Se cumplen 40 años de la llegada del hombre a la Luna

Enviado por Fernando A. Frías González el 07/07/2009 a las 15:21
Fernando A. Frías González

La llegada del hombre a la Luna fue un gran logro del ser humano y fue el resultado de una carrera en plena guerra fría, entre el ingenio norteamericano y el ingenio soviético.

 

En un principio los soviéticos, con su mejor tecnología, llevaron la delantera:

- El 4 de octubre de 1957 lanzaron el Sputnik I que fue el primer Satélite,

- Luego el 3 de noviembre de 1957 lanzan el Sputnik II, con el primer ser vivo a bordo, la famosa perrita callejera llamada Laika y que sería la primera mártir de la carrera espacial, ya que murió en el espacio a las pocas horas.

- El máximo logro de los soviéticos ocurrió el 12 de Abril de 1961, cuando el cosmonauta Yuri Alekséyevich Gagarin se convirtió en el primer hombre en ser lanzado al espacio.

 

Estos hechos provocaron que el presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy, el 25 de Mayo de 1961, en un discurso impusiera como meta, el colocar un hombre en la Luna antes del fin de la década.

 

Los norteamericanos comienzan con el proyecto Mercury que tenia la finalidad de colocar un hombre en el espacio con seguridad, luego nacería el proyecto Géminis, que tenia el propósito de colocar dos hombres en orbita y que pudieran efectuar maniobras de acoplamiento y caminatas espaciales. Finalmente vino el proyecto Apollo.

 

El proyecto Apollo cumplió un sueño anticipado por Julio Verne, en su novela “De la Tierra a la Luna(1865)”. El 20 de Julio de 1969, el astronauta norteamericano Neil Armstrong, frente a una audiencia estimada de mil millones de televidentes daba su pequeño paso, con el pie izquierdo, y se paraba sobre la polvorienta superficie de la Luna. La luz del Sol, sin una atmósfera que la difuminase, daba un brillo extraño a la escena. En ese momento comenzó una nueva era para el hombre y una nueva leyenda urbana.

 

La leyenda urbana fue creada por partidarios de la hipótesis del engaño. Que los norteamericanos nunca llegaron a la Luna y que todo fue un montaje, dan como prueba la ausencia de estrellas en las fotos tomadas en la Luna por los tripulantes de las diversas misiones Apollo. De hecho, la cuestión tiene cierta lógica: el cielo de la Luna es límpido, y no hay atmósfera que entorpezca la visión del espacio, así que ¿dónde están las estrellas?

 

La respuesta a esa pregunta es bastante simple: las estrellas están ahí, solo que no podemos verlas. Se trata de objetos cuyo brillo es demasiado tenue para aparecer sobre la fotografía. Para sacar la foto de un astronauta vestido con un traje blanco sobre el fondo negro del espacio hay que ajustar la cámara de forma que el “tiempo de exposición” sea lo suficientemente pequeño para semejante contraste. Las estrellas simplemente no alcanzan a registrarse sobre la película.

 

Otro argumento que utilizan es sobre la bandera que ondea en uno de los vídeos y como no hay viento en la Luna, esto no debería ocurrir. En realidad la bandera no ondea por el “viento”, el movimiento fue causado por el astronauta al enterrar el mástil en la superficie y como en la Luna no hay resistencia, la bandera se mueve mucho más que si hubiera aire, ya que no hay nada que la frene. Además, la bandera tenía un soporte en su parte superior para que permaneciera extendida.

 

Existe una buena evidencia que los viajes si se efectuaron ya que una nave tripulada, como el Apolo 11, mientras realiza su viaje por el espacio, permanece en contacto radioeléctrico con la estaciones de seguimiento en tierra. En este caso, estaban en California, Australia y España (en Chile existía una estación de la NASA cerca de Colina que también seguía a estas naves). Cada una de estas estaciones cubría ocho horas del día. Medían la velocidad de la nave, su posición y comprobaban que no se apartara de su trayectoria. No eran datos secretos, no estaban en un lugar donde pudieran mantenerse ocultos, estaban en el espacio, donde cualquier particular equipado con un radiotelescopio podría “oír” al Apolo. Incluso los rusos seguían y espiaban con mucha atención las naves americanas.

