WALTER RAMIREZ URQUIETA: ALCALDE DE LEBU, A TRES AÑOS DE SU FALLECIMIENTO
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| WALTER RAMIREZ URQUIETA |
En un nuevo aniversario de la muerte del ex Alcalde de Lebu, (capital provincial de Arauco), don WALTER RAMIREZ, su hijo, del mismo nombre, acusa: "mi padre fue abandonado por sus compañeros socialistas, los mismos que después seguían usando su nombre en ceremonias y discursos...y a quienes seguramente les hubiera encantado portar su ataúd ante una enorme concurrencia, lo que les hubiera servido para captar votos.".
Walter Ramírez Codocedo, hijo del fallecido Alcalde, hizo llegar una carta al diario cidadano "Lanalhue Noticias" en que cuenta su verdad ante el sencible fallecimiento del entonces Alcalde en ejercicio y seguró re postulante a un nuevo periodo.
Sus sentidas palabras seguramente explicarán muchas cosas que en ese entonces aparecían confusas y quizás ayude también a entender a la política, a los políticos escaladores y a conocer quienes son los verdaderos "servidores públicos".
Reproduzco su carta a continuación:
CARTA ABIERTA A LOS LEBULENSES Los últimos días, la muerte y la sepultura de mi padre, Walter Ramírez Urquieta, ya hace tres años, desataron una ola de comentarios, rumores y declaraciones que, con el paso del tiempo y lejano a cualquier contienda electoral, a diferencia de entonces, creo bueno aclarar basado en mi memoria y en los apuntes que día a día fui tomando, y que hoy sirven para dar precisión a este relato. El 12 de Junio del año 2004, fue un día especial en la vida de mi familia. En horas de la tarde, recibí un llamado telefónico de mi hermana comunicándome que nuestro padre había sufrido un problema de salud, en Lebu, y que era trasladado a Concepción. Aunque las primeras noticias eran tranquilizadoras, de parte del médico de turno del Hospital de Lebu, “algo” decía que este episodio era diferente a los vividos antes y todos los hijos residentes de Santiago al Sur, empezamos a preparar nuestro viaje. Ese día me comuniqué con el médico de Lebu, al día siguiente con la SEREMI de Salud de Concepción, quien me indicó que la salud de mi padre estaba estable. Salir de Aysén nunca ha sido fácil, pero en estas ocasiones la tarea se hace aún más difícil. Complicaba más aún la situación el hecho de estar viviendo un fin de semana, con todo lo que eso significa. Así, solo logré iniciar mi viaje el día 14 a eso de las 2 de la tarde. Una espera interminable en Puerto Montt, para tomar la combinación hacía Concepción a eso de las 18.00 hrs. para llegar allá cerca de las 20 horas. Me esperaba una de mis hermanas y un amigo y nos dirigimos de inmediato al Hospital. Allí en una sala común estaba mi padre, entre 10 pacientes mas de difícil condición, y como en todo el sistema público de salud (que tan bien conozco), todos ellos, a cargo de un par de técnicos paramédicos y una enfermera. El último recuerdo que tengo de mi padre conciente fueron las lágrimas cayendo por sus ajadas mejillas, tal vez presintiendo sería la última vez que nos veríamos en esta vida. Al rato y de acuerdo a las reglas internas del Hospital tuvimos que irnos y nos retirarnos a nuestro albergue momentáneo, facilitado por viejos amigos de la región. A eso de las 5 de la mañana del día 15 nos despertó un llamado telefónico instándonos a presentarnos al Hospital Regional: nuestro padre había sufrido una ataque cardiaco: la muerte se transformaba desde se momento y mas que nunca en una posibilidad real, ante lo cual empezaron las primeras conversaciones a nivel familiar, y se hizo presente la petición que mi padre hiciera a mi hermana en su momento: ser enterrado en Antofagasta. Era cierto mi padre amaba a Lebu y a su gente, pero así como nunca olvidó su cuna de hijo de trabajador, tampoco olvidó su querido norte, allá quería descansar. Si esa era su decisión había que respetarla. Los dos escenarios eran nítidos, había que hacer lo que fuera necesario para que siguiera viviendo, pero si Dios no quería que así fuese su destino estaba en Antofagasta, cerca de su madre, de su padre y frente a su añorado mar nortino. La mañana del 15 de junio fue intensa. Nuestra primera exigencia, como familia al hospital fue terminar con los comunicados públicos, a través de los medios de prensa regional, actividad que parecía solazaba al director del Hospital y a su encargada de prensa. La información la canalizaríamos nosotros, hacia las autoridades