Cada persona es un mundo: acerca de la gestión de la diversidad en las organizaciones
Comparto con ustedes este artículo con el cual concuerdo
desde el punto de vista valórico, como una práctica a seguir, pero que en la
realidad, nos falta bastante avanzar en esta dirección
Haciendo caso de la sabiduría
popular, podemos plantearnos una cuestión: si cada persona es un mundo, ¿qué
tenemos en las organizaciones? Sin duda múltiples universos que se
interrelacionan en un espacio común.
Es interesante ver cómo se ha ido
desarrollando en los últimos años una "consciencia" de la diversidad,
convirtiéndose poco a poco en un elemento clave, e incluso estratégico de la
gestión de las organizaciones. Pero, ¿estamos realmente ante un fenómeno nuevo?
Quizá un análisis histórico
detallado nos mostrará que desde que se iniciara el proceso de
industrialización, las plantillas de las empresas estaban integradas por
trabajadores y trabajadoras de procedencia, edad, y condiciones diversas.
Algunas de las diferencias eran más obvias y otras no siempre detectables a
simple vista (la cultura, la formación, la experiencia, etc.).
Sin embargo, actualmente, la
globalización, el impacto de las nuevas tecnologías, la masiva incorporación de
la mujer al ámbito laboral, los flujos migratorios crecientes, las tendencias
demográficas, etc., son factores que influyen en la vida de la empresa y
establecen nuevas condiciones a las que debe saber dar respuesta.
La
diversidad en sí misma no es un fenómeno nuevo. Lo que sí es novedoso es la
gestión de este factor con el fin de hacer de él un valor añadido.
La realidad hoy en día es que en las
organizaciones conviven perfiles muy diversos desde un punto de vista cultural,
demográfico, étnico, competencial, funcional, etc., que responden a variedad de
motivaciones y que aportan elementos diferentes que pueden resultar muy
beneficiosos. No obstante, el que una organización disponga de una plantilla
diversa no se traduce per se en ventajas, sino que se debe gestionar
adecuadamente para obtenerlas.
Es evidente que existen unas leyes
específicas que toda empresa debe respetar para asegurar la no existencia de
discriminación entre los trabajadores y las trabajadoras por motivo de su
género, origen racial o étnico, discapacidad, edad, orientación sexual,
religión o creencias. Sin embargo, la
gestión de la diversidad trata ir más allá del cumplimiento de esta normativa e
intenta aprovecharla para generar beneficios y ventajas para todas las partes.
De forma general podemos decir que
Así, una gestión adecuada se
centrará en cómo podemos obtener lo mejor de todos nuestros trabajadores y
trabajadoras, en maximizar el beneficio empresarial y, al mismo tiempo,
maximizar el beneficio personal. Todo ello teniendo en cuenta que el beneficio
no se traduce únicamente en términos monetarios, sino que también puede ser una
buena reputación para la empresa, o un mayor nivel de satisfacción de los
trabajadores.






