Sergio Peña Herrera

¿Descansar o ejercitar?. Esa es la cardíaca cuestión...

Un reporte del centro de  noticias científicas Madrimasd indica que, aunque descansar era la recomendación más frecuente que los especialistas hacían a los pacientes con insuficiencia cardíaca, desde hace más de 20 años, el consejo médico ha cambiado. Dos nuevos estudios confirman que practicar ejercicio regularmente mejora la calidad de vida, reduce la mortalidad y la hospitalización de los afectados.

"Caminar a una velocidad de tres kilómetros por hora durante 30 minutos, tres veces por semana, redujo un 17% la mortalidad y la hospitalización por insuficiencia cardiaca”, destacó Steven J. Keteyian, autor principal de uno de los dos artículos publicados entre las páginas del 'Journal of American Medical Association', quien añade que si se practica durante 40 minutos cuatro días por semana, se reducen las probabilidades de mortalidad y de hospitalización.

Lo anterior corresponde a conclusiones derivadas de un estudio gestionado entre 2003 y 2008, donde 2.331 pacientes de Estados Unidos, Canadá y Francia, con insuficiencia cardiaca moderada o grave y de edad media de 59 años, de forma aleatoria, fueron separados en dos grupos. Uno recibió una terapia estandarizada y el otro, un programa de ejercicio supervisado. Este entrenamiento consistía en caminar en una cinta mecánica o pedalear en una bicicleta estática tres veces por semana hasta completar 36 sesiones. Al finalizar éstas, los participantes continuaban ejercitando en casa. El objetivo era cumplir 200 minutos de ejercicio por semana, aunque los miembros del grupo sólo alcanzaron el 60% de dicho compromiso en el transcurso de un año.

Cada tres meses durante el primer año y, después, anualmente (el seguimiento medio fue de dos años y medio), los participantes rellenaban un cuestionario (Cuestionario Cardiovascular de la Ciudad de Kansas -KCCQ-), en el que se reflejaban sus limitaciones físicas, sus síntomas, su calidad de vida y sus restricciones sociales. A los doce meses, el 53% de los participantes del grupo del programa de ejercicio experimentaron mejoras clínicamente perceptibles desde el comienzo del ensayo, comparado con el 33% del otro grupo.

Un segundo estudio valoraba en los mismos pacientes los efectos del ejercicio en su calidad de vida, teniendo en cuenta que ésta se reduce considerablemente debido a que los dos síntomas más frecuentes de esta patología (dificultad para respirar y fatiga) influyen en el desarrollo de las actividades diarias. Teniendo en cuenta la reducción de acontecimientos clínicos que supone la práctica de ejercicio y la mejora de la calidad de vida, los investigadores de ambos estudios, realizados en el Instituto de Investigación Clínica Duke, en Durham (Carolina del Norte), apuestan por introducir en el tratamiento de estos pacientes un programa de ejercicio aeróbico supervisado. No todos los casos son iguales. Dependen de varios factores: del origen de la insuficiencia (por un problema en las válvulas, un infarto...), la edad, el grado de limitación y el funcionamiento del corazón.

"Dependiendo del grado de afectación, las limitaciones funcionales pueden ser desde grandes esfuerzos físicos más allá de la vida cotidiana hasta la sensación de cansancio incluso en estado de reposo - señala Marcos Rodríguez Esteban, cardiólogo del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, en Santa Cruz de Tenerife - La actividad física no sólo mejora la capacidad funcional sino que evita la atrofia muscular y a quienes no están gravemente afectados, les aconsejamos que caminen a buen ritmo entre 30 y 60 minutos unas tres o cuatro veces por semana. Desde hace tiempo se sabe que el ejercicio regular en estos pacientes es beneficioso". Lo ideal, añade Rodríguez Esteban, "que se hace en algunos hospitales, aunque no en todos, es que, en determinados casos, el paciente se someta a un programa de rehabilitación en el que trabajan de forma conjunta un cardiólogo, un fisioterapeuta y el médico rehabilitador, planificando una actividad física individualizada".

Por su parte, Ileana Piña, una de las autoras de este estudio, afirma: "Observamos que la mayoría de los miembros del grupo sometidos al programa de ejercicio supervisado experimentaron una mejora significativa en su calidad de vida, en muchos de los aspectos de sus actividades diarias, como vestirse, moverse, bañarse, salir de casa para ver a sus familiares y amigos".

Más información sobre las causas y consecuencias de la insuficiencia cardiaca en http://tratado.uninet.edu/c0105i.html

El sitio web ( en inglés ) del Instituto de Investigación Clínica Duke está disponible en http://www.dcri.duke.edu/

El sitio web ( en español ) del hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, en Santa Cruz de Tenerife está en http://www.hospitaldelacandelaria.com/



 

 

 

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