Vinicio Contreras B.

Invasión de Venezuela y Ecuador pero no por los gringos

El traslado de una base militar norteamericana,   desde Ecuador hasta Colombia,  ha generado una polémica de dimensiones,  ¿Qué tan importante es esta nueva jugada del gobierno norteamericano,  como para generar un impass entre cuatro naciones,  EEUU,  Colombia,  Ecuador y Venezuela.?  ¿La tensión generada obedece a una real amenaza para la seguridad nacional de alguna de estas naciones,  o es más bien una estrategia del gobierno de Chávez para articular un clima de conflicto,  beneficioso para sus intereses? ¿Que otros aspectos están en juego y cuales son las consecuencias de los mismos para todas estas naciones y para el hemisferio?.

 

Algo sobre la famosa base militar norteamericana.

 

Debido a la salida del Comando Sur de suelo panameño,  se volvió imperativo para los EEUU encontrar aeródromos ya construidos que le brindaran la posibilidad de continuar con los mas de dos mil vuelos anuales que se efectuaban en el Caribe,  en los esfuerzos antidrogas de esa nación.  Es así como entran en funcionamiento tres Centros Operativos de Avanzada.  Uno localizado en Manta Ecuador,  otro en Aruba y Curaçao y el tercero en el Salvador.

 

En 1999,  el Ecuador,  entregó en arriendo una estratégica base militar aérea,  ubicada en la provincia de Manabí.  La base aérea de Manta, fue cedida por diez años a las fuerzas armadas norteamericanas,  como una forma de colaborar y fortalecer la lucha contra el narcotráfico en la región.  Los militares norteamericanos,  establecieron lo que se denomina un:  FOL,  por sus siglas en inglés (Foreign Operationg Location) Centros Operativos de Avanzada. Cuya característica principal es ser una instalación de pequeña envergadura,  la cual si bien no cuenta con un importante arsenal de guerra,  en cambio posee una importantísima infraestructura tecnológica,  la misma que está fundamentalmente orientada a la lucha para la erradicación del narcotráfico,  si es que tal objetivo fuera algún día posible,  estas unidades cuentan con una  base de comunicación satelital,  y tecnología capaz de permitirle la intercepción de cualquier tipo de comunicación.  Tema no menor si consideramos que están operando en suelo extranjero y que dichas potencialidades, pueden fácilmente afectar a las naciones vecinas.  El gobierno del actual mandatario de Ecuador;   Rafael Correa,  en cumplimiento a uno de sus ofrecimientos de campaña,  decidió no renovar el contrato con los EEUU y provocó la salida del contingente militar norteamericano de su país;  abriendo de esta manera la brecha por la cual se coló esta nueva crisis.

 

Ante el nuevo escenario,  la alternativa de operación para los mandos norteamericanos era obvia,  instalar la mentada base en territorio amigo,  y cual si no,  su aliado estratégico Colombia. Con quien no solo se ha negociado el establecimiento de la ex FOL de Manta,  si no la incorporación de seis unidades del mismo tipo,  en total siete FOL,   que operarán en territorio Colombiano.  Teniendo como objetivo primordial,  la lucha contra el narcotráfico,  en apoyo a los dos ejes centrales de la guerra al trafico de drogas que lleva adelante el gobierno norteamericano;  las operaciones en la zona de tránsito,  es decir la eliminación del puente aéreo y marítimo de transporte de droga y las operaciones en los países fuente;   la supresión de la producción,  procesamiento y transporte de cocaína y sus derivados, en las naciones productoras;   lo cual contempla una amplía posibilidad de acciones e intervenciones directas o indirectas en territorios extranjeros.

Está demás señalar que limitar la capacidad de la FOL,  a la lucha contra el narcotráfico,  no es ni ha sido nunca la intención del Comando Sur,  ya que desde sus inicios en Ecuador,  la base sirvió como un importante apoyo a la lucha anti-terrorista que lleva adelante el gobierno del presidente Uribe.  He ahí una de las razones por la cual muchos sectores políticos ecuatorianos pedían la salida de la FOL de su territorio.