de Lebu, para que ellas la entregaran a la comunidad lebulense. Al representante del Partido Socialista, de apellido Fernández, quien se hiciera presente en las primeras horas le comunicamos la decisión, en caso de fallecimiento de nuestro padre, de que sería enterrado en Antofagasta, pero que estábamos dispuestos si existía la voluntad y la ayuda del gobierno a que fuera llevado a Lebu a despedirse de su gente antes de iniciar su viaje al norte. Así se lo manifestamos, reiteradamente, al representante del Partido Socialista Sr. Fernández, quien a su vez lo comunicó a las diferentes instancias de Gobierno Interior, vale decir el Intendente Sr. Jaime Tohá y el Gobernador Sr. Rodrigo Peñailillo. En ese momento no solo hablábamos del Alcalde en ejercicio, hablábamos también del casi seguro candidato a la reelección. La respuesta fue que así se haría: el Gobierno pondría a nuestra disposición todos los recursos para que así fuese. Esa misma mañana se nos ofreció el Avión Presidencial para trasladarlo a Santiago: lo rechazamos por una razón simple: no estaba en esos momentos en condiciones de ser desplazado; se nos ofreció el equipo médico presidencial (nunca más supimos de el, ni nos preocupamos porque llegara). Esa mañana el médico a cargo de la sala nos comunicó que mi padre a consecuencia del paro cardiaco estaba descerebrado, por lo que se nos pedía nuestra autorización para no reanimarlo en caso de un nuevo paro cardiaco (afortunadamente no accedimos: la resonancia nuclear realizada días después daría cuenta de un tronco cerebral indemne). Esa mañana se presentó en el servicio el Director del Hospital Marcelo Yévenes, militante DC, quien hoy ocupa otro cargo de confianza en el Gobierno Socialista como Director de Servicio de salud en la sexta región, quien nos comunicó que para una mejor protección dado la conmoción pública causada y aunque no lo requería desde el punto de vista médico mi padre sería trasladado a la UCI. Entre angustias pasó el día 15, realizando gestiones para conseguir se pagara la remuneración de mi padre a fin de cumplir con sus compromisos, y atendiendo a quienes iban a enterarse de su salud: vecinos de Lebu, ex alumnos, compañeros políticos de tantas jornadas, la “clase política”: Viera-Gallo, Escalona y otros, todos comprometiendo su ayuda para el ”compañero” Ramírez. El día 16 somos convocados al la Dirección del Hospital, allí nos esperaba el Iintendente Regional Jaime Tohá para hablarnos de su vieja amistad con Walter, de la “profunda solidaridad” de la “familia socialista”, para ofrecernos su ayuda a nuestra situación. Nuestra repuesta fue agradecer el gesto y manifestar que nosotros en lo personal no requeríamos la ayuda del Gobierno, nos arreglábamos y nos arreglaríamos para permanecer en Concepción cerca de nuestro padre, para ello no requeríamos ayuda oficial y si la requiriéramos sería para nuestro padre. En medio de sentidas palabras nos despedimos, con todo el compromiso del Gobierno, a través del Intendente Sr. Tohá de estar a disposición de lo que nuestro padre requiriera. El día 17 viajé a Lebu, a fin de arreglar asuntos de mi padre y en el curso de esa tarde se hace presente en el Hospital Regional el Presidente de la República, Don Ricardo Lagos, militante socialista, amigo de mi padre, hecho que fuera destacado mas adelante muchas veces por el Gobernador de Arauco Don. Rodrigo Peñailillo. Don Ricardo Lagos lo visita, estando mi padre inconsciente, conversa con mis hermanas y deja instrucciones al intendente de preocuparse de los requerimientos del “compañero Walter”, al decir de los presentes, el Sr. Tohá, según relato de los presentes, casi se cuadró militarmente antes estas instrucciones: NUNCA MAS VERIAMOS AL SR TOHA, EN LAS SEMANAS QUE AUN NOS QUEDABAN EN CONCEPCIÓN, NI SABRIAMOS MAS DE EL… El tiempo empezó a pasar en forma angustiosa, la salud de nuestro padre no avanzaba ni retrocedía, se estabilizaba sin saber el desenlace. No había una explicación lógica para lo que sucedía, ante lo cual y dado que ya nada más se podía hacer en Concepción, decidimos activar los ofrecimientos de ayuda para trasladarlo primero a Santiago, y si todo salía bien, quizás al extranjero para su rehabilitación. A nosotros no nos importaba el hombre público, ni el político ni el Alcalde, nos interesaba el padre y el abuelo, y por eso luchábamos. Nuestro primer contacto fue nuevamente el inefable representante del partido socialista, quien