Un nuevo enfoque sobre el 11 de septiembre (EE.UU)
Por
ser me mucha importancia este artículo he creído oportuno hacer copia de él
citando las fuentes
..http://www.continente.nu/castellano/artiklar/artikelPost.cfm?show=2433&sammaKategori=;
El profesor David Ray Griffin es una distinguida personalidad en el movimiento por la verdad sobre el 11 de septiembre en los EEUU y viene de realizar una gira en Europa dando varias conferencias que ha contado con numeroso público y que reproducimos aquí a continuación. El profesor Griffin hace un balance de cómo ha evolucionado la visión en su país acerca del 11/S: numerosas asociaciones profesionales se han creado y han realizado estudios, análisis e investigaciones científicas que demuestran la gran mentira de la versión oficial del presidente Bush de estos atentados.
El
FBI por su lado ha indicado no contar con ningún elemento permitiendo de acusar
a Osama Bin Laden como responsable. También se ha demostrado que las
pretendidas llamadas telefónicas de los pasajeros hechas desde los aviones
secuestrados nunca existieron. La versión gubernamental no tiene ya ninguna
consistencia.
He titulado mi conferencia «Un nuevo enfoque sobre el 11 de septiembre». Al
sugerir que es hora ya de ver aquellos hechos con nuevos ojos, estoy pensando
sobre todo en los que decidieron, desde hace mucho tiempo, que los atentados
del 11 de septiembre se desarrollaron de la manera en que los describe la
administración Bush-Cheney, y como se afirmó en los informes oficiales; estoy
pensando en los que creen que el Movimiento por
Pero nuestro Movimiento, al igual que los elementos con los que contamos, ha
evolucionado considerablemente en estos tres últimos años. Rechazar de entrada
nuestros argumentos, sin tomarse el tiempo necesario para examinarlos, no es un
acto racional. Hoy más que nunca resulta inconcebible el levantar los ojos al
cielo sin demostrar la naturaleza irracional de aquellos a los que se trata de
desacreditar llamándolos «adeptos de la teoría de la conspiración».
Mi conferencia se dirige también, aunque indirectamente, a mis amigos, miembros
del Movimiento por
Quiero decirles a todos ellos que la búsqueda de la verdad es ahora más
importante que nunca, ya que muchas políticas, empezando por la guerra en
Afganistán, no han sido modificadas. Además, la actual coyuntura, en la que los
cambios políticos vienen a agregarse a la evolución de nuestro Movimiento, nos
ofrece actualmente, por vez primera, una posibilidad razonable de obtener una
verdadera investigación.
Entraré ahora en el tema de mi conferencia. ¿Por qué los adeptos de la teoría
oficial de la conspiración tendrían que aceptar echar una nueva mirada al 11 de
septiembre. Y estoy utilizando con toda intención el término «adeptos de la
teoría oficial de la conspiración». Muy a menudo, la gente que cree en la
teoría oficial sobre el 11 de septiembre llama desdeñosamente a los miembros
del Movimiento por
Creer en una teoría de la conspiración, cuando se trata de un hecho, significa
simplemente creer que ese hecho es resultado de una conspiración. Según la
interpretación del 11 de septiembre que hizo el tándem Bush-Cheney, y que se
convirtió en versión oficial, los atentados fueron resultado de una
conspiración entre Osama Ben Laden y 19 miembros de al-Qaeda. Esa versión
oficial es, por consiguiente, una teoría de conspiración.
Eso quiere decir que cada cual defiende su propia teoría de la conspiración
sobre el 11 de septiembre. El debate sobre el 11 de septiembre no es, por
consiguiente, un debate entre adeptos y antiadeptos de la teoría de la
conspiración. Se trata simplemente de un debate entre quienes aceptan la teoría
de la conspiración de la administración Bush-Cheney y los que se inclinan por
una teoría alternativa, según la cual el 11 de septiembre fue producto de una
conspiración en el seno de esa administración.