Sin embargo cabe recordar si es que alguien tiene memoria de esto,  que cuando Ecuador,  decidió arrendar las instalaciones de Manta y además darles un estatus jurídico especial a los militares norteamericanos y sus familias,  nadie pero nadie dijo nada.  Ecuador no le pidió permiso a nadie, ni su opinión a nadie para tomar esta importante determinación.  Para la cual bien se podrían haber opuesto los mismos argumentos que hoy se usan en contra de la decisión colombiana.  Recordemos que Hugo Chávez ya era presidente de Venezuela. 

Otro aspecto a tener en cuenta,  es la existencia de otras bases militares de este mismo tipo en el Caribe,  y muy cerca de Venezuela,  las que están instaladas en Aruba y Curaçao desde la misma época en que se instaló la de Manta.   Y cosa rara no recuerdo ninguna situación ni remotamente parecida con la que se vive hoy.

 

La importancia de estas bases militares,  es bastante discutida en los mismos EEUU,  ya que si bien las incautaciones son mayores y la eliminación de blancos relacionados con el tráfico es mayor,  esto no ha logrado disminuir el comercio ilegal de estupefacientes en territorio norteamericano, este cuento de nunca acabar,  sugiere dos escenarios igual de perversos,  por un lado continuar por el camino de la militarización de la lucha antidrogas,  estableciendo mas FOL,  o siendo mas permisivos con los ya existentes.  Y por otro lado dejar esta estrategia,  por no resultar satisfactoria.  Teniendo los dos caminos un solo destino,  que la cocaína y otras drogas sigan campeando en las calles de EEÜU.  Es lógico pensar que no tener los FOL,  solo empeoraría el problema.  Pero en ningún caso y bajo ningún análisis,   por optimista que este sea;   se podría decir que la solución al problema está a la vista.

Los FOL fueron creados exclusivamente como una herramienta vital en la interdicción de las drogas,  sin embargo se sospecha,  para decirlo de alguna manera, que la capacidad operativa de estas unidades,  se aplica también al tráfico de armas,  de personas hacia USA y otros asuntos mas.  Como el evidente apoyo a las operaciones  contra-insurgentes del gobierno colombiano.  Claro que con respecto a esto existe ya una doctrina definida,  pues al ser la guerrilla colombiana,  uno de los apoyos más importantes en el transporte y producción de cocaína.  Y a la vez uno de los mayores beneficiarios.  La lucha contra estos grupos terroristas, también queda por extensión,  dentro del marco de las operaciones de los FOL .¿ Ahora bien la situación generada en la región por el asentamiento de estos nuevos FOL en Colombia,  es realmente tan trascendente?  No,  ya que no  hay nada nuevo en esto,   si bien es cierto ahora son mas Centros los que operarán,  también se debe considerar la extensión del territorio colombiano y la intensa actividad que se deberá desplegar,  dadas las circunstancias históricas actuales de Colombia.  Si hace diez años cuando el asunto era novedad,  nadie dijo nada,  ¿por que ahora de repente es tan grave?.  Personalmente me inclino por las diferencias ideológicas existentes entre el Presidente Uribe y sus vecinos inmediatos.  Las mismas que se traducen en distintas formas de intervencionismo y atropello de parte y parte,  que han ido escalando en intensidad y frecuencia entre estas naciones.  Hasta llegar a esta tensa y perjudicial situación.

 

El Presidente Chávez,  dentro de su retórica irresponsable y demagoga,  ha denunciado ante el mundo,  que las nuevas bases que se instalarán en Colombia,  tienen como objetivo fundamental,   preparar  la invasión de Venezuela.  Acusación poco creíble y que no pasa de ser,  una mas de sus provocaciones,  al gobierno norteamericano y al colombiano. Sin embargo  podría ser bastante útil para él,   mantener el foco de atención en donde  lo necesita,  al interior de Venezuela.  Recordemos que esta nación está viviendo una virtual dictadura desde hace un buen tiempo,  sin libertad de expresión ni de información,  con un poder judicial maniatado o sometido a la voluntad del caudillo.  Y cientos de personas en calidad de perseguidos políticos.  Pues bien a Hugo Chávez le sirven y le convienen estos escenarios,  solo él se puede ver beneficiado y las razones son bastantes obvias.