 

Si todo hubiera sido un fraude, hubiesen sido precisamente los soviéticos quienes denunciarían el engaño. La llegada de los norteamericanos a la Luna significo una gran derrota para el régimen soviético y una gran victoria para el prestigio y tecnología norteamericano.

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Solo 54 años

Enviado por el 08/07/2009 a las 09:35 AM
Fernando A. Frías González

Resulta increíble el avance efectuado en este campo, ya que pasaron solo 54 años desde que logramos levantar vuelo por primera vez el 17 de diciembre de 1903, hasta que pudimos lanzar objetos al espacio el 4 de octubre de 1957.

Lo que ayudo muchisimo fueron las dos guerras mundiales, ya que 54 años es un periodo de tiempo brevísimo en la historia humana.

Saludos..


Marte: La nueva carrera espacial ya partió

Enviado por el 11/07/2009 a las 10:16 AM
Fernando A. Frías González

 Cuando se cumplen 40 años desde que Neil Armstrong se convirtió en el primer hombre en caminar en la Luna, comienza una nueva competencia por conquistar el espacio. Esta vez, sin el apuro de la Guerra Fría, con China e India como los nuevos rivales y con Estados Unidos lejos del lugar de avanzada.

Fuente: http://www.latercera.com/contenido/739_153818_9.shtml

Muchos lo consideran el mayor logro tecnológico del siglo XX. Para otros, las más de 600 millones de personas que lo presenciaron en vivo -cuando la televisión no era masiva- fue el momento en que la ciencia y el espectáculo se fundieron. Un pequeño paso para Neil Armstrong, un gran paso para la humanidad y una tremenda victoria para Estados Unidos, que en plena Guerra Fría lograba hacer realidad este sueño propuesto por Kennedy, terminado por Nixon y envidiado por la Unión Soviética.

Cuarenta años después de aquel 20 de julio, sin embargo, a la Nasa sólo le quedan los buenos recuerdos de una era dorada. Hoy atraviesa por su momento de mayor incertidumbre: problemas financieros, una flota de transbordadores a punto de caducar y, sobre todo, la aparición de dos nuevos rivales que amenazan con cumplir los planes de exploración espacial antes que Estados Unidos. Sí, la carrera espacial parece haberse reactivado y los contendores vienen ahora de Asia.

IMPACTO Y FIN
"Creo que esta nación debe asumir como meta lograr que un hombre vaya a la Luna y regrese a salvo a la Tierra antes del fin de esta década". Con esas palabras el entonces Presidente John F. Kennedy dio inicio a la misión Apolo. A partir de ese momento, la Nasa tuvo un presupuesto nunca antes visto: los primeros dos años se triplicó, llegando en 1966 a su tope histórico de 33 mil millones de dólares, el 5,5% del PIB del país. Hoy recibe la mitad y hace 15 años que su plan de financiamiento no supera el 1% del PIB estadounidense.

¿Por qué? Paradójicamente el gran impacto mediático que alcanzó la llegada del hombre a la Luna fue el responsable de su pronto final. Para el gobierno estadounidense, la carrera estaba ganada y de las 20 misiones Apolo que fueron planificadas, sólo se llegó a la 17. El 14 de diciembre de 1972, el astronauta Eugene Cernan se convirtió en el último hombre en pisar la Luna: "Cuando regresé, todo el mundo me preguntó: ¿cómo te sientes de ser el último? Y yo siempre dije que no era el final, sólo el principio.

Estaba convencido de que volveríamos a la Luna a finales de esa misma década. Incluso me atreví a pronosticar que llegaríamos a Marte a finales de siglo", recordó Cernan en una entrevista.

Pero lo cierto fue que, de ahí en adelante, los fondos de la Nasa fueron destinados a desarrollar una flota de transbordadores que, desde 1981, permitió a sus astronautas participar en misiones como la Estación Espacial Internacional o las reparaciones del Hubble. Pero no más allá. Y los transbordadores que quedan -el endevor, discovery y atlantis- terminarán su vida útil el próximo año, dejando a la agencia espacial dependiendo de los cohetes rusos para continuar su trabajo fuera de órbita.

