Alejandra Godoy Haeberle

Las Neurociencias y el Amor

 

                

 

 

Quisiera hacer algunos comentarios en torno al interesante post que Nury ha compartido con nosotros el día de ayer: La píldora de la felicidad….. .

Si bien encontré muy relevantes algunos de los temas tratados en el 5º Congreso Brasileño del Cerebro, Comportamiento y Emociones - que tuvo lugar días atrás - me parecen cuestionables ciertos conatos de conclusión que suelen efectuar muy livianamente los periodistas, generalmente con el fin de epatar.

Un ejemplo sería la afirmación: un simple análisis de sangre podrá ser suficiente para saber si la relación de dos personas está llamada a ser duradera o no.” Que la interacción entre dos personas - que no son entes individuales sino que conforman un complejo sistema, el que a su vez está inserto dentro de otros sistemas - dependa primordialmente o casi exclusivamente del nivel de determinadas hormonas, me suena muy simplista.

 

Por un lado, la biología no es destino. No hay que confundir influencia con determinismo y menos aun menospreciar el peso de lo ambiental.

 

Por otro lado, el funcionamiento neurofisiológico es sumamente complejo. La cantidad de hormonas secretadas por el organismo depende del interjuego de muchas variables diferentes.

 

Los nuevos conocimientos aportados por las neurociencias, sin duda que harán importantes contribuciones en varios ámbitos de nuestra vida, aunque también podrían prestarse para manejos discutibles. Por ejemplo, hubo una frase que me quedó dando vueltas:   

La ciencia y la medicina podrán encontrar el modo de aumentar o reducir en el organismo las "hormonas del amor".

Algo similar han aventurado algunas películas de ciencia ficción, aludiendo a que van a existir métodos científicos para dejar de amar y para “olvidar” una relación que sentimos que no funcionó.

 

Finalmente, me parece que habría que relativizar el potencial efecto de una posible pastilla de la fidelidad. La oxitocina y la vasopresina, asociadas con el apego y el placer, respectivamente, en el mejor de los casos podrían influir indirectamente, en el sentido de quizás disminuir la probabilidad de la infidelidad. Si es que a futuro llegasen las empresas farmacéuticas a estimar un buen negocio el comercializar una píldora semejante, espero que expliquen adecuadamente su supuesto modo de funcionar y que, de pasadita, aclaren que una pastilla de la fidelidad no es lo mismo que una pildorita para ser feliz y menos aun para ser feliz dentro de una relación de pareja.

 

 

 

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