Les invito a conocer la poesía de Marianela Díaz, poeta de ningún lugar y de todos, como bien lo expresara el poeta Pedro Garay al presentar su primer libro de poemas en el 2002.
Puedo agregar que por esas cosas del destino llegó a formar parte del afamado y misterioso grupo poético “Los Guanayes”, en la ciudad de Constitución (hoy ya extinto como todas las especies raras del planeta). En la actualidad vive en la ciudad de Arauco, donde realiza intensas actividades literarias y de pintura. Comparte tiempo y poesía creativa con destacados exponentes de la zona.
Fue antologada en el libro “500 poetas latinoamericanos” del autor Alfonso Larraona, en la ciudad de Valparaíso, y en la separata Correo de Poesía, en los años 1990 y 1992.
Su libro “Intimo Sur”, reúne casi la totalidad de su poesía, perteneciente a un período fértil y existencialmente profundo, allá en las orillas del río Maule.
Estimada Tita, un saludo a la distancia de tus amigos de siempre.
Espejismo
El farol de la ventana ensombreció.
Tal vez permita distinguir siluetas
de abismos circundantes
o indisolubles cárceles invisibles.
Farol ciego y absurdo
nada tienes que alumbrar.
Menos cualquier tarde,
hacer notar tristezas
al apagarte sobre mi cuerpo encogido
y expectante espíritu.
Farol, tan cerca,
casi al alcance de mi ruego
y en ocasiones eres sólo espejismo.
Al ser requerido
niegas reflejar tu intensa claridad.
Nocturno
Una estrella en el firmamento;
en mi aliento tu rostro.
Silencio,
envuelves placer…
Sueño imposible de día florido,
sólo horas nubladas y lejanas.
En vigilia,
sólo el llanto de un perro
conduce a tu noche.
Vivir
Es no solo tolerar la existencia.
Es pestañear los sentimientos.
Es no admirar en calma
un sol acurrucarse lejos,
donde la vista naufraga.
Es con ahínco
perseguir nuestra vida.
En resplandor embriagarnos,
cogernos entre las palmas
y enteros quemarnos.
Eclipse poético
LA poesía me ha desencantado.
Ella, que verso a verso
hizo de mi una metáfora vivida.
¡Cómo pudo la que yo amaba, jugarme esta pasada!
¡qué ilusa en aquellos días creerme el cuento de poeta
y confiar mi fuerza a esa volátil-veleidosa amiga!
Ella dejó mi alma destrozada
como un vaso
cuando al frío piso de cemento
se nos cae de las manos
y recogemos inútilmente un pedazo ya inservible.
Hoy con solo ver o imaginar un poema
mis ojos enrarecen.
Al tocar un libro mis manos se contraen, arden.
Languidezco.
Por eso poeta amigo, hermano,
poeta ciego, poeta eterno,
¡no me hagas partícipe de tu fantasía!
¡no insistas en congraciarme con esa bohemia-ingrata diva!
La poesía arrogante obligó
lanzar mi alma a la bolsa
que se lleva el camión de desperdicios.
Me niego actuar como perro lastimero-caprichoso,
acechando, rengueando, persiguiendo el día a día.
¡Mi mano no moverá un lápiz,
como animal sacude su cola buscando compañía!
Por eso hoy
la poesía que fue parte de mi búsqueda, existir,
sueño y pérdida,
viaja lejos, dolorosamente lejos.
Encontró algún camino,
en la bolsa que repleta se fue brincando
al limbo del destino, llevando trozos de mil páginas
rasgadas…
Páginas que un ayer fueron
ensueño y utopía.
Tita Díaz (2002)
del libro "Intimo Sur" diciembre de 2002.



















Gracias!