En 2004, el Presidente George Bush dio un nuevo impulso a los planes de exploración: regresar a la Luna en 2020 para construir una base que contará desde observatorios hasta robots mineros. Y, colocar al primer hombre en suelo de Marte en 2030, utilizando la información que ya se conoce sobre el planeta rojo gracias a las sondas Pathfinder, Opportunity y Spirit, que tocó suelo marciano el año pasado y que ha comprobado -entre otras cosas- la existencia de agua congelada bajo la superficie.

¿CHINO, INDIO O AMERICANO?
Si Estados Unidos vivió la carrera espacial durante los 60 como los 100 metros planos, el actual objetivo pareciera ser más un maratón para los americanos. Es cosa de considerar los tiempos: Kennedy dio 10 años para cumplir la meta, y se cumplió en ocho. Bush, en cambio, planificó llegar a Marte a más de 25 años. Y eso considerando la ventaja tecnológica que existe con respecto de aquellos años. Se sabe, por ejemplo, que los computadores con los que se equipó la nave que llegó a la Luna tenían el mismo poder que los usados hoy en una lavadora de ropa. Por eso hubo 400 mil ingenieros que trabajaron día y noche en tierra durante los ocho días que duró la misión, ingenieros que por primera vez realizaban una tarea de este tipo y que no tenían más de 28 años de edad.

El viaje a Marte no es una materia de capacidad, sino de voluntad, dicen los expertos. Eso hasta ahora, cuando aparecen dos nuevos interesados, economías emergentes, de gran desarrollo tecnológico, dispuestos a demostrar de lo que son capaces. Y qué mejor para exhibir poderío que llegar al planeta rojo. Lyndon Johnson lo dijo en 1957: "El control del espacio significa el control del mundo".

China ha dado señales más que claras de poder lograrlo. Pocos meses antes de que Bush decidiera presentarse al Capitolio y pedir más dinero para llegar a Marte, China hacía historia al convertirse en el tercer país de la historia que logra enviar a un hombre al espacio por sus propios medios. Su nombre, Yang Liwei, un piloto de guerra que dio 14 vueltas alrededor de la tierra en 21 horas, a bordo del Shenzhou 5. Gracias a eso consiguió el título de "Héroe del espacio" en su país e incluso tiene un asteroide nombrado en su honor.

El programa espacial de China, creado en 1992, recibe cada año casi dos mil millones de dólares. En 2010 comenzará la construcción de su propia Estación Espacial, llamada Tiangong, en tres etapas: Tiangong 1 en 2010, Tiangong 2 en 2012 y Tiangong 3 en 2017. Esto le dará una ventaja única para poder lograr su meta de llegar a la Luna antes del 2024. En octubre de este año, además, enviarán la sonda Yinghuo-1 para investigar las propiedades del suelo de Marte, luego partirá su primer robot explorador que, tal como lo hiciera el Spirit, buscará información sobre las condiciones del terreno marciano.

India tiene planes aún más cercanos. A pesar de sus altos niveles de pobreza, es reconocido como uno de los países más avanzados en materia tecnológica. El año pasado lanzó su primera sonda en llegar a la Luna. En 2012 partirá la segunda, que recorrerá la superficie recolectando muestras. Y en 2017, partirá la primera misión tripulada al satélite. Luego, vendrá una preparación de 10 años para lograr colocar un hombre en Marte en 2027, tres años antes de Estados Unidos.

Lo interesante es que han logrado todo esto a un muy bajo costo: con sólo 80 millones de dólares construyeron una sonda funcional, mientras que el último aparato enviado por Estados Unidos hace unas semanas al satélite costó 579 millones de dólares. Puede que India sea el país con el menor presupuesto de los que están en carrera, pero es el que mejor lo hace rendir.
Claro está que al definir esta carrera sólo por la tecnología, se queda afuera una gran parte: el factor humano. Ni la India ni China cuentan con la preparación que han tenido los astronautas e ingenieros estadounidenses. Pero incluso este capital está en peligro, dado que la falta de motivación está envejeciendo a la última generación de soñadores espaciales: sólo el 20% de los actuales ingenieros de la Nasa tiene menos de 40 años.

LA HISTORIA NO CONTADA DEL APOLO 11
El ambiente ese día era de fiesta. Las carreteras que rodeaban Cabo Cañaveral estaban llenas de autos y las personas se llevaban hasta el pasto de recuerdo. Dentro del Centro Espacial Kennedy, el ambiente era tenso. El grupo de ingenieros que no superaba los 28 años de edad tenía en sus manos la labor de realizar un logro sin precedentes. Se organizaron en turnos de cuatro grupos y en las partes críticas, las puertas se cerraban con llave.