 

 

No dejan de llamar mi atención los siguientes hechos;  por un lado la expulsión del DEA, de Venezuela hace algún tiempo,  lo que junto con la negativa permanente del gobierno de Caracas a permitir cualquier tipo de monitoreo o control del tráfico de drogas por parte de EEUU, en su territorio, y la actual polémica que suscitan estas siete nuevas bases. Los que  bien puede ser vistos como una política congruente del gobierno venezolano con los postulados de su revolución bolivariana,  y su permanente oposición al gobierno norteamericano.  Sin embargo también puede ser interpretado de otra manera menos ideológica,  ya que en el momento actual Venezuela tiene,  objetivamente hablando,   menos herramientas en el control del tráfico de estupefacientes,  ¿o no?  Incluso yendo mas lejos,  también tiene menos interés en el mismo.

 Por otro lado la ambigüedad del gobierno ecuatoriano,  frente a los grupos terroristas colombianos, que operan en su territorio,  lo cual es un hecho probado y preocupante,  nos da una idea pesimista del futuro cercano en esa región,  de la cual no estamos lo suficientemente lejos. 

Ambas circunstancias combinadas,  y con una Colombia en medio,  inmersa en los esfuerzos de guerra,  con la activísima participación del ejercito norteamericano,  no es buena señal y no me da precisamente buenos augurios.  Aunque la conducción política en Ecuador cambiara antes de lo previsto,  lo cual no sería raro.  El daño ya está hecho y  este legado del gobierno de Correa,  los ecuatorianos lo pagaran muy caro. Y las consecuencias serán para todos de una forma o de otra.

 

 

Tal vez Venezuela y Ecuador ya están siendo invadidos;  pero por fuerzas menos regulares que las tropas Yanquis.

 

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Amado de Mérici
dijo :

Qué análisis tan deficiente. Lo que llama la atención es que Uribe pretenda ahora que necesita ayuda de tropas extranjeras contra la guerrilla cuando en el último año no ha hecho más que golpearla duramente, asesinando a varios de sus jefes y logrando la deserción de varios miles de combatientes. Es sospechoso, por decir lo menos.

Pero Uribe es un presidente poco fiable, y muy peligroso. Lo demostró su ataque en Ecuador y la masacre desde el aire de más de 20 personas. Con un presidente así, que se sienta en el derecho internacional, que viola fronteras y que decide exterminar a los ciudadanos insurrectos, no se debe uno andar con titubeos. Es un peligro inminente.

Lo que irrita a Uribe es que sus vecinos no compartan su lucha contra la guerrilla. ¿Por qué habrían de compartirla? Las guerrillas surgieron en un país como el dirigido por Uribe, donde sus fuerzas armadas, en colaboración con paramilitares, han asesinado, en espantosas masacres, a más de 22 mil ciudadanos, ejecutado a más de mil civiles llamados falsos positivos (o sea, civiles a los que se engatusa y engaña para luego asesinar y vestir con el uniforme de las FARC para decir que eran guerrilleros caídos en combate), y, en los últimos dos años, a más de 200 dirigentes sindicales. ¿Puede uno confiar en un presidente así, implicado él mismo, personalmente, en algunas masacres de los paramilitares, implicado en el narcotráfico (como lo denunció la hermana de Pablo Escobar), profundamente corrupto (con más de 30 diputados de su partido siendo invesigados por sobornos recibidos del gobierno de Uribe)?

Uribe se propone exterminar a las guerrillas y narcotraficantes. El plan es ciertamente criminal e inaceptable. De persistir en él, empujará a las guerrillas hacia las fronteras, donde se encargarán de impedir incursiones oficiales o norteamericanas en países vecinos. Ciertamente Venezuela y Ecuador harán la vista gorda, porque es lo que corresponde hacer. Por lo demás, se tratará entonces de personas perseguidas que, en realidad, antes de ser exterminadas por llevar un uniforme, debiesen ser sometidas a justicia con todas las garantias procesales que corresponda. Y Uribe recuperará para las FARC una causa no tan antigua: el nacionalismo y la defensa de la soberanía.