Los defensores de la teoría oficial de la conspiración no pueden por tanto, de
manera racional, rechazar la teoría alternativa simplemente porque se trate de
una teoría de la conspiración. La única interrogante racional que hay que
plantearse es la siguiente: ¿Cuál es la teoría que mejor se sostiene en base a
elementos probatorios?
Quiero precisar que cuando utilizo el término «teoría oficial de la
conspiración» no lo hago de forma peyorativa. No hay nada de malo en el hecho
de creer en esa teoría. Yo mismo la acepté, al principio. El problema es saber
si usted cree en ella verdaderamente, si usted está tan convencido de la teoría
oficial que eso le impide ver de manera objetiva los elementos que puedan
contradecirla.
Razones para ver con escepticismo la teoría de la conspiración de Bush-Cheney
Hoy más que nunca resulta irracional seguir creyendo en la teoría oficial de la
conspiración, ya que disponemos de muchos elementos nuevos en comparación con
el momento en que se grabó esa teoría en las mentes.
No sabíamos en aquel entonces, por ejemplo, que la administración nos iba a
contar mentiras enormes, que provocarían a su vez millones de víctimas, entre
ellas miles de americanos. Y mucho antes de mentir sobre las armas de
destrucción masiva en Irak,
El resultado es que alrededor del 60% de las personas que participaron en las
operaciones de salvamento o de limpieza de los escombros hoy en día están
enfermas, cuando no están muertas, y que la cantidad que va a morir como
consecuencia de diversas enfermedades va a ser probablemente superior al número
de víctimas que dejaron los propios hechos del 11 de septiembre. Ante tales
hechos, sería difícil afirmar que la administración Bush-Cheney no estaba
moralmente implicada en la organización del 11 de septiembre y en la
disimulación de estos.
Tenemos también otras razones, poco conocidas en aquel entonces, que nos llevan
a ser escépticos en cuanto a los informes oficiales. La mayoría de la gente
creyó que
Fue Zelikow quien dirigió el equipo de 85 personas y quien se encargó de
elaborar el Informe de
En el libro que escribieron juntos sobre
Si
Un ex empleado del NIST reveló recientemente que este organismo fue
«ampliamente desviado del campo científico hacia el campo político». Los
científicos que trabajaban para el NIST, afirma esa persona, «perdieron [su]
independencia científica, y no eran más que ‘ejecutantes’». Y agrega: «Todo lo
que producían los ejecutantes pasaba por el filtro de la dirección, y se
evaluaba según criterios políticos, antes de la publicación.»
Además, según esa persona, los informes del NIST sobre el World Trade Center
también tuvieron que ser sometidos a la aprobación de
Los informes del NIST, que afirman que las Torres Gemelas y el edificio 7 se
derrumbaron sin ayuda de explosivos, son más informes políticos que científicos
–lo cual confirma cualquier examen serio. No se concibe que los autores,
personas que ostentan diplomas de física y de ingeniería, pudieran creer
realmente lo que allí escribieron.
El nuevo rostro del Movimiento por
Si
En Counterpunch y The Nation, Alexander Cockburn los designa como
«conspiracionistas dementes» (término que se edulcoró al llevarlo al francés,
en Le Monde diplomatique, mediante la expresión «adeptes de la conspiration»)
[Esta última expresión es la que hemos traducido aquí al español como “adeptos
de la teoría de la conspiración”. Nota de
Si algunos de nuestros detractores me han descrito como el jefe de este
Movimiento (…) –Monbiot me designó como su «sumo sacerdote» , otro como su
«gurú»– es el objetivo era presentarlo al gran público como un movimiento
religioso (o incluso una especie de secta), que se componía de gente que no
sabe nada del mundo real. Uno de esos críticos expresó: «Como teólogo, Griffin
no está calificado para hablar de otra cosa que de mitos y fábulas». A lo cual
respondí yo que, en ese caso, yo estaba perfectamente calificado para hablar de
la teoría oficial de la conspiración. Sin embargo, el Movimiento padece aún de
esa imagen ante el gran público, y todavía se le describe como una agrupación
dirigida por gente que no tienen ninguna capacidad en los sectores que tienen
que ver con este asunto.
