La HV3: ¿Por qué Chile no tiene vecinos "amigos"?

Con frecuencia, algunas sociedades y países viven de mitos o esperanzas que constantemente chocan de frente con la realidad y los hechos concretos. Aún así, dicho legendario continúa manteniéndose vigente, porque su condición "políticamente correcta" es útil y funcional a los intereses de la paz social y del discurso positivo; es decir, en instancias subjetivas, imprecisas y generales, como las declaraciones de hermandad y fraternidad, en este caso con países vecinos, o en las consabidas fórmulas retóricas emocionales tan frecuentemente recurridas por las clases políticas.
Sin embargo, en la otra cara de la moneda está la realidad, lo concreto y objetivo, con evaluaciones serias, no contaminadas por optimismos ni fantasmas poéticos, como en el caso de las instancias de trabajo de la inteligencia militar de las Fuerzas Armadas, donde la información y la certeza que se manejan distan años luz de los discursos de amistad vecinal. Es así como se vive con esta duplicidad "políticamente aceptable", mientras no se la trate directamente. Es parte de las relaciones sociales y del autoengaño conciente colectivo, que explica el que en una misma embajada de un país en el extranjero puedan encontrarse simultáneamente los agregados militares con los agregados culturales, desempeñando funciones absolutamente opuestas e incompatibles, desde algún punto de vista.
Llamada también Triple Constante, HV3, HVM-3 o simplemente HVM, la HIPÓTESIS VECINAL MÁXIMA, término de argot utilizado en los estamentos de análisis estratégico de las Fuerzas Armadas de Chile y de Análisis Internacional, está relegado al rango de la oscuridad de los hechos que resultan "políticamente incorrectos" de abordar o discutir, pero cuya existencia no puede ser negada ni desconocida.
En síntesis, la HVM consiste en el hecho de que, que ante una situación de eventual conflicto militar de Chile con algún país vecino, la posibilidad de que las otras dos naciones limítrofes se alíen a aquél es no sólo probable, sino completamente cierta y connaturalmente tendiente a producirse. En otras palabras, la HVM comprueba que Chile no tiene amigos en la región y que sus vecinos son más bien eventuales adversarios a la espera de una oportunidad de alianza, algo que se da por hecho entre estudios estratégicos o de Estado Mayor militar.
La HVM se basa, entonces, en la certeza o en la probabilidad de materialización de los puntos que podríamos enumerar de la siguiente manera:
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Que Chile está rodeado de tres países virtualmente enemigos, que sienten mantener entre sus objetivos "cuentas pendientes" con él:
a) PERÚ mantiene la expectativa de recuperación los territorios de Arica en una primera instancia y Tarapacá en una segunda, perdidos durante la Guerra del Pacífico, además de su reciente interés en modificar los límites marítimos con Chile;
b) BOLIVIA aspira en primera instancia a la obtención de un puerto propio en el Pacífico, a través de su exigencia de "salida al mar", y en segunda instancia a la "reivindicación" de los territorios que por largo reclamó como suyos en Atacama, principalmente en Antofagasta y Mejillones; y
c) ARGENTINA pretende obtener desde el siglo XIX un acceso al océano Pacífico en primera instancia, bajo la convicción expansionista de que sólo una nación con acceso a dos océanos como mínimo llega a tener un verdadero desarrollo económico y de liderazgo regional, y también aspira a controlar el Cono Sur y los territorios australes del Pacífico, en segunda instancia, tentada con el objetivo de "recuperar" una idealizada posición monitora en el continente. -
Que ante una eventual disputa territorial con uno (HV1) o dos (HV2) de estos países, el o los restantes buscarán una aproximación estratégica o derechamente una alianza de guerra con los otros beligerantes en contra de Chile, de modo que la tendencia "natural" de alianza será finalmente el cuadrillazo triple (HV3), como ha sucedido infinidad de veces, incluso desde antes de la Guerra del Pacífico.
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Que los tres países vecinos, por lo tanto, mantienen una situación de conflicto pendiente y que debe entenderse como una probabilidad constante su unión contra Chile ante el surgimiento de cualquier disputa. En otras palabras, los tres vecinos son eventuales enemigos.
A lo anteriormente expuesto, se debe agregar un factor cultural y político de carácter histórico, que resulta esencial comprender para poder explicar la desventaja del país frente a su vecindario inmediato: EL SENTIDO PROVERBIAL DE CHILE PARA RESPETAR SAGRADAMENTE LOS TRATADOS INTERNACIONALES, INCLUSO CUANDO LE SON ADVERSOS, CONTRASTADO CON LA PERMANENTE DISPOSICIÓN DE ARGENTINA, BOLIVIA Y PERÚ A VIOLAR, DESCONOCER Y EXIGIR REVISIÓN DE TODOS ESTOS MISMOS TRATADOS, TANTAS VECES COMO LA HISTORIA SE LOS SUGIERA CONVENIENTE.
Por último, no es menos relevante el carácter enormemente intervencionista de estos tres países en la región, lo que ha afianzado sus nexos estratégicos con Chile, un país que jamás ha manifestado esta clase de tendencias intrusas sobre la vida nacional de otras naciones, sino más bien aislacionista, por su configuración geográfica, geopolítica y económica. Tan notorio ha sido este intervencionismo, que el nacionalismo argentino, particularmente, lo defendió a ultranza durante los debates de 1902 sobre los Pactos de Mayo, que bloqueaban la posibilidad de que Buenos Aires continuara con esta práctica que era considerada por algunos de sus dirigentes políticos como todo un "derecho" a intervenir en las cuestiones de Chile con Perú y Bolivia.
En cierta forma, esta disparidad y falta de reciprocidad en el sentido de respeto y acatamiento de los Tratados Internacionales, especialmente los de carácter limítrofe, ha sido la semilla de todos los conflictos territoriales y de la tendencia connatural de esos tres países a encontrar alianza y complicidad entre sí en contra de Chile.







Lo interesante es que la estudien quienes critican a nuestra FF.AA., Y QUIENES EN MOMENTO DE NATURAL ESTUPIDES , HABLAN DEL GASTO MILITAR , DEL PRESUPUESTO DE LAS FF.AA. Y DEL GASTO EN DEFENSA, SIN SABER QUE ES LO QUE PASA...
creo que es el momento indicado para que Chile, le de nuevamente una lección para que se le bajen los humos. Pero ahora lo que se obtenga como botin de guerra: NO HAY QUE DEVOLVERLO
... y como dice Julio, tener que soportar por años la crítica constante de nuestros dirigentes políticos acerca de la necesaria " renovación constante " de material militar.
Nunca estaremos lejanos de la ambición de nuestros vecinos. Y si sumamos la respuesta chilena a las guerras que hemos enfrentado en contra de ellos, porque hasta en " patota " les hemos ganado.
Lo único que nos juega en contra es la extensa longitud de nuestra tierra , a la hora de defenderla. ( por ambos lados , cordillera y mar, si es que quisieran confederarse nuevamente Perú, Bolivia y Argentina )
mis saludos
Te agradezco tu comentario.