Para la gente de
No obstante al realizar
una mirada mucho más profunda, se constatan graves contradicciones: un
desempleo con raíces estructurales; una creciente y arraigada desigualdad (en
ingresos y oportunidades); procesos de integración social rígidos y limitados;
y sensaciones de inseguridad, frustración y malestar en la ciudadanía.
Por otro lado el
discurso impuesto y falseado por la concertación hace creer al ciudadano común
que el rumbo de todo lo humano depende de parámetros económicos cuyo manejo
está más allá del alcance de la mayor parte de los hombres, de modo que se les
aboca a la pasividad y al individualismo.
Lo anterior se ve aún
más agravado en las diferentes regiones, en donde la lejanía de los centro decisionales y la falta
de participación, ha generado una ciudadanía pasiva y conformista respecto a la
forma en que se administran sus destinos.
Esto a generado que en Actualmente en Chile, existan ineficientes políticas públicas que
orienten a los diferentes territorios a lograr un desarrollo desde su base, si
bien es cierto, en los
últimos años se ha avanzado en aspectos como infraestructura, aún el peso de
los viejos paradigmas impuestos por la concertación continua golpeando y anclándonos al subdesarrollo.
En este escenario
debemos comprender que el desarrollo, no puede eludir el problema de la
ciudadanía, en este sentido un gobierno responsable deben facilitar al mayor número posible de
personas los recursos económicos, políticos y comunicacionales, a fin de poder
utilizar con la máxima autonomía posible la información y poder participar de
manera tanto más activa en la formación de los diferentes polos de desarrollo.
Es aquí donde no es
posible construir desarrollo sin una intervención activa del gobierno en la
promoción y definición de los procesos de transformación social. Seguir dejando
a la ciudadanía de lado y
no dándole la importancia que merece, equivale a validar un sistema social
desigual, poco justo y sin oportunidades.
La concertación al
parecer no ha entendido que los procesos que consoliden el desarrollo deben
avanzar desde la ciudadanía, recogiendo su participación, empoderándola en
distintos espacios. Chile necesita estructuras estatales y legales más fuertes para el desarrollo,
¡no para intereses sectoriales pertenecientes a la concertación!; para la lucha
contra la pobreza, no para la legitimación de la diferenciación y exclusión
inhumanas; para la inclusión protagónica de la ciudadanía ejerciendo poder y,
de este modo, construyendo democracia.
La institucionalidad
estatal debe abandonar su inclinación al uso de los medios en función
proselitista pro-gubernamentales, abriéndose a su responsabilidad de fomentar
procesos educativos y de afirmación cultural, posibilitando la existencia justa
y democrática de todas las voces, incentivando la producción propia y generando
políticas y estrategias que partan del ser humano y de los territorios.
Es necesario definir e
implementar políticas públicas dirigidas a promover el desarrollo. Este desafío
implica el diseño de políticas públicas democráticas de de corto, mediano y largo plazo, poniendo el
proyecto social por encima del interés político y del interés sectorial. No se
trata sólo de reparar las
propuestas de las políticas nacionales actualmente usadas. Es necesario además
recuperar la participación ciudadana, para dar paso a la construcción de
políticas ciudadanas que legitimen el derecho a desarrollarse en forma
democrática y pluralista.
Profesionales por el Cambio,
Renovación Nacional.



















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