Aunque, como cualquier caricatura, esta en particular haya tenido algo de
cierto, esa imagen es hoy totalmente errónea. El liderazgo intelectual del
Movimiento está ahora en manos de los científicos y profesionales que
indudablemente conocen el mundo real. Muchos de esos profesionales se han
reagrupado en asociaciones, dedicadas a la investigación de la verdad sobre el
11 de septiembre.
Varios científicos crearon, hace algunos años, el Panel Científico por una
Investigación sobre el 11/9. Más recientemente, principalmente físicos y
químicos crearon los Universitarios por
El principal autor del más reciente de esos artículos, publicado en el Open
Chemical Physics Journal, es Niels Harrit, profesor de química en
Cuando físicos y químicos se unieron al Movimiento, algunos críticos dijeron:
«En realidad, ellos no determinan nada. Las razones del derrumbe de las torres
del WTC son cosa de ingenieros, y no hay ninguno en ese Movimiento.» Así era en
2005. Al año siguiente, el arquitecto Richard Gage creó la asociación
«Arquitectos e Ingenieros por
Por ejemplo, Jack Keller, profesor emérito de ingeniería civil en
Los bomberos disponen conocimientos a nivel de expertos sobre lo sucedido el 11
de septiembre en Nueva York. El año pasado crearon la asociación de Bomberos
por
Además, existe ahora una asociación de Veteranos por
La más reciente de esas asociaciones de profesionales reagrupa a los oficiales
de inteligencia. Uno de los primeros en unirse a ella fue William Christison,
ex cuadro de
«Durante cuatro años y medio me negué categóricamente a prestar atención
seriamente a las teorías de la conspiración alrededor del 11 de septiembre… Pero,
durante los seis últimos meses, y luego de muchas dudas, cambié de opinión. …
En este momento, pienso que existen pruebas convincentes de que esos atentados
no se desarrollaron de la manera en que la administración y
La espina dorsal del Movimiento por
La situación actual es la siguiente (y si tienen ustedes que recordar una sola
frase de esta conferencia, esa frase es la que sigue): Entre los expertos de
los sectores vinculados que han estudiado el asunto, el peso de la opinión
científica y profesional inclina actualmente la balanza del lado del Movimiento
por
Nuevos elementos
Los periodistas dicen a menudo que no pueden trabajar con «historia antigua».
Necesitan nuevos elementos. El caso es que la cantidad de nuevos elementos
justifica ampliamente un nuevo enfoque sobre el 11 de septiembre. Son tantos
que solamente puedo mencionar algunos.
Sorprendentemente, algunos de esos elementos han sido proporcionados por el
FBI. Aunque inicialmente fue la principal agencia encargada de crear y defender
la versión oficial, recientes revelaciones que hacen planear la duda sobre esa
versión se deben precisamente al FBI.
Un ejemplo de ello tiene que ver con uno de los pilares centrales de la teoría
oficial de la conspiración: la afirmación de que los atentados se realizaron
por orden de Osama Ben Laden. Esa afirmación se utiliza aún para justificar la
acción militar americana en Afganistán, acción para la cual el presidente Obama
pidió el apoyo sin reservas de los europeos. Pero si ustedes visitan el sitio
[Most Wanted Terrorists] dedicado a Osama Ben Laden, descubrirán que los
atentados del 11 de septiembre no aparecen entre los hechos por los cuales se
busca a este hombre. Un miembro del Movimiento por
Otro ejemplo tiene que ver con las llamadas telefónicas desde los aviones, que
permitieron que se supiera en tierra que los aviones habían sido secuestrados.
Alrededor de quince personas declararon que sus familiares las habían llamado
desde sus teléfonos celulares (o móviles). Desde el vuelo UA93 –que parecía
haberse estrellado en Pensilvania– se realizaron una docena de llamadas con
teléfonos celulares. Deena Burnett declaró haber recibido 3 o 4 llamadas de su
marido, Tom Burnett. Ella sabía que él estaba utilizando su móvil porque, según
declaró al FBI, reconoció el número que se veía en la pantalla de su propio
teléfono.