Resulta increíble la indiferencia norteamericana. Gracias a la intervención norteamericana en nuestros países, fueron asesinadas, en los años setenta y ochenta, cerca de medio millón de personas. Unas 30 mil han muerto en Colombia por acción de gobiernos como el de Uribe. Fortalecer lazos con un gobierno que se ha hecho culpable de crímenes tan espantosos como injustificados, es simplemente o enviar una mala señal al resto de América Latina, o decir involuntariamente la verdad.

Todo depende pues del presidente Obama. Si, pese al rechazo de la mayoría de gobiernos latinoamericanos, persiste en la utilización de esas bases, Estados Unidos demostrará no sólo ceguera y arrogancia, sino además, como han sugerido muchos, tiene muy malas intenciones.

 

14/08/2009 a las 15:17
Amado de Mérici
dijo :

Hola Vinicio,

Gracias por tus comentarios. En los últimos dos años, fuerzas paramilitares y gubernamentales han ejecutado extrajudicialmente a más de doscientos dirigentes sindicales. Sin embargo, no hay más de diez personas procesadas por estos crímenes. La policía de inteligencia colombiana se muestra muy eficaz a la hora de espiar a organizaciones de derechos humanos, pero para atrapar a los asesinos de sindicalistas claramente no les alcanza el profesionalismo. Quiero decir con esto, que hay sospechas fundadas de que sean ellos mismos los implicados en estos asesinatos. Supongo que todos sabemos que esta es una de las razones por las que muchos representantes no quieren dar el visto bueno al tratado de libre comercio entre EEUU y Colombia.

Terroristas son los que cometen atentados terroristas. Un ejemplo reciente es el bombardeo de un campamento de las FARC en Ecuador; en ese caso hablamos de terrorismo de estado. Los que extorsionan se llaman extorsionistas. Y los que producen o venden drogas son llamados narcotraficantes. No existe una entidad terrorista. Quizás muchos de los asesinados en ese bombardeo no habían cometido ningún delito. Quizás era nuevos reclutas. Ningún estado puede reclamar el derecho de asesinar impunemente a ciudadanos que, por sus razones, han decidido que no tienen otro camino que la insurrección armada.

Todos tenemos derecho a un debido proceso, tanto terroristas de estado como Uribe como guerrilleros como Reyes. A su debido tiempo, los habrá. Para tener un debido proceso, es preciso que las personas sean habidas y sometidas a proceso. El bombardeo ciego de un campamento no forma parte de lo que llamamos tradiciones occidentales, aunque déspotas como Bush son capaces de justificar el asesinato masivo de culpables e inocentes por igual.

Yo considero poco fiable a Uribe por todo lo que sabemos de él en la prensa. Hay algunas cosas sobre las que no es posible dudar. Su participación en una masacre de paramilitares fue denunciada por un jefe paramilitar, ahora en Estados Unidos. ¿No debo creer en ese testigo? Su participación en el narcotráfico lo leí en una nota de la hermana de Pablo Escobar. ¿Por qué habría de dudar de ese testimonio? Hay tres senadores cumpliendo penas de prisión por aceptar sobornos para hacer posible la reforma constitucional que permitió la reelección del presidente Uribe. (No estoy en contra de las reformas constitucionales ni de la reelección presidencial, pero debe obtenerse en buena ley y no al estilo uribista). ¿Debo desconfiar de los fallos de la Corte Suprema? Hay treinta diputados siendo investigados igualmente por soborno. Hay decenas de políticos uribistas siendo investigados por tráfico de drogas, incluyendo a un miembro de la familia del presidente. ¿Debo dejar de creer en la prensa? (¿En toda la prensa?) Me parece a mí que estos son motivos suficientes para desconfiar de Uribe, sino para aborrecerlo.

El plan de exterminio es criminal y es una afronta al patrimonio ideológico que funda los derechos humanos. Poco importa que a muchos colombianos les parezca algo bueno. Es un crimen, que será juzgado a su debido tiempo. No forma parte de las tradiciones judiciales occidentales -aunque lo practicaron los nazis y otros regímenes, como los comunistas khmer, los rusos en su gulag, etc. En el Occidente civilizado tenemos otras tradiciones.

