Ayer en la tarde, iba bajando las escaleras para tomar el tren del Metro en la estación Escuela Militar. Mientras descendía sentí que alguien tocó levemente mi hombro derecho, casi empujándome y murmuró diciendo: "desgraciado".
Me di vuelta, mientras "la señora", corría hacia el vagón y le dije en tono molesto: "¡Señora, ¿por qué me dice desgraciado?". Se dió vuelta y sacó su lengua. ¡Plop!. Le grité: "vieja de m..."
Reconozco que me equivoqué, pero creo que fue inapropiado empujarme ni menos decirme desgraciado, gratuitamente. Hay otras formas de resolver su apuro. Obviamente iba atrasada.
















Medidas a tomar...
Tal vez debió decirle vieja C. El tono más ofensivo reconforta en parte el atropello y el lamentable adjetivo hacia su persona por ella dicho.
En mi caso quizás me hubiese reido y le hubiere dicho que tiene mucha razón. Cosas de las distintas realidades que nos toca vivir.
Saludos
Gabriel Prach
http://gabrielprach.blogspot.com
Probablemente
si mi ánimo hubiese sido otro, me habría causado risa la situación; venía saliendo de la oficina donde me enteré de algo que no esperaba.
Saludos, gracias por comentar