La mayor parte de esas llamadas se realizaron, supuestamente, mientras que los
aviones a 10 000, incluso a
Los pilotos y los científicos del Movimiento señalan, sin embargo, que,
teniendo en cuenta la tecnología telefónica disponible en el año 2001, era
imposible poder realizar una llamada desde un avión en vuelo a gran altitud.
Los defensores de la versión oficial, como Popular Mechanics, afirmaron lo
contrario. Pero el propio FBI les opuso un serio desmentido.
En 2006, durante el juicio contra Zacarias Moussaoui, el supuesto 20º pirata,
se le solicitó al FBI que presentara pruebas sobre las llamadas [telefónicas]
realizadas desde los 4 aviones de pasajeros. Su informe indica que de las 37
llamadas provenientes del vuelo UA93, sólo 2 se hicieron desde un móvil, en
momentos en que el avión –a punto de estrellarse– se encontraba a muy baja
altitud. En otras palabras, el FBI apoyo de forma implícita la tesis del
Movimiento por
Lo importante, sin embargo, es que el FBI afirma actualmente que Deena Burnett
y todos los que decían haber recibido llamadas desde teléfonos celulares se
equivocaron. Pero, ¿cómo pudo Deena Burnett equivocarse si reconoció varias
veces el número de Tom que se veía en la pantalla de su propio teléfono? El
FBI, que había recogido su testimonio sin discutirlo, no responde a esa
pregunta. La única explicación posible parece ser, sin embargo, que las
llamadas que recibió Deena eran falsas. La tecnología que permite falsear las
llamadas ya existía en aquel entonces. Algunos aparatos permiten falsificar
cualquier número. Sin contar que la tecnología de transformación de la voz
estaba lo bastante adelantada como para engañar incluso a la esposa del
individuo que supuestamente estaba realizando la llamada. Al poner en duda el
origen de esas llamadas telefónicas, el FBI admitió implícitamente que estas
podían haber sido falsificadas. Y si las llamadas desde teléfonos celulares
fueron falsificadas, se puede suponer que todas lo fueron igualmente.
El informe del FBI sobre las llamadas provenientes del vuelo AA77 contradice
más seriamente aún la versión oficial. Las más importantes de todas las
«llamadas desde los aviones» fueron las de Barbara Olson, una presentadora de
Esas llamadas fueron muy importantes porque eso implicaba que el vuelo AA77
estaba todavía en vuelo –en vez de haberse estrellado en Ohio, o en un Estado
vecino, como pensaban algunos. Eso significaba también que podía tratarse del
avión que iba a estrellarse contra el Pentágono. Y, sobre todo, la idea de que
musulmanes hubieran asesinado a Barbara Olson sería manipulada como argumento a
favor de la supuesta guerra contra el terrorismo.
Pero, durante el juicio contra Moussaoui, el FBI no confirmó las declaraciones
de Ted Olson sobre aquellas llamadas. Su informe sobre las llamadas del vuelo
AA77 no mencionan las de Barbara Olson. El informe dice que ella «trató» de
hacer una llamada, que «no tuvo éxito», y que, de hecho, [la llamada] duró «0
segundos». Esa historia resulta increíble. El FBI forma parte del ministerio de
Justicia. El informe del FBI fechado en 2006 señala, sin embargo, que las dos
llamadas mencionados por el ex fiscal general de ese mismo misterio nunca
existieron. Eso nos deja solamente dos posibilidades: O Ted Olson inventó esa
historia, o fue engañado, al igual que Deena Burnett y otras personas. En ambos
casos, uno de los elementos que sirven de fundamento a la teoría oficial de la
conspiración se basa en esas mentiras.