Lo que digo sobre Venezuela y Ecuador es muy simple: Colombia, por su irrespeto de los derechos humanos en el propio país, y por su irrespeto del derecho internacional, dejó de ser un país fiable y eso obliga a los países vecinos a destinar recursos a armamentos y formación de profesionales para sus fuerzas armadas. Ahora con el agregado de las bases norteamericanas, o la presencia de tropas norteamericanas, es muy probable que las guerrillas se refugien en las zonas fronterizas. Considerando que según Uribe las tropas norteamericanas serán utilizadas para combatir a las guerrillas, es obvio de las fronteras se llenarán de soldados extranjeros. En este contexto digo que me parece contra natura que el gobierno de Uribe no vea el peligro de que los países vecinos vean en los guerrilleros sus primeras líneas defensivas. De aquí que, según yo, lo más probable es que hagan la vista gorda, porque la presencia de guerrilleros en la frontera simplemente fortalece esas mismas fronteras. Maquiavelo lo habría visto así.

Con esta decisión, Uribe entrega a la guerrilla un refuerzo para un antiguo aspecto de su causa: el nacionalismo y la defensa de la soberanía. Y el peligro adicional de una campaña de exterminio es que los guerrilleros empiecen con lo mismo y tomen represalias de la misma o mayor magnitud.

Todo lo cual no significa estar a favor de las guerrillas. Muchos en AL quisieran que Uribe negociara seriamente con los ejércitos campesinos. Usted menciona sólo una parte de la historia. No menciona que en uno de los pocos acuerdos de desmilitarización que hubo, al cabo de un tiempo militares y palamilitares asesinaron a más de 1500 ex guerrilleros que habían entregado sus armas en el marco del plan de paz. Uribe, creen muchos, juega con cartas sucias, y mantiene siempre a mano a sus legiones de paramilitares y de militares corruptos y brutales (los autores, en estos días, de los falsos positivos). ¿Cree que nosotros, otros lectores latinoamericanos, podemos dar mucha credibilidad a Uribe?

Pero eso no me convierte en comunista ni en socialista, y defender los derechos humanos y denunciar las tropelías de gobernantes de extrema derecha como Uribe no me convierte en adherente de ninguna ideología ilegal (en Europa las hay; la extrema derecha es ilegal; allá Uribe no podría dedicarse a la política, porque es un delito grave cometer delitos de lesa humanidad y es grave justificar ese tipo de delitos).
   
Con cada día que pasa, tengo menos esperanzas en el presidente Obama. Lo que lamento mucho, porque me siento liberal y obviamente demócrata. Pero creo que es realmente imprudente del presidente hacer caso omiso de los temores de AL, sobre todo sabiendo que pasadas intervenciones norteamericanas en nuestros asuntos internos costó la vida, en los años setenta y ochenta, a cerca de medio millón de personas, obviamente inocentes, que fueron masacradas de la manera más brutal. Me parece doloroso e irritante que el presidente Obama, enfrentado a ese tenebroso pasado de EEUU en América Latina, se desentendiera del tema diciendo: "Miremos mejor el futuro. Lo pasado es pasado", o algo similar. Eso es una falta de sensibilidad y de respeto que asusta en un presidente del que esperábamos tanto.

Por eso que de persistir Estados Unidos en la utilización de esas bases, para los motivos que sea, demostraría malas intenciones. AL no quiere paramilitares, ni militares extranjeros, ni masacres, ni bombardeos, ni senadores corruptos. No queremos uribes ni michelettis. Esa es una época pasada de la que queremos librarnos para despertar de la pesadilla.

Perdona lo largo de mi comentario. Se fue alargando sin darme cuenta, y todavía me quedan cosas en el tintero. Pero ya no te aburro más.

Saludos cordiales,

14/08/2009 a las 22:40
Amado de Mérici
dijo :

Hola, estoy cerrando por hoy, pero quiero decirte antes que pienso que si hubiese guerra interna, el gobierno debiese reconocerlo y decirlo y actuar en consecuencia. La llamada guerra sucia es simplemente un crimen. También las guerras tienen reglas. Si el gobierno colombiano se niega a aplicar la Convención de Ginebra, no puede esperar que se les aplique a sus fuerzas.

Me parece deleznable la justificación de la guerra sucia. Para mí, eso es lo mismo que el nazismo.

Saludos,

15/08/2009 a las 2:14
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