
Siempre
he sido un fanático del centro de mi ciudad. Después de las siete de la tarde
la gente vuelve a sus respectivas comunas y uno queda libre para recorrer un
entorno de edificios históricos, barrios bohemios tranquilos en donde beber
algo, conversar con los amigos y arreglar el mundo...
Pero
anoche ganó Chile 4-
Lo
peor es que no puedo quejarme. Tengo el deber patriótico de alegrarme junto con
las bases de mi sociedad, debo sentirme identificado con un triunfo en un
deporte que yo no juego, que fue el responsable de amargar mi infancia porque
es terrible ser el niño malo para la pelota: uno está obligado a leer libros
cuando no existen aún los computadores.
Soy chileno. No me molesta... mucho.
Ser chileno significa ser un latino melancólico que no tiene la alegría
tropical de los vecinos de más al norte, ni ese ritmo cliché con el que nos
identifican los yanquis. Ser chileno significa tener una historia futbolística
magra, que celebra la clasificación y el tercer lugar porque ha sido lo máximo
que se ha logrado. En otros aspectos, ser chileno significa vivir en un país
más o menos decente con instituciones que funcionan su poco y respetuoso de la
ley. Como todo, tiene sus pros y sus contras.
Ser chileno no es ser brasileño o
argentino. Mi equipo no gana mundiales, no tiene una historia de triunfos ante
la cual responder, si va al mundial, lo más probable es que sea eliminado en
las primeras rondas y en el mejor de los casos que dispute una semifinal. En
Chile ha habido buenos poetas, debiéramos ser fanáticos de la poesía, los
mocosos debieran querer entrar a talleres y transformarse en Gabriela Mistral o
Pablo Neruda. Así como el pibe de oro salió de la pobreza gracias a sus pies,
ellos dejaron la pobreza gracias a su sensibilidad. Cierto que hay en la poesía
muchísimo farsante, pero el tiempo los cuela. Supongo que como la poesía no
tiene estadios, ni luces, ni los poetas salen con las modelos moda, los
muchachos prefieren el fútbol.
Igual me alegro. Es mi DEBER
alegrarme por el triunfo de cualquier equipo de cualquier cosa que vista la
camiseta roja de mi país. Eso, sin embargo, no implica que salga a la
calle a robar a los buenos vecinos el silencio de la noche.







sucede algo similar durante los fines de semana... incluso a veces en días de semana, y no precisamente porque haya partidos, sino porque algunos consideran que Valparaíso es sinónimo de bohemia, de pachanga y tertulias... en espacios publicos y hasta altas horas de la noche... ¿Y qué pasa con los residentes que merecemos horas de descanso? ¿Qué pasa con aquellos que nos tenemos que levantar a la hora del... ese mismo... a trabajar al día siguiente? ¿Por qué gente ebria y a la vez descriteriada (usualmente viñamarinos y santiaguinos) vienen a violar el sagrado derecho al descanso de los residentes porteños?
"Ay que eres amargado, Valparaíso es así". No señores, Valparaíso no es el destino carretero de Chile de la juventud reventada capitalina.
Tu derecho a carretear y pachanguear y celebrar que te tiraste un gas de clase mundial con olor a frutilla y a andar desnudo cubierto en gelatina de limón termina donde comienza el derecho al descanso, a la tranquilidad y a la paz de los demás (es decir, donde empiezan MIS derechos).
Por cierto, no estoy ni ahí con el futbol ni el tenis XD Estoy convencido de que si Chile estuviera ganando un mundial de Cricket se harían todos fanaticos y se levantarían a las 4 de la mañana para ver el mundial en Singapur... XD
Saludos, joven.
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