Trabajólicos: adictos que debemos sanar
Enviado por Rolando
el 11/08/2009 a las 17:50
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Hay que trabajar para vivir
Enviado por Fernando A. Frías González
el 11/08/2009 a las 08:38 PM
Para cambiar este estilo de vida, hay que pensar lo siguiente; Primero que hay entender que se debe trabajar para vivir y no vivir para trabajar y segundo; pensemos que al estar próximos a nuestro fin y si hemos de arrepentirnos de algo, será de cualquier cosa, como de haber compartido más con nuestros hijos, con nuestra esposa, etc. Pero veo difícil que no arrepintamos de haber estado más horas en la oficina o de haber efectuado mejor tal o cual trabajo.
Saludos En mi caso....
Enviado por Rolando
el 11/08/2009 a las 09:55 PM
Estoy "trabajando" para no arrepentirme de nada... (o de lo menos posible, para ser más realistas) Saludos don Fernando Excelentes palabras
Enviado por Luigi Gotuzzo
el 11/08/2009 a las 08:46 PM
Asi podrían comenzar algunas empresas, y en la medida que demuestren mejor productividad mantener la medida.
Eso sería motivación pura. Quizás más que un mejor sueldo. Gracias don Luigi por su comentario
Enviado por Rolando
el 11/08/2009 a las 10:02 PM
Creo que ese cambio será una tarea que deberemos gestionar los empleados. Al menos en mi caso yo opté por ese camino; trabajar menos en la empresa y recibir menos plata, para trabajar mucho más en mi vida y ser más feliz.... Saludos cordiales pra Ud. Y como se logra eso?
Enviado por Luigi Gotuzzo
el 11/08/2009 a las 10:21 PM
Es un autocontrato?
Igual de alguna manera se podría involucrar al estado. Algún incentivo a las empresas que tengan menos horas de trabajo(Aunque se supone que las empresas ya tendrían el beneficio de mejor productividad, por eso se entiende el premio a los trabajadores). A la larga eso mejoraría la salud de la población y el pais sería más feliz.
Todo lo que sea para mejorar el ambiente, es bienvenido.
Le creo más a la autogestión...
Enviado por Rolando
el 12/08/2009 a las 09:42 AM
Creo que es más eficiente que cada uno gestione esa oportunidad en la empresa donde trabaja, que esperar un decreto de ley, ya que éste será absolutamente rechazado por la inmensa mayoría que aún tien el prejuicio de que los chilenos somos flojos (jajajaj, qué absurdo pensamiento...). En mi caso, en todas las empresas en las que he trabajado siempre me han dado el discurso de que "acá trabajamos por objetivos y no por horario" (claro, así trabajas hasta muy tarde y los fines de semana y no te pagamos las horas extra... y si te vas a la hora, te miraremos mal... siempre les falto esta parte en el discurso aquel), pues bien, ahora que ya vengo de vuelta en mi vida, me propuse hacer ese discurso realidad, trabajo bien y, como le dige a una colega "me voy y llego a tiempo a la oficina" (a veces eso implica llegar a las 9 y otras las 9:20 o irme a las 17:00 o a las 20:00...). Otra experiencia la tuve hace unos años, cuando propuse y logré instaurar un horario de verano para los viernes de enero y febrero (¿han visto algo más tedioso y desgastanete que hacer hora para irse para la casa en esos días en que nada pas ni pasará?), el compromiso era que si un solo trabajo se atrasaba por esto, volvíamos al regimen normal, fue increíble como todos nos ayudábamos a que las cosas salieran bien y a tiempo, aún si la pega no era nuestra.. Los invito a tratar de gestionar este tipo de inisiativas en vuestras pegas, no es fácil, pero se puede... (obviamente hay que "venderle" al jefe los beneficios para la empresa, porque los de los empleados no los consideran mucho, ya que "se puede prestar para abusos", otro absurdo prejuicio institucionalizado ¿cómo puede abusar quiene no tiene ningún poder y sólo quiere trabajar bien y vivir algo mejor?) Saludos mi estimado don Luigi Muy ciertas tus palabras
Enviado por Karen Fernández Monterrosa
el 12/08/2009 a las 02:00 AM
Muy cierto Rolando que nuestra sociedad actual solo piensa en trabajar para "tener mejores posibilidades" es decir el último modelo de teléfono móvil, la pantalla plasma más grande, el carro del año... en fin, lo último de la tecnología a fin de pregonar que son exitosos pero ¿a qué precio? estamos dejando de lado nuestra vida, nuestra salud, nuestra familia para brindarles "todo lo que se merecen, pero dá la casualidad que lo que más se merecen es nuestro amor y dedicación, así que reflexionemos sobre cómo estamos llevando nuestras vidas y si notamos esas señales de alerta, detengámonos y hagamos las correciones antes de que sea demasiado tarde. Como Ud. bien dice
