¿Descansar o ejercitar?. Esa es la cardíaca cuestión...
Un reporte del centro de noticias científicas Madrimasd indica que, aunque descansar era la recomendación más frecuente que los especialistas hacían a los pacientes con insuficiencia cardíaca, desde hace más de 20 años, el consejo médico ha cambiado. Dos nuevos estudios confirman que practicar ejercicio regularmente mejora la calidad de vida, reduce la mortalidad y la hospitalización de los afectados.
"Caminar
a una velocidad de tres kilómetros por hora durante 30 minutos, tres veces por
semana, redujo un 17% la mortalidad y la hospitalización por insuficiencia
cardiaca”, destacó Steven J. Keteyian, autor principal de uno de los dos
artículos publicados entre las páginas del 'Journal of American Medical
Association', quien añade que si se practica durante 40 minutos cuatro días por
semana, se reducen las probabilidades de mortalidad y de hospitalización.
Lo
anterior corresponde a conclusiones derivadas de un estudio gestionado entre
2003 y 2008, donde 2.331 pacientes de Estados Unidos, Canadá y Francia, con
insuficiencia cardiaca moderada o grave y de edad media de 59 años, de forma
aleatoria, fueron separados en dos grupos. Uno recibió una terapia
estandarizada y el otro, un programa de ejercicio supervisado. Este
entrenamiento consistía en caminar en una cinta mecánica o pedalear en una
bicicleta estática tres veces por semana hasta completar 36 sesiones. Al
finalizar éstas, los participantes continuaban ejercitando en casa. El objetivo
era cumplir 200 minutos de ejercicio por semana, aunque los miembros del grupo
sólo alcanzaron el 60% de dicho compromiso en el transcurso de un año.
Cada
tres meses durante el primer año y, después, anualmente (el seguimiento medio
fue de dos años y medio), los participantes rellenaban un cuestionario
(Cuestionario Cardiovascular de
Un
segundo estudio valoraba en los mismos pacientes los efectos del ejercicio en
su calidad de vida, teniendo en cuenta que ésta se reduce considerablemente
debido a que los dos síntomas más frecuentes de esta patología (dificultad para
respirar y fatiga) influyen en el desarrollo de las actividades diarias.
Teniendo en cuenta la reducción de acontecimientos clínicos que supone la
práctica de ejercicio y la mejora de la calidad de vida, los investigadores de
ambos estudios, realizados en el Instituto de Investigación Clínica Duke, en
Durham (Carolina del Norte), apuestan por introducir en el tratamiento de estos
pacientes un programa de ejercicio aeróbico supervisado. No todos los casos son
iguales. Dependen de varios factores: del origen de la insuficiencia (por un
problema en las válvulas, un infarto...), la edad, el grado de limitación y el
funcionamiento del corazón.
"Dependiendo
del grado de afectación, las limitaciones funcionales pueden ser desde grandes
esfuerzos físicos más allá de la vida cotidiana hasta la sensación de cansancio
incluso en estado de reposo - señala Marcos Rodríguez Esteban, cardiólogo del
Hospital Universitario Nuestra Señora de
Por
su parte, Ileana Piña, una de las autoras de este estudio, afirma:
"Observamos que la mayoría de los miembros del grupo sometidos al programa
de ejercicio supervisado experimentaron una mejora significativa en su calidad
de vida, en muchos de los aspectos de sus actividades diarias, como vestirse,
moverse, bañarse, salir de casa para ver a sus familiares y amigos".
Más información sobre las causas y consecuencias de la insuficiencia
cardiaca en http://tratado.uninet.edu/c0105i.html
El sitio web ( en inglés ) del Instituto de Investigación Clínica Duke
está disponible en http://www.dcri.duke.edu/
El sitio web ( en español ) del hospital Universitario Nuestra Señora de