inició los primeros trámites dándonos el OK, el siguiente contacto fue el Sr. Peñailillo. De ambos de un representante político y del representante del Gobierno recibí el OK, solo nos pedían un poco de tiempo, unas horas para armar todo, esto ocurrió entre el 28 y 29 de Junio, con la salud de mi padre deteriorada pero estable, ya nada más se podía hacer en Concepción. La única solución que veíamos era trasladarlo a Santiago y allí continuar la lucha por su vida. A nuestro parecer todo empezaba a funcionar hacia ese objetivo: el Sr. Fernández, representante del Partido socialista daba la seguridad que así se haría, el Sr. Rodrigo Peñailillo, hoy Jefe de Gabinete de la presidente Bachelet, lo aseguraba; el PS nombraba a nivel nacional un encargado del caso de mi padre: Héctor Peña, en el Ministerio de Defensa se empezaba a coordinar el traslado, a fines de Junio todo parecía marchar bien, pero entre el 1 y 2 de Julio algo pasó. De improviso el Sr. Peñailillo, dejo de contestar el teléfono, no contestaba ni siquiera el teléfono satelital, cuyo número en su momento me diera; en su casa su señora madre respondía incesantemente que no estaba pero que le daría mis recados, de nada valió ni siquiera esperarlo en la afueras de la Intendencia de Concepción: el contacto bruscamente terminó. Sumado a eso el día 2 de Julio mi padre es retornado a la sala de TIM prueba palpable que su salud no se agravaba, como más tarde afirmarían los representantes del Gobierno y el día 3 supuestamente sufre un nuevo paro cardíaco, digo supuestamente porque a las pocas horas, una vez trasladado de vuelta a la UCI, el jefe de la misma afirmaría que en ningún momento fue un paro sino una apnea que “había sido confundida por un Paro”, lo que resultaba lógico en el contexto que se daba la atención en las salas de TIM. Era sábado, pero para nosotros todo estaba claro: debíamos sacar a nuestro padre lo antes posible, la desconfianza ya se apoderaba de nosotros. Los días sábado y domingo fueron interminables, y los teléfonos a los que llamábamos no respondían. A principios de semana me dirigí a hablar con el Sr. Tohá, no me recibió, pero quien si lo hizo fue su Jefa de Gabinete, cuyo nombre no recuerdo, y estoy cierto que la historia de la región tampoco recordará, quien fue lapidaria: La intendencia, el Ministerio del Interior y el Ministerio de Defensa habían decidido no participar en la operación de traslado de mi padre, basado en un supuesto informe del Hospital Regional que recomendaba no trasladarlo. ¿Quiénes estaban detrás de esta decisión que, en dichas circunstancias condenaba a mi padre a un desenlace previsible? …Distinguidas figuras políticas de ayer y de hoy:
Todos ellos decidieron el no ayudar al traslado del fundador de la DC, fundador del Mapu, disciplinado militante del PS, amen de numerosísimos otros cargos de representación pública y gremial, en los cuales, su orgullo era nunca haber sido designado (a diferencia de todos los antes nombrados) y siempre haber sido elegido…, lo mas importante quizás sea el engaño a que se sometió a la población de Lebu, por quienes hoy ocupan altos cargos… ¿CUAL FUE EL ARGUMENTO ELEGIDO Y DADO A CONOCER A TODA LA COMUNIDAD LEBULENSE?
No sabemos ni sabremos jamás si esas 72 o mas horas perdidas hubieran cambiado en algo la suerte de nuestro padre, solo Dios lo sabe, pero no es menos cierto que mas allá del resultado final, mi padre fue abandonado por sus compañeros, los mismos que después seguían usando su nombre en ceremonias y discursos y aquí están sus nombres..y a quienes seguramente les hubiera encantado portar su ataúd ante una enorme concurrencia, lo que les hubiera servido para captar votos. A su funeral, el día 20 de Julio no concurrió ningún representante del Partido Socialista, ningún representante del Ministerio del Interior, solo una inmensa comitiva de Carabineros, una delegación de la Municipalidad de Lebu, su familia y amigos lebulenses y de Concepción residentes en Antofagasta o que llegaron hasta allá, a acompañarlo hasta su última morada donde fue sepultado con muchas flores y una bandera de su amado MAPU. Nunca mas supimos de sus “compañeros”, de algunos como el ex Gobernador de Arauco, pese a hacer muchas declaraciones a la prensa de esos días, ni siquiera una nota de condolencias, tal vez sus conciencias se lo impidieron… SI ES QUE TIENEN CONCIENCIA…
WALTER RAMIREZ C.
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