Enviado por Rolando
el 12/08/2009 a las 10:52 AM
Es una opción personal seguir siendo parte de la vorágine del consumo y perseguir únicamente el "éxito" o comenzar a dejar de lado lo exógeno y centrarnos en lo que realmente importa en nuestras vidas: la felicidad (pero la real, la única, la que sólo se alcanza con el amor...) Gracias por su comentario, afectuosos aludos doña Karen Comentarios de este artículo en RSS
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Si bien es cierto que el trabajo es una parte importante y necesaria en nuestra vida y el dinero, desafortunadamente, un mal necesario, me preocupa que de esta crisis sólo saquemos conclusiones que tiendan a seguir "mercantilizando" a las personas, que tengamos como único norte ver qué más debo agregar a mi curriculum para seguir avanzando en mi carrera (o que no me “corten” en ella)
Reitero, para evitar malas interpretaciones de mis palabras, que es indiscutible el hecho que se requiere desarrollar una actividad productiva dentro la sociedad, pues es parte de nuestro compromiso para con ella y para con nosotros mismos, pero ¿debe ser la prioridad? ¿para qué? ¿dónde está el límite? Parece que en nuestro país esas preguntas tienen una sola respuesta; priorizar nuestra pega por sobre cualquier otra cosa, cuidarla como lo más “sagrado”, trabajar, escalar y producir para consumir sin límite... Y en esa dinámica nunca es suficiente, siempre habrá otro curso, otro proyecto, otro idioma, otra "oportunidad" para seguir limitando nuestra vida y "competir" en mejor forma contra los demás (parece que olvidamos que el vivir en sociedad es resorte de la necesidad de ayudarnos mutuamente y no de vencernos los unos a los otros), con el fin de poder comprar lo “último” y entregar a nuestra familia (o lo que quede de ella) las “cosas” que la harán feliz (como si la felicidad radicase de verdad en tener cosas…), sin percatarnos tampoco que siempre habrá algo más que comprar, una última chuchería tecnológica que no tenemos…
¿Cuándo la actividad laboral comenzó a ser más importante que la familia, la vida personal o la propia felicidad? ¿Es que acaso no entendemos que esta crisis se gestó por el exceso de codicia? ¿Es que no vemos que hoy en día el trabajo ya no es una forma de ganarse la vida, sino TODA la vida para mucha gente? (Y lo más curioso es que los mayores frutos de ese trabajo no van a quienes lo realizan, sino a quienes los contratan...)
Ya no hay tiempo para los amigos, la familia, la contemplación, el recogimiento, el crecimiento personal o el simple ocio, sólo para trabajar y ganarse las lucas que nos permitirán seguir escalando y comprando a través de un sistema financiero perverso y esclavizante... (ah y también algunas horitas para descansar un poco, cosa de poder seguir trabajando y rindiendo en la pega, por eso que los niños vean tele o jueguen Play Station y así podemos dormir un poco y le sacamos provecho al “billete de goma” que nos costó el jueguito y el plasma…)
¿Aún no entendemos que más rico no es quien más tiene sino quien menos necesita?
¿No es acaso igual de válido pero "más rentable" emocionalmente el consumir menos, en vez de tener que generar más lucas?
Esta verdadera adicción social nos ha llevado a que Chile sea uno de los países en que más horas se trabaja (pero no somos los más productivos, obvio, si estamos reventados y perdidos) y por ello se están enquistando muchos males en nuestra sociedad, por la pérdida del norte de nuestras vidas. Nos preguntamos ¿qué le pasa a nuestros jóvenes? ¿por qué no están ni ahí con nada? ¿por qué el desenfreno y el exceso en sus vidas?... ¿No es acaso obvio que mientras los padres están trabajando, están a su vez descuidando lo que supuestamente quieren proteger y ayudar? ¿No es de perogrullo que entregar amor a nuestros hijos les hará más felices que llenarlos de cosas? ¿Es lógico dejar de guiar a nuestros hijos para generar las lucas que les asegure “la mejor educación” (como si un colegio pudiese suplir esa responsabilidad propia, exclusiva y maravillosa de los padres)?
Personalmente, no quiero ser un profesional exitoso, sólo quiero ser una persona feliz y ayudar a mi entorno a que logre lo mismo...
Saludos
R