Nuestra democracia y Marcos Enriquez-Ominami
Marco,
del miedo a la esperanza
Cuando el acto de votar nos conecta con nuestros
miedos y no con nuestras esperanzas o anhelos, hay un claro síntoma de una
democracia en decadencia. Eso viene pasando hace un buen tiempo en las
elecciones presidenciales chilenas. Enríquez-Ominami ha sido capaz de leer que
la dictadura de la falta de alternativas es una tremenda oportunidad para
construir en base a anhelos y no temores.
Por John Charney*
Cuando
el acto de votar nos conecta con nuestros miedos y no con nuestras esperanzas o
anhelos, hay un claro síntoma de una democracia en decadencia. Eso viene
pasando hace un buen tiempo en las elecciones presidenciales chilenas y también
en gran parte del mundo occidental.
Siguiendo
a Alain Badiou, habrían dos tipos de miedos por los cuales el electorado tiende
a moverse. El primero es el miedo a la pérdida. No sólo a la pérdida de los
bienes materiales, largamente atesorados, sino también el temor a la pérdida de
los "valores tradicionales" y con ello, por qué no, el dejar de
pertenecer o sentirse perteneciente a los grupos privilegiados de la sociedad.
Este miedo conduce a exigir un Estado con mayores niveles de autoritarismo, que
refuerce sus medidas policiales por sobre su preocupación en la seguridad
social, priorice el libre emprendimiento más que la igualdad de oportunidades,
favorezca la oferta en la educación más que la demanda, premie la especulación
por sobre el trabajo remunerado. Con este miedo podríamos identificar a algunos
votantes de derecha.
El
segundo miedo se deriva del anterior. Este emerge desde el temor a que tales
medidas del primer grupo puedan sofocar la sana convivencia que debiera existir
en una sociedad democrática. Una buena parte del electorado de
Este
escenario bipolar es lo que Mangabeira ha denominado la "dictadura de la
falta de alternativas." Aquella donde los temores son el principal motor
de las decisiones electorales, cerrando los espacios para nuevas reflexiones
sobre la conducción política. En estos casos la desorientación de la ciudadanía
puede llegar a tal nivel que muchos electores están dispuestos a tolerar la
corrupción de las maquinarias políticas con el objeto de impedir la elección
del adversario-enemigo.
Barack
Obama ha sabido revertir esta lógica pasiva de los miedos por una activa,
compuesta de una narrativa que mezcla un componente biográfico de exclusión con
una propuesta futura de inclusión. El voto de Obama es claramente un voto
comprometido con un proyecto de futuro, con la energía activa de crear y
participar de éste y no con el pasivo ensimismamiento que produce el temor. En
Chile, Enríquez-Ominami ha sido capaz de leer que la dictadura de la falta de
alternativas es una tremenda oportunidad para construir en base a anhelos y no
temores. Por eso, no debemos sorprendernos si lo vemos empinarse sobre los dos
dígitos. Este candidato representa la posibilidad de romper con la lógica de
votar por Piñera por miedo a la pérdida o votar por Frei por miedo a Piñera. Ha
sido capaz de presentar un relato alternativo que nos ha hecho soñar con la
posibilidad de re-imaginar Chile sin miedo, sin autoritarismo, sin humanismos
mal entendidos. Mientras siga en el camino de develar contradicciones, proponer
debates y dar espacio a las ideas, su opción presidencial se irá transformando cada
vez más en una seria amenaza a las alternativas del temor.
*John
Charney es abogado U. De Chile, LLM London School of Economics.







del miedo a la esperanza, pero de la esperanza a la desilusión, de la desilusión al hastío, y del hastío al rechazo...
moreno interés en qué?, desestabilizar?, ego muy grande? afanes personales de "gallito "político?
mmm
dudas dudas
Aryanniz
...por nuestras propias trancas, las cuales incentivadas por el orden establecido a traves del terrorismo mediático, nos atan al conservadurismo que nos agobia.
Si no somos capaces de dar un salto hacia lo distinto, no tendremos posibilidad alguna de vivir en un verdadera democracia con reales oportunidades para todos.
Trasunto en tus palabras el temor a los poderes fácticos religiosos, políticos y económicos, los cuales en nuestro país son poderosos, atemorizantes y absolutamente egoìstas a la hora de compartir los que nos pertenece a todos.
La equidad cívico-social es y será un mito en el orden actual.
Concuerdo en que la viabilidad de cambios reales es casi imposible en nuestro inequitativo país, pero el conformismo sólo afianza tales atropellos.
Al menos mantengamos la esperanza y no caigamos en la mediocridad del conformismo.
Saludos.
Miedo = Sabemos que los politicos chilenos jamás han representado a los chilenos ni a nuestros intereses como pueblo.
.
Esperanza = Que los politicos chilenos dejen de representar y someterse a los intereses de las trans nacionales, corporaciones, bancos, mafias, y comiencen a representar a sus ciudadanos
.
¿ peras al olmo ¿
Aunque diría como primera cosa que la realidad nuestra dista bastante de la europea o de la norteamericana, por lo que creo se parece poco o nada.
Esas sociedades del primer mundo operan sobre niveles educacionales y culturales muy distantes a los nuestros.
Así, creo que aquí la gente no vota por miedo, vota más bien porque le da lo mismo, no está ni ahí, no se interesa por la cosa política. Vota por el menos malo, según cree.
A la población, masivamente hablando le importan poco o nada los cambios, los mejores valores y esas cosas, creo más bien que la inercia de lo establecido se los come. La inercia sería lo más fuerte, lo que estaría afirmando el continuismo.
De otro modo, no me explico que la mitad del país vote, más menos, por la derecha, y otro importante porcentaje de la población vote por una Concertación también derechista.
En Chile no hay tal democracia, tampoco real participación de la gente en la toma de decisiones y/o la cosa pública.
Los medios de comunicación son manejados por un puñado de ricos, de modo que tampoco hay tal libertad de expresión, la que existe es solo marginal, para "hacer el teatro" que existe, para mentir mejor, para validar la mentira nacional.
La gente se encuentra masivamente adormecida por los valores difundidos por los organismos oficiales de esta dictadura disfrazada de democracia.
Entre ellos, destaco el materialismo excesivo, el consumismo, hedonismo, egoísmo, individualismo y tantos otros símbolos que representan el sueño de ser millonario.
Ello, como lo muestra tan bien la película aquella tan de moda por estos días, "Quiere usted ser millonario", filmada precisamente en la India, en medio de esa tremenda pobreza, que tan bien se muestra en esa magistral película, que grafica tan claramente lo que es el mundo de hoy para la gran mayoría de los habitantes del planeta.
Todos muy pobres, soñando con ser millonarios, por cualquier vía, por los más sucios caminos también, según los hipócratas valores que se difunden diariamente por todos los medios, en esta famosa “ aldea global”.
En ese contexto, lo de Enríquez – Ominami, Navarro, Arrate, Juntos Podemos, es un creciente rechazo al modelo, al sistema que va creciendo entre aquellos que poco a poco, dentro de las dificultades, hay gente que va tomando conciencia real del problema.
Que aparte de la gran ausencia de valores, en todo esto, en Chile entre la Alianza de derecha y la Concertación, han ido haciendo, como nunca, más ricos a los ricos y más pobres, no ya a los pobres, sino a la gran mayoría de los chilenos, nivelando hacia abajo, como dicen.
Habrá que estar atentos para observar el cómo irá evolucionando todo ésto en los próximos meses.
Quienes se mantienen en sus posiciones y quienes negocian sus posiciones, quizás por pequeñas prebendas.
Muchos saludos, Enrique.