Modismos, modas, conductas, expresiones y libertades

En el juzgado de turno la defensa se atiene a que su cliente
dio muerte al sujeto basándose en un temor fundado a que seria arteramente
atacado.
Juzgo una posibilidad
anticipadamente. Dio por hecho ese suceso y luego
obro en defensa propia sin darle posibilidad de reacción al posible atacante.
No dejo lugar a la posibilidad de que ese ataque hacia el solo radicaba en su mente.
Juzgo la ropa, la actitud, el
lenguaje, los modelos y lo llevo a la certeza de que estaba frente aun
delincuente de lo peor y que su vida corría peligro.
A mi parecer en un caso así, lo que
mayoritariamente pesa en el momento de juzgar una posibilidad así, es:
- Una experiencia previa amarga
-Un miedo fomentado
socialmente por los medios.
-O una manera de actuar propio.
Sospecho en este caso una tendencia
al último punto: un posible actuar propio reflejado en el otro.
Pero interesante planteamiento, en
una de esas realmente salvo su vida.
-Si anticipo el acto en forma
errónea, cometió un acto criminal artero.
-Si anticipo el acto en forma
correcta, salvo su vida. Pero igualmente será condenado legalmente bajo el
argumento social de que nadie puede suponer actitudes aun no ocurridas.
Solo el, la victima y
dios saben la verdad.
Estando Dios ocupado, el posible
atacante muerto, queda poco para decidir en justa justicia.
Pero imaginémonos sesgando la vida
por percepciones anticipativas.
Posiblemente yo ya hubiese matado a
varios, y varios ya me hubiesen dado vuelta a mí.
Pero a todos nos ha ocurrido.
Más de una vez hubiese dejado la
crema anticipadamente frente a las jaurías de perros vagos en las calles. Claro
que la hermandad de amigos de los animales me hubiese
juzgado y condenado fuertemente.
Hay que esperar primero
las huellas de una mordida o el cadáver de alguien para poder justificar la
acción y ser absueltos.
Quien no ha crispado los puños y
generado adrenalina al cruzarse con algunos cabezas rapadas u grupos
semejantes, rogando a Dios y a todos los santos para
pasar piolita y sin ser
tomado en cuenta.
Nos asusta encontrarnos en solitario
con grupos distintos en moda, costumbres y proederes que los medios de
comunicación y ellos mismos se han encargado de exarberar, en plazas que
suponemos de comportamiento general.
¿Serán capaces de aguanta sus
impulsos de aprovechar su ventaja numérica y comportarse
no a sus reglas, sino a las establecidas? – pensamos.
Y regalamos cigarros y monedas como
buen samarita río con las manos sudadas en miedo.
Nos asusta:
el no entender de sus reglas de actuar. El no saber que nos salva y que nos
condena.
Si sus disfraces los llevaran en
maleta al lugar donde ejercen posiblemente los tomaríamos como unos mas.
Pero hoy en día, en un
mundo competitivo, donde toda competencia de por si marca diferencia
tenemos la tendencia a eliminar los uniformes de distinción porque discriminan
en las mentes mas susceptibles. Y así en general no sabemos distinguir un
estudiante de un profesor, ni un cura de un punga, ni a nuestro hijo del hijo
vecino.
Nos confundimos ante una flora de
pájaros reales con múltiples
identidades de expresión pero con un solo interés final general todos: el logro
personal.
Pantalones abajo, ropa hecha jirones
a propósito, piercing , tatuajes, modismos, idioma y escrituras desfiguradas,
saludo múltiples identificatorios, hace imposible identificar los antiguos
tipos educacionales, culturales, económicos a su
respectivo comportamiento esperados.
Hoy la moda va muy rápido y uno no
alcanza a entenderla cuando ya quedo en el pasado. Llegar, usar y desechar.
Finalmente deberíamos ser un código
Morse andante si quisiéramos ser aceptados por cada moda.
Hoy que tanto se habla de la
educación de los hijos y la obligación moral de la ciudadanía de velar por su
educación y no se cuanto bla, bla mas, las autoridades regalan derechos de no
usar uniforme haciendo casi
imposible saber quienes deben o no tener la obligación de estar en los
colegios.
