
Mucho se ha escrito en relación a la incorporación de Chile Primero a una facción de la Alianza, pero no se han considerado aspectos de fondo.
“Ni la concertación ni la Alianza tienen respuestas, una paralizada por su incapacidad de dialogar con sus propias diferencias y la otra vencida por el populismo.
Los partidos tradicionales no han sabido reaccionar ante los cambios tectónicos en la economía, la sociedad y el mundo”, reza en uno de sus párrafos el manifiesto de Chile Primero.
Ese aspecto a mi juicio fue la que más sedujo a muchos de sus adeptos entre los cuales me incluyo a integrarse a ese partido que por entonces estaba en formación.
En el ethos implícito de Chile Primero estaba la idea de innovar en la forma de hacer política, aunque ello a fundar en una primera instancia el camino propio.
Chile Primero estaba llamado a renovar las viejas prácticas de la política chilena. A terminar con las decisiones copulares. A erradicar la burda y ordinaria fórmula de tomar decisiones entre cuatro pareces.
Que Chile Primero optara por apoyar la opción de Piñera, era una de las opciones. Nada de pecaminoso hay en ello.
El problema de fondo está forma en cómo se llegó a adoptar esa determinación es lo que finalmente le resta legitimidad y sentido de epopeya a esa iniciativa.
Todos los militantes de Chile Primero cuentan con una dirección de correo electrónico registrada en la colectividad. Prueba de ello es que periódicamente nos llegan e-mail a través de las cuales nos cuentan en general varias tonteras. ¿ Por qué no se aprovechó esa misma instancia para consultar el parecer de los militantes respecto a eventuales acuerdos políticos?.
Sé de muchos militantes que se sacaron la cresta buscando firmas en regiones para constituir el partido. Conozco un caso concreto que me tocó muy de cerca. Recibía llamados a cada instante a través de los cuáles se le consultaba cómo iba la cosa.
Sin embargo una vez constituido el partido, jamás a esta dirigente regional se le consultó su parecer acerca de las futuras decisiones políticas.

Al final, la ceremonia de integración de “Chile Primero” a la Alianza, que pudo haber tenido ciertos ribetes de epopeya, con algo del sentido del climax que tan bien manejaban los griegos, terminó convertida en una trasnochada opereta sobre la cual no se va a escribir historia alguna.
Curioso son los acontecimientos. Lo que Chile Primero proclamó;hacer uso de la Internet, de las redes sociales, para tomar la temperatura ambiente, para sintonizar con el país , con su gente, para palpar el pulso de los militantes, finalmente no lo hizo. Antes de nacer a la vida pública , Chile Primero se envejeció prematuramente. Adoptó los mismos métodos del PPD, y para ser justos, los de la totalidad de los partidos políticos hoy monopolizan el poder en el país. Quién si lo hizo – como si hubiera tomado el libreto original de Chile Primero , pero a diferencia del primero lo puso en prática en forma inteligente -, fue Marcos Enríquez Ominami. Usar Internet a su favor, de un modo adecuado, lo tiene a las puertas de inclinar el mapa político de Chile, creando al fin esa disrupción que tanto reclama la ciudadanía, ya harta de Concertación y Alianza . Ahí radica precisamente la fuerza de Ominami. Ha logrado empatizar en forma genuina y no demagógica con la gente.
Es precisamente lo que aún se lee en la página en el manifiesto del sitio web acerca de lo que pretendía ser Chile Primero. Constituirse en una alternativa para reemplazar a una concertación incapacitada de dialogar con sus propias diferencias y una alianza vencida por el populismo. ¿ Qué cambió entonces, que la cúpula de esa colectividad apoya hoy a la Alianza, ( sin UDI incluída) y no una tercera vía?






















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