrática de Chile”.
Mientras tanto, al interior de la Vanguardia Popular Socialista el desgaste
natural de años en la arena política, más la disidencias provocadas por la
errática gestión de González Von Mareés, más el distanciamiento del Jefe con
la militancia aun fiel al ibañismo, irán provocando la inactividad partidista
de la VPS, hasta decidirse en 1942 su disolución, para conformar junto a los
ex-miembros del partido nacionalista de Chile, una nueva agrupación denominada
“Unión Nacionalista de Chile”, cuyo liderazgo fue asumido por el ex-nacista,
el académico Juan Gómez Millas, futuro Rector de la Universidad de Chile y
Ministro de Educación.
De igual modo, los diputados elegidos en nombre de la Vanguardia Popular,
pasarán a ser representantes de dicha nueva agrupación nacionalista,
constatándose su presencia en el parlamento hasta 1945.
Así finalmente la coalición ibañista, estará integrada por Conservadores,
algunos liberales, laboristas, nacionalistas e ibañistas; quienes se
enfrentarán al Juan Antonio Ríos, cuya alianza política estará compuesta de
comunistas, socialistas, radicales, falangistas y liberales alessandristas;
seguido por una pequeña facción dirigidos por el Partido Obrero
Revolucionario, cuyo presidenciable fue Humberto Valenzuela.
Finalmente, las elecciones de comienzos de 1942, dieron el triunfo a Juan
Antonio Ríos, quien fue elegido con 260 mil votos, contra Carlos Ibáñez, que
obtuvo 206 mil sufragios, mientras que el candidato del POR, ganó la no
despreciable cifra de 5.732 votos.
Más adelante, el sector ibañista se fusionará, para dar pié al Partidos
Agrario Laborista (PAL), quien tendrá como su primer jefe nacional a don Jaime
Larraín García (1946-1951), partido que finalmente llegará al gobierno el 4 de
septiembre de 1952.
Juan Bragassi Hurtado