Familiares, reporteros e incluso políticos se contentaban con mirar desde una ventana. Una vez que la nave se insertó en la órbita de la Luna, la Nasa recibió una llamada inesperada: un vocero de la Unión Soviética los felicitaba por su histórico logro e incluso ofreció su ayuda para que ninguno de sus satélites interfiriera en la misión.

Luego de eso, mientras se aterrizaba en la Luna, dos alarmas sonaron en la nave. Una falla en el sistema de comunicación en el descenso tuvo a los ingenieros a 18 segundos de ordenar el regreso inmediato a la Tierra. Pero los astronautas pudieron más. Una vez en el satélite vino el momento del recorrido y de la famosa frase de Neil Armstrong.

Lo cierto es que esta no estaba preparada, el tenía planeado lanzar una broma, tal como lo hacía cuando probaba aviones, pero una vez allí vino la inspiración. El contacto con Nixon también tiene su historia. No  estaba contemplado dentro de la estricta agenda del viaje, pero eran los deseos del Presidente. Claro que de todos modos lo hicieron esperar. Luego de una hora y 15 minutos se produjo la comunicación. Un lujo que solo pudo darse un grupo que hizo historia.


Un 16 de Julio de 1969

Enviado por el 16/07/2009 a las 12:07 PM
Fernando A. Frías González

Apolo 11 fue enviada al espacio el 16 de julio de 1969; fue la primera misión tripulada en llegar a la superficie de la Luna. El Apolo 11 lanzada a las 10:32 hora local del complejo de Cabo Kennedy, en Florida. Oficialmente se conoció a la misión como AS-506.

 

La tripulación la componian el comandante de misión Neil A. Armstrong, de 38 años; Edwin E. Aldrin Jr., de 39 años y piloto del LEM, apodado Buzz; y Michael Collins, de 38 años y piloto del módulo de mando.

Saludos


Un gran logro para la humanidad y la ciencia....

Enviado por el 16/07/2009 a las 01:31 PM
Enrique Ernesto Lavin Orellana

...una gran muestra de la mezquindad de los políticos.

En tanto los hombres de ciencia se esforzaron para lograr lo que parecía imposible, los políticos sólo pensaban en vencer a su enemigo.

Bien por la ciencia, la tecnología y la humanidad.


Para los mas fanaticos

Enviado por el 18/07/2009 a las 01:00 PM
Rene

Pueden seguir la ruta de la mision Apollo11 en tiempo real, en

http://wechoosethemoon.org/

Faltan ahora 51 hrs para el alunizaje...


Gracias

Enviado por el 19/07/2009 a las 10:23 PM
Fernando A. Frías González

Es una buena pagina..

Saludos


¿Nos tomaron el pelo esos lunáticos?

Enviado por el 20/07/2009 a las 12:12 PM
Fernando A. Frías González

http://www.bbc.co.uk/mundo/ciencia_tecnologia/2009/07/090714_esp_luna_conspiracion_lh.shtml

La enigmática presencia de la Luna siempre hizo volar la imaginación. Desde la noche de los tiempos, la humanidad se ha preguntado desde si había vida allá hasta qué se escondía en el lado oscuro de esa esfera en el firmamento. Para muchos niños, la luna era un queso.

Cuando por fin el hombre pudo llegar a la Luna, muchas dudas se resolvieron: los astronautas trajeron consigo un tesoro: 382 kilogramos de roca lunar. Nada de queso, definitivamente era de piedra.

Pero si bien algunas especulaciones se desvanecieron, una nueva nació. Hasta el día de hoy, hay quienes insisten en que el alunizaje del Apolo 11 en Julio de 1969 fue una farsa.

La NASA nunca emitió una respuesta oficial y evitó hacerle eco a esa teoría de conspiración.

Geraint Jones, del Laboratorio de Ciencia Espacial Mullard, del University Collegue of London, el más grande grupo de investigaciones espaciales del Reino Unido, hizo para BBC Mundo un desmontaje científico de algunas de las pseudoverdades de las que se valen quienes alegan que todo fue un montaje.

1. ¿Dónde están las estrellas?

