Amanda Espejo

COMENTARIO / GUSANO DE TIERRA en diario DATOS SUR / por Ana Montrosis.



Fragmentos del libro GUSANO TIERRA
de Pablo Delgado U.



Diario DATOS SUR /Escribe Ana Montrosis





 




Pablo Delgado, es un poeta no antologado en la historia de la poesía chilena y lejos de ser un poeta maldito, ni siquiera seguidor de Parra, nos frunce su ceño para presentar Gusano de Tierra, texto que merodea embates de pocas páginas, que como autor considera su nacer en el ámbito de la escritura. Su trajinar lo hace partícipe de algunos premios y otras menciones a nivel regional. Creador, parte del grupo La Mancha, edita y escribe periódicamente su editorial.
Nacido en Viña del Mar, inicia su gesta hacia la poesía editando textos, plaqués, y cuadernillos para otros autores. Hoy, consagra en esta edición su ya tan hematomatizado discurso poético convertido en este libro.

 

Yo, pobre gusano de tierra.


a menudo

y sin reconocer las hojas

espero

que la gracia sea sobre nosotros,

que somos tan solos cada mañana.

 

Que infundimos el temor a tu raíz

de tanto

quedarnos en ella.

 

Al fin, rehaciendo tú historia de húmeda

perseverancia. Me detengo, doy vuelta la tierra

casi con la certeza de que la luz me atraviesa los

ojos. Y sigo allí, plantado como tú, creciendo

apestado a musgo, contemplando la espesura

que ha dejado tu polen.

 

Que al rigor de esa posición

y temblando los tallos

surges como otras cosas que disueltas caen

y se recogen.

 

Cuando he concebido entre nosotros

decretos de afán, para unirnos

en nuestro breve espacio.

 

Ya consagrado a esta faena. Donde se abren los

témpanos y lejos de las luces, me fui en vértigo

con la roca.

Allí, centrando el paisaje, ensordecí mis ojos

reptando el costado de la piedra.

 

Crezco con la certeza de tu olor hacia las galerías

fecundadas. Me detengo en la dureza de la

piedra, recorro tus tallos; esa longitud de temblor

y frío buscando la bruma del jardín entre tus

pétalos.

 

Por los brotes

y trozándo la quebrada,

sin que nada fuese playa

o bruma bajo donde tender la baba.

 

Posados y babeando

el anillo húmedo del roce

volteamos la sombra

en clave dejada por el árbol.

 

Ahí estaré

nuevamente con mis visiones,

amortiguada luz que retrocede.

Que trepa

que ocupa lugar frente a mis ojos

violetas de tanto pasado

de pálidos escombros.

 

Serpenteo como el gusano, el cual por

resignación, por simple hecho impostergable

acude hoy por hoy al lugar donde te he conocido.

 

Ceñido a la sombra de los tallos

y secos ya como paja,

olfateo la fruta.

 

El hueco de las pepas busco,

el vacío puro de tu pulpa

donde aguardar mi lengua.

 

(Fragmento del libro GUSANO DE TIERRA, Quilicura ,2008).

Por Ana Montrosis

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