En las civilizaciones de toda época y lugar ha habido una cantidad de descreídos, gente que ha mirado con escepticismo los mitos y fantasías que dan sustento a la religiosidad.
Nosotros, los descreídos, no hemos profitado del poder político ni de los beneficios de la manipulación religiosa, así que hemos estado desde fuera, observando, críticos, irónicos y escepticos, sin espacio para intervenir, durante milenios.
Eramos, entonces, solamente irónicos anónimos.
La religión se fundamenta en descripciones cosmogónicas en extremo poéticas, y en extremo pueriles, con la sana ingenuidad propia de la infancia, inventando personajes como de telenovelas, que mueven las olas del mar, el ritmo de la lluvia, del sol, de la luna, de la pesca, de la cosecha, de la salud y enfermedad.
Estas creencias dan lugar a las directivas religiosas sobre la moral y también sobre el destino de la vida humana, y por siglos hemos recibido estas desviadas, erróneas y malsanas directrices como pronunciadas por la revelación divina.
Hoy por hoy, por el avance del conocimiento, por el cambio en los paradigmas, y sin duda, por la democracia que nos permite expresarnos, somos muchos los descreídos, y no estamos observando desde fuera, críticos e irónicos, sino expresando por muy distintos medios nuestra ideología.
Quiera la Fortuna que se sumen más y más, cada día, a este insigne grupo de irónicos, cada día menos anónimos.



















Felicito al Descreído
Tiempo hacía que quería encontrar a alguien con mis mismos pensamientos. Soy nuevo en Atina, me inscribí recién, hacen 10 minutos, (al ver su artículo). Ya escribiré más, estoy en aprendizaje de como usar el "Atina". Un abrazo fraternal.
Agradezco el honor
de haber servido de impulso para su ingreso, bienvenido a esta comunidad de escribientes.
Un abrazo.
R. Sotomayor
Don Ramon...Don Ramon....También es uno de mis favoritos...Se nota alguien muy culto...
....................................Es bueno en lo que ase..........................................
Agradezco los piropos
pero soy medianamente culto, menos que mediano, diría, me aprecio más bien por observador, o por reflexivo, que es lo mismo.
Saludos
R.