¿Cuántas personas creerían aún la versión oficial si supieran que el FBI la
contradice de varias maneras? Seguramente serían pocas. Esto ilustra lo que
intento demostrar: la mayoría de los que siguen creyendo en la teoría oficial
de la conspiración, la versión Bush-Cheney, ignoran decenas de hechos que la
contradicen.
El edificio 7 del World Trade Center
Voy ilustrar este punto, para terminar, referiéndome al derrumbe del edificio 7
del WTC. El movimiento considera desde hace mucho tiempo que este es el talón
de Aquiles de la teoría oficial de la conspiración, por varias razones: ningún
avión se estrelló contra el edificio 7; los incendios afectaron solamente
algunos pisos; y se derrumbó sobre sí mismo, prácticamente a la velocidad de
una caída libre, exactamente como en un tipo de demolición controlada que se
conoce con el nombre de implosión, en la cual el edificio se retrae sobre sí
mismo y termina convertido en un compacto montón de escombros. Está claro que
los defensores de la versión oficial no quieren que alguien se interese por el
derrumbe de ese inmueble. El Informe de
El informe del NIST sobre el edificio 7 será el tema de mi próximo libro. Ese
informe revela, involuntariamente, que no es posible defender la teoría
oficial, según la cual ese inmueble se derrumbó solamente por causa de los
incendios. Para lograr lo imposible, el NIST tuvo que ignorar diferentes tipos
de pruebas físicas [halladas] en el polvo del WTC, como la presencia de
partículas que solamente pudieron formarse a muy altas temperaturas –en varias
veces superiores a las provocadas por un incendio. Ese polvo también contiene
elementos que no pueden ser otra cosa que residuos de nadotermita, clasificada
como altamente explosiva. Contiene incluso una sustancia termítica activa,
descubierta por el físico Steven Jones, que no es otra cosa nanotermita
[unreacted].
Esa es la conclusión del nuevo artículo al que me referí anteriormente, cuyo
principal autor, Niels Harrit, es experto en nanoquímica.
Cuando se le preguntó al NIST si se había realizado la búsqueda de rastros de
explosivos en el polvo del WTC, la respuesta fue negativa. Al ser interrogado
sobre las razones de que no se realizara esa búsqueda, Michael Newman, vocero
del NIST, respondió: «Porque no había prueba alguna.» Ante tan oscura
respuesta, el periodista preguntó: «Pero, ¿cómo saben ustedes que no hay
pruebas si no las buscan?» Nueva respuesta, tan oscura como la anterior: «Si se
busca algo que no está, se despercia el tiempo… y el dinero de los
contribuyentes».
El NIST también ignoró, o deformó, los testimonios en los que se hablaba de
explosiones en el edificio 7. El más importante era el de Barry Jennings, del
Buró de Vivienda de la ciudad de Nueva York. En el momento del impacto contra
la torre norte, a la 8h46, Jennings corrió, naturalmente, hacia su oficina, en
el piso 23 del edificio 7, donde también se encontraba el Buró de Manejo de
Situaciones de Urgencia del alcalde Giuliani. Pero cuando Jennings y Michael
Hess, el consejero de negocios de Giuliani, llegaron allí, cerca de las 9h, ya
todo el mundo se había ido. Llamaron para saber lo que tenían que hacer, y les
dijeron que salieran del edificio inmediatamente. Como no funcionaba el
ascensor, los dos corrieron hacia abajo por las escaleras. Al llegar al piso 6,
una enorme explosión levantó el piso bajo sus pies. Al subir de nuevo al piso
8, Jennigs romper un cristal para pedir auxilio, y en ese momento pudo ver las
Torres Gemelas, aún en pie.
