"Hay quienes, cuando salen de la universidad, van en busca de un empleador y hay otros que van a buscar clientes".
Esta definición de Alvaro Ananías Itaim describe bien lo que es un emprendedor.
El, junto a su primo hermano Gustavo Diban Itaim comenzaron su empresa en el garage de su abuelo, al igual que las grandes compañías tecnológicas.
Hoy da empleo a 150 personas y facturó 5 millones de dólares en 2006.
La empresa nació en 1989 producto de un trabajo puntual que les encargó el club Llacolén. Esta solución se le presentó al directorio y, luego un miembro de éste, dueño de la ferretería La Sierra, les pidió desarrollar otra fórmula para su negocio. Con esto, llegó la hora de bautizar la naciente firma y así se creó ya con su actual nombre en septiembre de 1990, Genesys Ingeniería.
Los comienzos de la firma no fueron nada fáciles. “Fueron 4 a 5 años bien duros, donde se atendía principalmente a pequeñas y medianas empresas”.
Pero en 1994 hubo un punto de inflexión porque Arauco los contrató tras un proceso de licitación, para que desarrollaran un software para el control de producción en sus aserraderos, “antes de eso era bastante complicado”, dice.
Actualmente, la empresa atiende a la mayoría de las grandes industrias de la región y del país y a través de distribuidores especializados, están presentes en Colombia, Venezuela y México. Esto es ingeniería chilena que se vende en el exterior.
Entre sus principales clientes en Chile destacan las estatales Enap y Codelco, el holding Cementos Bio Bío, la Compañía Siderúrgica Huachipato, Inchalam. También atienden a la industria salmonera en el sur del país.
La empresa fue invitada a formar parte el año pasado de la red Endeavour, una organización internacional que fomenta el emprendimiento de alto impacto, es decir, que tenga posibilidades de crecer o escalar. Buscan emprendedores que puedan crecer y arrastrar a otros desde abajo, pero no trabajan con empresas chicas, que normalmente se desarrollan en incubadoras de empresas, sino sólo con grandes.
Son los únicos al sur de Santiago parte de esta red.
Sin emigrar
La empresa mantiene en Concepción su centro de operaciones, pero cuenta con oficinas en Santiago y Puerto Montt. Ananías admite que si bien es más fácil hacer las cosas en Santiago, la región ofrece ventajas importantes como contar con una mano de obra altamente calificada, como la que hay acá.
En este sentido, dijo que es importante generar nuevos empleos, pero tan importante como eso es que las universidades incentiven el emprendimiento entre sus estudiantes.
Tiene que haber un click. Para eso es necesario que exista un ambiente propicio e implica un acercamiento de las empresas a las universidades, porque el conocimiento teórico debe ir acompañado con la realidad y ser un trabajo sistemático.
Reconocimiento
El empeño y las proyecciones de este emprendimiento hicieron merecedores a Alvaro Ananías y a Gustavo Diban del Premio al Mejor Empresario, que cada año entrega la Cámara de la Producción y del Comercio de Concepción. Este es concedido al profesional o ejecutivo que haya demostrado el mayor interés y dedicación en promover y difundir los valores del emprendimiento, participando en la vida regional y procurando plasmar estos principios en su propia empresa.
Alvaro Ananías es ingeniero civil electrónico y Gustavo Diban es ingeniero civil informático, ambos de la Universidad de Concepción. Según Alvaro, las profesiones de ambos han facilitado un alto grado de complementariedad que ha contribuido al éxito de la firma.
Por Carmen Gloria Sandoval V.
csandoval@diarioelsur.cl


















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