Mariela Alvarez

Guillotina

 

 

Sabiéndote verdugo,
puse mi corazón en tu guillotina
sentí muchas veces el pánico
de verte soltar la cuerda.

Pero tu tortura fue aún más cruel
pues fuiste partiéndolo a pausas
haciéndolo picadillo
con cada silencio, con cada olvido.

Cada lágrima derramada
marcaba el paso de tu cuchillo
bastaba solo el roce
para romper un corazón
que ya venía remendado.

No te culpo, no te odio
verdugo eras y como tal te presentaste,
nunca lo ocultaste
el amor me puso la venda
y el deseo, me llevó a poner voluntariamente
el corazón bajo la cuerda.

Stamp!! No hay más...
mil trozos desperdigados al aire
¿De donde sacaré fuerzas para remendar un corazón
tantas veces despedazado?
No volveré a unir sus partes
porque hay muchas que no volveré a encontrar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicidad por Bligoo.com
Comentarios de este artículo en RSS

MENSAJE_LEGAL_ATINA_CHILE.jpg

{container-17}