Ningún signo identificatorio al
establecimiento si uno quisiera ayudar comunicando una conducta indebida.
¿Y así que puede uno controlar? Lo
bueno es que tendremos estudiantes incultos pero ninguno con daño psicológico
de una posible recriminación injusta.
Hoy el delincuente se disfraza de
correcto con suma facilidad gracias a las garantías que la misma sociedad les
regala.
Las modas callejeras y costumbres
urbanas tan distintas y a la vez igualitarias permiten que la delincuencia le
regale pinceladas de peligrosita a los jóvenes de buen actuar,
y los jóvenes de buen actuar
les reglan pinceladas de correcta conducta a los delincuentes.
Entonces a primera vista vemos
jóvenes híbridos. Pueden ser, puede no ser. Pueden ser buenos o tal vez no.
Y ante la duda ¿Que hacemos?
¿Morder equivocadamente o esperamos
que nos muerdan primero?
Y esa decisión –en algunos casos- en
algunos lugares oscuros hace la diferencia de aparecer en la página policial o
en las defunciones.
En lugares más generales de mediana
ciudadanía, de esos modismos y modas dependerán
las oportunidades que se presenten.
Pero volvamos a las modas duras y de
pensamiento escaso, de brava valentía en mayoría y de calzoncillos mojados en
soledad.
Es obvio que el sistema legal no
puede permitir el amparo legal de atacar antes de una posibilidad incierta.
(Salvo en periodos de guerra dicen)
Imagínense las aberraciones que
podríamos cometer e inventar bajo esa permisividad.
¿Pero bajo vivencia y decisión
personal?
¿Hasta donde una amenaza de muerte
es cierta en cada grupo de moda propia?
¿Como se yo sus códigos y costumbres?
¿Cómo se yo si estoy en peligro de
una golpiza terrible o solo
me están hueviando?
Es posible una reacción equivocada
justificativa en ciertos casos.
Por ellos es importante que cada uno
sepa y respete el comportamiento general en plazas generales. Que la
particularidad actué en plazas particulares y entre sus respectivos miembros.
Hoy día –y el hecho que origina este
post - supongo vi a dos técnicos telefónicos operando o arreglando un teléfono
publico.
Un bolso roñoso cualquiera en el
suelo. Jóvenes, con pinta
general de: estudiantes, profesionales, rascas, gentiles, serios, simpáticos,
creyentes, ateos, buenos, malos, etc., etc. Solo su accionar parecía
profesional (parecida a los que muestran en informe especial).
Y uno no sabe si esta frente a
técnicos o simplemente frente a quienes están robando las monedas o el teléfono.
¿Y que hace uno ahí?
Lo tengo clarito.
Con el llamado que socialmente
debemos combatir la delincuencia en el oído, paso de largo. Obvio, tendré la
cara pero no soy tonto.
-¿Y si me equivoco y son técnicos de
verdad?
No
tengo el dinero para responder la
querella por difamación y discriminación.
-¿Y si no me equivoco?
¿Alguien hará causa común conmigo?
Seguir de largo,
es el camino. Que la autoridades sigan con su bla, bla.
Así, en miles de actividades se ha
ido perdiendo la identificación social de conducta asociada esperada.
Es un logro dicen todos.
Yo no digo que sea una equivocaron,
pero si hago mención de que hemos llegado a extremos peligrosos.
Imagínense en la noche rodeada de
cabezas rapados, tatuados, con adornos de anillos cortantes y puntiagudos y en
la lejanía divisa un guardián de la ley que viene en su salvación.
Un guardián con cabeza rapada bajo
el gorro, la piel tatuada sobresaliendo de su camisa y
de adorno un brilloso anillo.
¿Para que lado pondría el poto?
(Perdón, no encontré una
palabra mas elegante para definirlo)
Saludos y suerte
http://eldesatinado.bligoo.com/
"Moda es un forma de fealdad tan intolerable, que la tenemos que cambiar cada seis meses". Oscar Wilde






