¿Resuelta la paradoja de Fermi?
Proponen que la razón por la cual no tenemos
pruebas de la existencia de civilizaciones tecnológicamente avanzadas es porque
su crecimiento está limitado por los recursos.
En 1950, mientras que trabajaba en Los Alamos
National Laboratory, el físico Enrico Fermi tuvo una conversación
intrascendente con Emil Konopinski, Edward Teller y Herbert York mientras que
caminaban para almorzar. Hablaban sobre una viñeta de Alan Dunn que se hacía
eco sobre la supuesta desaparición de contenedores de basura municipales
provocada por supuestos extraterrestres. Esa nota de humor les dio pie a emprender
un análisis más serio sobre las posibilidades que tenía el ser humano de
observar un objeto material viajar tan rápido como la luz en los 10 años
siguientes. Teller calculó una probabilidad de uno entre un millón, pero Fermi
dijo que una sobre diez.
La conversación derivó hacia otros temas en la cantina del centro de
investigación durante el almuerzo hasta que Fermi súbitamente exclamó: “¿Dónde
están?”, refiriéndose a los extraterrestres. Según uno de los participantes
Fermi realizó una serie de cálculos rápidos y estimaciones a partir de unos
pocos datos (algo por lo que tenía buena fama). Entonces concluyó que
Obviamente no hemos visto a ningún extraterrestre ni hay constancia histórica
del hecho, la paradoja es la contradicción evidente entre la predicción y los
hechos. Si hay civilizaciones extraterrestres y el viaje interestelar es
posible, ¿por qué diablos no hemos vistos todavía artefactos extraterrestres o
recibido transmisiones de radio de ellos?
La idea ha sido posteriormente desarrollada por otros científicos, y sobre todo
por Michael H. Hart en 1975. Se puede estimar el número de civilizaciones de la
galaxia a través de la famosa ecuación de Drake, que divide el problema en
diversos trozos que pueden ser calculados de manera más sencilla. Sabemos que
la galaxia cuenta con unos 200.000 millones de estrellas, de las cuales habrá
una fracción que tengan planetas y de ellos una fracción que contengan vida.
Además habrá una fracción de éstos que desarrollo vida compleja y de éstos
últimos algunos en los que se dio vida inteligente. La duración de
civilizaciones tecnológicamente avanzadas sería el factor limitante final.
Como no sabemos estimar los últimos factores o fracciones de la ecuación de
Drake su resultado se estima entre miles de civilizaciones avanzadas y cero.
Pero incluso si solamente hubiera habido una única civilización avanzada en
crecimiento exponencial, dada la edad de la galaxia y asumiendo que el viaje
interestelar automático se hace incluso a una velocidad no relativista, habría
tenido suficiente tiempo de explorar cada rincón de la galaxia. Al fin y al
cabo
Una variante de esta expansión generalizada a lo largo de la galaxia se podría
llevar a cabo mediante autómatas autorreproductores de Von Neumann. Estas
máquinas conceptuales irían de sistema solar en sistema solar usando los
recursos materiales y energéticos de cada uno de ellos para reproducirse y
expandirse a otros en un comportamiento que podríamos llamar viral. En este
caso habría, sin duda, algunos problemas éticos además de los técnicos.
Como no hemos visto ningún artilugio extraterrestre y no hemos recibido
transmisiones suyas pese a los programas SETI en marcha desde hace años, se
puede concluir que estamos solos en la galaxia. Quizás sea muy difícil que
surja la inteligencia o una civilización tecnológica, o que una vez que surge
se autodestruye de alguna manera (colapso ecológico, guerra
nuclear…).
Ahora Jacob Haqq-Misra y Seth Baum, de Pennsylvania State University, han
revisado el problema y sugieren que la clave de esta paradoja está en asumir
que una civilización puede colonizar el Universo a un ritmo exponencial. Según
ellos unos recursos limitados impondría límites al desarrollo de cualquier
civilización y por tanto no se podría dar un crecimiento exponencial de la
misma.
Ponen como ejemplo a
Si decidiéramos colonizar la galaxia nuestra civilización no lo podría hacer a
un ritmo exponencial y la situación sería además parecida a la de otras
civilizaciones avanzadas de
S
Podemos concluir, según la solución habitual a la paradoja de Fermi, que las
civilizaciones extraterrestres no existen o desaparecen al poco de obtener
tecnología al autodestruirse en una guerra nuclear, pero según este resultado
simplemente lo que no hay son civilizaciones que crezcan a un ritmo
exponencial. En el primer caso estaríamos solos, y en segundo virtualmente
solos. El resultado final es el mismo: nunca entraremos en contacto con otros
seres o la probabilidad de ello es muy baja.
Este
estudio tiene otras implicaciones respecto a la actual administración de los
recursos terrestres, pues nos hace reflexionar sobre los problemas que ahora
tenemos de calentamiento global, contaminación generalizada y colapso
ecológico. Estos problemas están causados principalmente por el descabellado
crecimiento exponencial de la población y el igualmente exponencial consumo de
los recursos del planeta.
La perspectiva se puede invertir y podemos pensar que quizás las demás
civilizaciones nunca lleguen a conocernos porque nosotros, al poco tiempo de
alcanzar tecnología, sucumbiremos a nuestras ansias desaforadas de consumo,
durando de este modo muy poco en el tiempo cósmico.
Quizás las
civilizaciones que sobreviven son precisamente las más discretas, capaces de
administrar bien sus recursos y de prolongarse así en el tiempo. No alcanzan
más sabiduría y conocimiento al disponer de más tiempo y recursos, sino que
precisamente disponen de más tiempo por ser de entrada más sabios.



















Aunque parezca...
....increíble, puede ser muy cierto sobre todo si "en la casa de mi padre muchas moradas hay"
Manuel Díaz Tapia