Foto original tomada por el Apolo 11

El cielo está lleno de estrellas sin embargo estas no aparecen en las fotografías.

"En la superficie de la Luna la luz es muy brillante. Si tomas una foto como lo harías en la Tierra, la foto saldría totalmente blanca. Para lograr una buena foto cuando estás expuesto a tal cantidad de luz, la velocidad de obturación debe ser muy rápida con una pequeña abertura del diafragma, resultando imposible percibir el fondo con nitidez".

2. La bandera ondea en el viento.

Imagenes originales tomadas por el Apolo 11


¿Cuál viento, si la Luna carece de atmósfera?

"La bandera estaba sostenida por un mástil superior para lograr que se mantuviera extendida. Pero realmente no lo estaba del todo, tenía arrugas y ondulaciones. El único momento en que se ve la bandera moviéndose es cuando los astronautas la tocan. Luego en los videos se observa como la bandera se queda completamente quieta".

3. Las extrañas sombras.

Foto original tomada por el Apolo 11

Los múltiples ángulos en las sombras prueban que debía haber habido más de una fuente de luz. También se especula que si el Sol es la única fuente de luz, todas las sombras serían paralelas, y en las fotos aparecen sombras más largas que otras.

"En primer lugar, si hubiera varias fuentes de luz los astronautas y objetos tendrían más de una sombra, cosa que no sucede.
Hay otro argumento de que las sombras deberías ser completamente negras porque el Sol es la única fuente de luz. Sin embargo, la luz del Sol se refleja en la superficie por demás irregular de la Luna, por lo que no hay una total oscuridad ni las sombras tienen que ser paralelas".

4. ¿Muertos por radiaciones?

¿Cómo sobrevivieron a la radiación del conocido como cinturón de Van Allen? Y si la temperatura en la Luna es de 280º centígrados, ¿cómo no se quemaron las películas de las cámaras?

"Como no hay atmósfera, el calor solo se transmite por radiación o conducción, si tienes un objeto que toca la superficie. Con material aislante y usando la sombra, las temperaturas se pueden mantener bajas en los instrumentos espaciales aún cuando están cerca de la superficie de la Luna. Así es como funcionan los termos.

Con respecto a los cinturones de Van Allen, son espacios más peligrosos que en la propia Luna. Las naves espaciales que se encuentran en la órbita baja de la Tierra viajan por debajo del cinturón. Es cierto que si hubiera ocurrido una de las llamadas erupciones solares, los astronautas habrían estado en peligro, pero esto no ocurrió durante ninguna de las misiones Apolo".

5. La falsa huella.

Pisada de Neil Armstrong en la Luna

Para que se marque una huella en la tierra se requiere que la superficie esté algo húmeda. ¿O no?

"Esto no es correcto. Se pueden dejar huellas en superficies completamente secas como la harina o el talco, por ejemplo".

6. ¿Un camarógrafo fantasma?

Delante a la derecha: una de las cámaras de 35 mm

¿Quién tomó las fotos del aterrizaje y el despegue?

"La nave tenía adjunta una cámara de video y una antena parabólica mandando imágenes directo a la Tierra y que eran controladas desde la base de control. La posición de la cámara fue la que permitió tener una buena vista del despegue, y las cámaras fueron controladas desde la Tierra".

7. ¿Y el cráter al aterrizar?

Ante el impacto de una nave tan potente con la superficie de polvo, se debió haber producido un cráter o al menos dejado una marca. No fue así.

"Cuando la nave tocó la superficie lunar se levantó una gran cantidad de polvo, pero debido a la naturaleza de la estela del cohete y al material de la superficie, no se formó ningún cráter.
La superficie del cohete que hizo contacto con la Luna fue muy amplia, por lo que la fuerza que se ejerció sobre un mismo punto fue muy poca. Además justo antes del alunizaje la nave no tenía su máxima potencia. Finalmente, debajo de la capa de polvo en la superficie lunar hay grandes rocas que son más difíciles de impactar".

8. Golpeados por meteoritos.

¿No es que el espacio está lleno pequeños meteoritos que viajan a altas velocidades?

"Es cierto que existen, sí, pero el número de esos micrometeoritos con tamaño suficiente como para abrir un hueco a la nave o herir a los astronautas es muy bajo para ser considerado un riesgo significativo en esta misión".


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