
La verdad es que hace mucho tiempo que no me sentaba a escribir algo que no tuviera estrictamente que ver con mi trabajo.Curiosamente me cuesta pensar fuera del ámbito de lo que me corresponde hacer en él, ya que el tema de la pobreza y la vulnerabilidad traspasa ampliamente la mayoría de mis intereses y me hace sentir que cada espacio que no se dedica a trabajar en beneficio a quienes menos tienen es un espacio ganado por la injusticia, la discriminación, la falta de oportunidades.
Me cuesta entender cuando pasamos por la vida de manera indiferente frente al esfuerzo que miles de familias hacen día a día por sobrevivir el Mes, por almorzar todos los días con los hijos (no por falta de tiempo sino por falta de alimento), por tener un techo digno en estos días de frío. Me cuesta entender la violencia que se ejerce contra el débil, en la casa , en el colegio, en el trabajo, me cuesta entender cómo podemos pasar por la vida con una tremenda levedad , sintiéndonos fuertes, eternos, dueños del mundo, recompensados por nuestras capacidades con el éxito inexorable.
Me duele cuando más de alguno critica la entrega de un beneficio que resuelve el día, el mes o la vida acusando de fomentar la falta de esfuerzo, como si todo se resolviera con el trabajo y el mercado…como si la señora María trabajando más de 16 horas diarias con su horno en medio del patio a sus 60 años no tuviera el mismo derecho que todos tenemos a descansar, a recrearse, a disfrutar de sus nietos. Cuando quien por haber nacido en otro lugar , con otro apellido, con otras oportunidades se levanta a decir que no hay que fomentar la pobreza con un Estado más fuerte y protector, cuando cree que todo depende de la velocidad con que crece la economía, cuando cree que los “Pobres” son felices en su pobreza y siempre serán pobres, cuando ese “afortunado” ciudadano que hace su vida más allá de la cota mil y no conoce como viven y sobreviven sus hermanos, cuando todo eso se transforma en un discurso retórico y se instala en el alma de Chile, vuelvo a preguntarme como lo hizo Alberto Hurtado: ¿ Es Chile un país Católico?...es Chile un país Solidario?.
En tanto avanzamos hacia un sistema de protección social, anhelado por la mayoría de los Chileno, la crítica surge desde los sectores medios y altos como si estuviera en pugna los intereses de quienes más lo necesitan y no en una prioridad moralmente ineludible, acaso no son los mismos sectores que escucharon al Papa Juan Pablo II ,“Los Pobres no pueden esperar” y asintieron comprometidos de restituir desde la injusticia la esencia de Chile , “una tierra de Hermanos”.
Camino al Bicentenario, ¿Cuál es el Chile que queremos y soñamos?. Creo en un Chile grande capaz de acoger al refugiado, al que sufre el destierro económico, político o social, creo en el Chile que no discrimina, que invita a todos a la mesa sin distinción política ni religiosa, que respeta la diversidad, que acoge y defiende la vida desde la concepción, que valora el esfuerzo y que protege al que lo necesita, capaz de reconocer en el más débil su gran fortaleza, capaz de transformar el odio, capaz de enmendar el rumbo y dialogar , un Chile humilde y orgulloso de sus logros , que acompaña en la vejez , que cree en la trascendencia y promueve la fe en Dios y valora toda creación humana que dignifique su naturaleza.
Camino al Bicentenario debemos mirar a nuestro alrededor y ver lo afortunados que somos, contemplar lo que tenemos y agradecer. Por un minuto no pensemos en lo que nos falta sino en lo que les falta a otros y cómo podemos ser instrumentos de la justicia, del Amor, de Dios para poder hacer más feliz su vida...curiosamente en ese momento, y quienes lo han vivido saben de lo que hablo, se darán cuenta que la felicidad tan anhelada siempre estuvo en la vereda de enfrente .



















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