All you need is love
Acabo de ver en las noticias el emocionado relato de un par de señoras acerca de la inexplicable experiencia que es abrazar a una morenita con un punto en la frente. A moco y a baba, hablaban de un torrente de energía traspasado en un abrazo, del amor recibido.
Hace un tiempo, cuando no tenía cable y trabajaba por la noche, dejaba pasar por la televisión programas de propaganda religiosa donde un tipo con acento brasileño, peinadito y de corbata, prometía todo esto y la luna y el sol y los astros si uno iba a la iglesia equis un día ye a la hora zeta. Todos los beneficios que uno podía recibir, directo de la mano de Dios (sí, Él), se materializaban en amuletos y otros chiches con nombres al menos extraños, a saber: El Tabernáculo de la Descarga, La Llave de nosecuantos, La flor nosequé, El Aceite de vayaasaberusted.
Muchas veces me sentí tentado de ir a estas sesiones de descarga espiritual y vivir in situ la catarsis cruda de un montón de gente necesitada de una experiencia de amor. Quizás porque aún me cuesta pensar en que hay personas que se aferran a religiones, líderes espirituales y filosofías de cartón a causa de la desesperación que a su vez es causa de una incapacidad de desarrollar vida afectiva como Dios manda; porque es difícil imaginarse que una india pueda soltarte una descarga de energía (sea lo que sea eso que llaman energía... pienso en la Teoría de las Cuerdas) en un abrazo.
Hay para todo, ¿no?. Ahí los tiene usted haciendo fila para ser aprtujados... Me pregunto: ¿se bañará seguido esta señora por lo menos?. Como para que el abrazo, si no lo deja a uno explotando de amor y energías (insisto, ¿a qué cresta se refiere la gente con eso de "energías"?), tampoco sea desagradable en términos de olores.






