
Consultado
por su cambio de opinión sobre la píldora del día después, don Nicolás dijo lo siguiente
a la prensa:
“A mí nunca me ha gustado la píldora, porque considero que ante la
duda de que si es o no abortiva mejor abstente, pero no he tenido mucho más
antecedentes. Nunca me he metido mucho más, la verdad es que no conozco mucho
el tema.”
Recorcholis, exijo una explicación. El
señor es representante de sus electores y vota en la cámara de diputados un
recurso constitucional y no sabe sobre el tema.
Me parece una actitud digna de un fiel
representante de los Kare Popín. Se va reprobado pa’ la casa con orejas de
burro por flojo y cara dura.
Debo reconocer que Nicolás es un incansable
fiscalizador y anda apretando a todos sus colegas, claro que solo denuncia las irregularidades de los contrarios y nunca
se fija en los Kare Popín de su equipo. Parece que en el Master que hizo en
Jarbar reprobó los ramos “Equitativo I”
y “Justo II”.
Hel Kare Raja
Master of Liberal Blog
.
¡Y que decir de justicia!
Porque aquí lo más importante es eso. Si la cuestión fuere por cuestiones éticas, morales o humanitarias debería prohibirse absolutamente la distribución y venta de la píldora del día después en todo el territorio nacional y utilizarla debería ser considerado un aborto, digo yo, si las consideraciones fueren de ese tipo. Y si no es así ¿Cual es entonces el argumento válido para no entregarla gratis a aquellas que a lo mejor no las pueden pagar?.
Cuestión aparte, aunque no menos importante, es la baja calidad de legislador demostrada por el susodicho.