Sin embargo, cuando Giuliani contó lo que su amigo Michael Hess había vivido
aquel día, escribió que la enorme cosa que Hess y Jennings llamaron una
explosión no era sino el efecto producido por los escombros del derrumbe de la
torre norte, que no se derrumbó hasta las 10h28. Así que Giuliani sitúa ese
episodio por lo menos una hora más tarde que Jennings. La versión de Giuliani
se convirtió en la versión oficial. El NIST la defendió en su informe del año
2005 sobre las Torres Gemelas, al igual que en 2008 en un reportaje de
Jennings contó su historia en una entrevista concedida a los realizadores de
Loose Change Final Cut. Pero, antes de la difusión del film, pidió que se
retirara la entrevista, por miedo a perder su empleo. Más tarde, sin embargo,
volvió a contarla en una entrevista concedida a
El programa de
Sea cual sea la causa de su fallecimiento, lo cierto es que se produjo en el
momento preciso. Cuando el NIST publicó su informe, ya Jennings no estaba
presente para hablar del asunto. Y
La entrevista de Barry Jennings a los realizadores de Loose Change Final Cut,
en la que contradice esa cronología, está disponible en Internet (ver
Testimonio de Barry Jennings). El caso de Jennings ilustra perfectamente la
amenaza que la verdad sobre el edificio 7 representa para la teoría oficial de
la conspiración.
Como quiera que sea, existen otras razones por las cuales el edificio 7
constituye efectivamente el talón de Aquiles de esa teoría. Dije, hace un
momento, que el edificio 7 se había derrumbado prácticamente a la velocidad de
una caída libre. En la primera versión de su informe, publicado en 2008, el
NIST afirmaba que el derrumbe había durado mucho más tiempo que si se hubiera
producido a la velocidad de una caída libre. Y también explicaba por qué, según
su teoría del «derrumbe progresivo», la caída libre absoluta habría sido
imposible. Pero David Chandler, un profesor de física, hizo un video que
muestra el inmueble derrumbándose en caída libre absoluta durante más de 2
segundos. Chandler confrontó al NIST exponiéndole su trabajo durante un debate
público, que se transmitió en vivo.
Sorprendentemente, en su informe final publicado en noviembre, el NIST admite
que el edificio 7 se derrumbó en caída libre durante más de 2 segundos. Pero no
por ello modificó su teoría. En su informe final, el NIST admite entonces la
caída libre como un hecho empírico, a la vez que elabora una teoría que
simplemente no concuerda con la caída libre. Esa contradicción constituye la
más importante autodestrucción de la teoría oficial de la conspiración, según
la cual un grupo de terroristas musulmanes ocasionó el derrumbe de 3 inmuebles
del WTC estrellando aviones de pasajeros contra 2 de ellos.
Conclusión
Concluiré dirigiéndome a los miembros del Movimiento por
Además de proseguir nuestras actividades, tenemos también que hacer todo lo
posible conseguir que más científicos, abogados, militares, oficiales de los
órganos de inteligencia y, sobre todo, más responsables políticos se unan a
nosotros, porque es eso lo que necesitamos: ganarnos el apoyo de responsables
políticos a través del mundo para que nos ayuden a obtener una nueva
investigación, realmente independiente, y que se revele la verdad sobre el 11
de septiembre, para que las políticas basadas en la teoría del complot
desarrollada por la administración Bush-Cheney sean definitivamente abolidas.
Traducido al español por
_______________________________________
David Ray Griffin, es profesor emérito de filosofía de las religiones y de
teología en
Es también codirector del Center for Process Studies, que divulga y desarrolla
la corriente filosófica de Alfred North Whitehead, basada en las ciencias.
Griffin ha publicado 34 libros, entre ellos 7 sobre el 11 de septiembre, 3 de
los cuales han sido traducidos al francés: Le Nouveau Pearl Harbor, Omission
& manipulations de
Su más reciente obra es The New Pearl Harbor Revisited: 9/11, the Cover-Up, and
the Exposé, elegido en noviembre del año 2008 como «Selección de
Sus 2 próximos libros estarán dedicados al 11 de septiembre y tendrán por
título: Oussama ben Laden: Dead or Alive? y The Mysterious Collapse of World
Trade Center 7: Why the Final Official Report about 9/11 is Unscientific and
False.
David Ray Griffin
Professeur émérite de philosophie des religions à l’université de Claremont
(Californie).






