ritamorgan

Un primer texto (Este año)

Escucho música. Al ritmo de ciertas canciones que representan a mi larga faja de tierra, música que tal vez se dispersa en las entrañas de una, o de dos, vaya yo a saber donde nace y donde termina. Este es un año difícil.

Comencé el año metiéndome en las liturgias de la Universidad, en una carrera que ya está manoseadísima por miles de chilenos que juran al año en la Exelentísima Corte Suprema, ante el casi místico Urbano Marín. No sé que es lo que ultimamente ha pasado en mi país, pero ya esta época es difícil. No tanto por los temas de contingencia nacional - dígase ah1n1, dígase paro de profesores o simplemente la crisis financiera, que dicho sea de paso ha sido tapada, de una u otra manera por la gripe, que también ha sido un tampón para los profesores - y aquellos que solamente han dado una vuelta, como lo fue aquel programa de IE hace un par de días. ¿Hasta donde llega acaso, la idiosincracia de nuestro Chile, de nuestra nación que vertió en el suelo tanta sangre para ser independiente, como para permitir que nuestros legisladores, aquellos que son los que rigen nuestros destinos levantando las manos en sus respectivas cámaras, voten por otros? Simplemente me averguenzo a veces de ello, pero al parecer nadie se da cuenta cabal de esto, las personas lo ven pero callan creyendo que de nada sirve su opinión. ¿No es acaso eso lo que está prescrito de manera indirecta en nuestra constitución?¿No es que, tenemos libertad de expresión como dictan nuestras leyes fundamentales, como dice nuestro profesor de Derecho Constitucional cada día, de una u otra manera somos nosotros quienes tenemos la facultad de establecer las leyes que nos regirán?¿Por qué entonces no exigimos nuestros derechos, lo que nuestro país nos ofrece, lo que ESTÁ CONSAGRADO EN NUESTRA CONSTITUCIÓN?

Durante el correr de mi vida, desde que me di cuenta de que la política era un mal necesario, cuando me percaté de que de un modo u otro, indirectamente, estaba participando de ella, estaba inmiscuído en el devenir de mi país, ya sea opinando, comentando, debatiendo a favor o en contra de algo, ví como llevaban el poder los que lo detentan, dígase esto concertación. No he visto que aquellos que salen a protestar, de la manera que sea, ya pacífica o violenta, no sufran una represión violenta, no hayan tenido que soportar o la paliza policíaca o el "guanaco" cuya capacidad devastadora entre las personas a pie es gigante, el impulso de aquellos litros y litros de agua que salen disparados a boca de jarro por sobre personas y transeúntes que circulan en la escena cuasi discrecional y que a las 9 de la tarde sale en las noticias, de las maneras más dirigidas posibles, a la multitud que sin conocer a quienes les emiten la "realidad" de un país, que en un canal está bien, que en otro está mal. Basta mirar la manera en que se expresan, hacia uno u otro modo de personas, desde una perspectiva, por un lado extrema y en otros, simplemente apelando a la moral y el catolicismo de unas personas o al apoyo que puede acarrear hacia el gobierno. En Chile, lamentablemente las opiniones divergen entre los católicos y el sistema, y entre ellos escupen y varían, desvirtúan la verdad, tergiversan lo que el país vive diariamente.

Vean la realidad del país. Las opiniones están fluctuando entre Santiago y las regiones representativas. Pregunten por el sur, acá estamos, sintiéndonos renegados por la sociedad a la que pertenecemos, que simplemente hace la vista gorda a nuestros problemas, a la miseria que hay en algunos pueblos en la patagonia. Ejemplos: algunos poblados se sienten más identificados con Argentina, que con Chile.

¿Qué hacer ante esto?¿Cómo evitar la resignación de los poblados patagónicos y su asimilación a nuestro país vecino? Simplemente, piensen en algo que da nombre a un ex programa de televisión.

SANTIAGO NO ES CHILE.

Aprendamos a apoyar al sur, que nuestra ayuda, tanto como nuestras leyes, lleguen allí, donde el frío les conmuta y los aísla, ahí donde generalmente pocos proyectan sus sueños... A nada más que unas vacaciones de verano.

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Revolución
dijo :

.. Más bien pedimos, pero, no se responde a nuestras exigencias o peticiones porque los mecanismos son insuficientes para ampararlas, tal como si no tuviéramos cabida, como si nuestra voz no significara nada, como si a nadie le importara...

05/06/2009 a las 23:26
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