Un primer texto (Este año)
Escucho música. Al ritmo de ciertas canciones que representan a mi larga faja de tierra, música que tal vez se dispersa en las entrañas de una, o de dos, vaya yo a saber donde nace y donde termina. Este es un año difícil.
Comencé
el año metiéndome en las liturgias de
Durante
el correr de mi vida, desde que me di cuenta de que la política era un mal
necesario, cuando me percaté de que de un modo u otro, indirectamente, estaba
participando de ella, estaba inmiscuído en el devenir de mi país, ya sea
opinando, comentando, debatiendo a favor o en contra de algo, ví como llevaban
el poder los que lo detentan, dígase esto concertación. No he visto que
aquellos que salen a protestar, de la manera que sea, ya pacífica o violenta,
no sufran una represión violenta, no hayan tenido que soportar o la paliza
policíaca o el "guanaco" cuya capacidad devastadora entre las
personas a pie es gigante, el impulso de aquellos litros y litros de agua que
salen disparados a boca de jarro por sobre personas y transeúntes que circulan
en la escena cuasi discrecional y que a las 9 de la tarde sale en las noticias,
de las maneras más dirigidas posibles, a la multitud que sin conocer a quienes
les emiten la "realidad" de un país, que en un canal está bien, que
en otro está mal. Basta mirar la manera en que se expresan, hacia uno u otro
modo de personas, desde una perspectiva, por un lado extrema y en otros,
simplemente apelando a la moral y el catolicismo de unas personas o al apoyo
que puede acarrear hacia el gobierno. En Chile, lamentablemente las opiniones
divergen entre los católicos y el sistema, y entre ellos escupen y varían,
desvirtúan la verdad, tergiversan lo que el país vive diariamente.
Vean
la realidad del país. Las opiniones están fluctuando entre Santiago y las
regiones representativas. Pregunten por el sur, acá estamos, sintiéndonos
renegados por la sociedad a la que pertenecemos, que simplemente hace la vista
gorda a nuestros problemas, a la miseria que hay en algunos pueblos en la
patagonia. Ejemplos: algunos poblados se sienten más identificados con
Argentina, que con Chile.
¿Qué
hacer ante esto?¿Cómo evitar la resignación de los poblados patagónicos y su
asimilación a nuestro país vecino? Simplemente, piensen en algo que da nombre a
un ex programa de televisión.
SANTIAGO
NO ES CHILE.
Aprendamos
a apoyar al sur, que nuestra ayuda, tanto como nuestras leyes, lleguen allí,
donde el frío les conmuta y los aísla, ahí donde generalmente pocos proyectan
sus sueños... A nada más que unas vacaciones de verano.







.. Más bien pedimos, pero, no se responde a nuestras exigencias o peticiones porque los mecanismos son insuficientes para ampararlas, tal como si no tuviéramos cabida, como si nuestra voz no significara nada, como si a nadie le importara...