Rodrigo Vidal

Izquierda y Derecha: ¿Conceptos Arcaicos?

Hace unos días amanecí con el idealismo alborotado...

 

¿Que posibilidad existe de que entre todos los temas que alimentan el debate entre gobierno y oposición, exista uno que sea fácil de encarar y a la vez fundamental?

¿Que tan factible es que las palabras producir y repartir tengan un significado más allá de lo que hemos visto hasta ahora?

¿Es acaso posible que identifiquemos a la derecha como el grupo de gente preocupado por producir con eficacia y que califiquemos a la izquierda como aquellos interesados en repartir con justicia?

¿Hay alguna posibilidad de que de repente, con claridad extrema, nos demos cuenta de que ambos bandos hemos estado persiguiendo un objetivo común?

¿Qué tan probable es que cambiemos en nuestro vocabulario el término “los de derecha” por “los productores”, y a su vez el término “los de izquierda” por “los repartidores”? Siendo ambas funciones, la de producir y la de repartir, algo indispensable para cualquier sociedad, se vuelve honroso pertenecer a cualquiera de ellas o, porqué no, a ambas.

Pensando un poquito en el pasado, puedo ver sin mucha dificultad, a los productores extremadamente inquietos cuando los repartidores se concentraban en su especialidad y no le ponían mucho empeño en producir. Y así mismo en otras épocas, cuando los repartidores se ofuscaban al ver que los productores no tenían mayores planes para repartir.

Yo he vivido por décadas en Ecuador, y los gobiernos ecuatorianos quieren ser, desde algún tiempo a esta parte, los mejores repartidores. Tenemos subsidio a los combustibles, subsidio al gas licuado y a la energía eléctrica, bonos de la pobreza o bonos solidarios, etc. En general, pareciera haber las mejores intenciones para repartir los bienes del país. Pero por otro lado, como debes saber, la producción no es nuestro fuerte. Las reglas de juego no son muy claras. Ni las reglas internas ni la política internacional. Nos peleamos con los principales socios comerciales, no queremos firmar tratados, ahuyentamos la inversión, en fin, nuestra capacidad de producción deja mucho que desear.

En cambio Chile, parece haber logrado hoy un equilibrio envidiable. Viene desde hace muchos años con una inercia de productividad y comercio agresivo, lo que permite que existan los recursos para repartir, es decir para hacer labor social y satisfacer las necesidades de los ciudadanos.

 

Que tan realizable es que tanto productores como repartidores asumamos nuestra función, aquella que nos parece tan importante, y que de hecho lo es, y generemos un nuevo mañana, donde las ideologías extremas del pasado nos sirvan de catapulta para  converger en una sola tendencia, conscientes de nuestro aporte complementario y así servir y avanzar a toda capacidad, sin distracciones.

 

Estoy convencido de que para allá vamos, la pregunta es ¿Cuando empezamos a dejar atrás los errores del pasado?

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