¿Un Chavez de derecha?
Si
los comentarios adjuntos son ciertos, el caballero se puede creer el cuento y
el tema de gobernar en equipo y con un programa de gobierno se reemplazará por
las "tincadas" del futuro dictaador.
Cuando
los grupos Tantauco entregaron sus propuestas en un concurrido evento a
principios de abril, el telón de fondo no decía "Alianza 2010-2014",
"Tantauco 2010-2014" o por último "Chile 2010-2014". Decía
"Sebastián Piñera 2010-2014". Son detalles, por cierto, pero van
trasuntando una manera de entender la política. En la última campaña
presidencial fue proverbial el contrapunto en las biografías de cada candidato.
Mientras Piñera aparecía en la franja como el mejor de los mejores (en la
universidad, en el Senado, en la empresa privada), Bachelet contaba cómo su
historia personal estaba marcada por la historia reciente de Chile, mientras
iba a dejar a su hija al colegio.
"Despiñerizar"
la campaña de Sebastián Piñera puede además ser una buena idea para
contrarrestar otro fenómeno: la sensación de que estamos trabajando para él. Si
en política fijamos nuestras lealtades en personas con nombre y apellido y no
en los proyectos colectivos, entonces todo emprendimiento partirá con pies de
barro. La pregunta no es porqué apoyar al ciudadano Piñera en su carrera presidencial,
sino cómo colectivamente nos hacemos cargo del próximo gobierno y del desafío
de llegar al desarrollo en el verdadero bicentenario. Podríamos ser incluso más
radicales. Cada vez que alguien me dice que Piñera quiere utilizarnos para sus
propósitos personales, pienso que puede ser exactamente lo inverso: es una
nueva generación la que instrumentaliza a Piñera para llegar al poder y poner
manos a la obra. Si algunos entusiastas quieren ver a Frei como
"puente" entre lo antiguo y lo nuevo, Piñera funciona mucho mejor
como el "vehículo" con el que los jóvenes con talento y pasión por
cambiarle la cara a Chile pueden ingresar a los asuntos públicos. Un medio de
transporte, que pasa sobre los puentes y está en permanente movimiento en busca
de pasajeros. Todos estaríamos llamados a utilizarlo, en el mejor sentido del
término.
Si
la inversión semántica de la campaña estará concentrada en seguir potenciando
al "Rey", entonces no esperemos que los puntos que faltan caigan del
cielo. Hay poco que seguir explorando ahí. Pero si cambiamos la mexicana por
música de carretera, puede que en los pueblos cercanos se encuentre el
combustible que falta para llegar a la meta.
*Cristóbal Bellolio, Escuela de Gobierno Universidad Adolfo Ibáñez.
Comité Político de Independientes en Red.
Lider o dictador.






