Coaching de la oreja

Oye, una vez escuchando a mi
estimado amigo y coach Aldo Calcagni nos invitó a inventar nuestra propia forma
de hacer coaching. Entonces el habló del coaching “de la oreja” como una forma
de nombrar una particular forma de generar un espacio para las conversaciones
poderosas, de esas que algunos si saben. Es
reconocida la capacidad de Aldo para darnos nuevas miradas acerca de lo que
acontece delante de nuestra cara, pudiendo mostrarnos otros espacios posibles
de habitar y también aprender. En eso estábamos cuando algunos que no estaban
atentos, ya sea porque estaban con su propia música o porque simplemente se
dejaban deslumbrar por las palabras que aparecían en la conversación, notaron
que no habían entendido el concepto de coaching de la oreja. Lo que no notaron es que en realidad da lo mismo como
lo llamen, coaching “de la oreja”, “del árbol”, auto coaching, etc.; siempre
habrá un motivo, un pensamiento que se aparece, el movimiento de una mano, una
sonrisa, que nos hará ensoñar, para dejarnos en el preciso lugar en donde
podemos hacernos la pregunta de lo que nos inquieta.
Quizás sea la oreja ese órgano útil para captar sonidos y palabras quien
mejor nos puede servir en el silencio. ¿Cuántas veces hemos notado que es en el
silencio cuando más escuchamos? Bastaría con quedarnos más cerca del silencio
un par de horas para escucharnos, para oír y sentir a nuestro Ser, para dejar
que nuestra alma nos hable, para que el asistente interior pregunte. Hay tanto
ruido en el exterior, en los diarios, en todos los medios, en los blog, que no
nos dejan escuchar lo que dice nuestro silencio, lo que dice nuestro amigo o
familiar cercano.
Dejemos nuestra música
de lado para escuchar lo que nos quieren decir quienes se acercan a nuestro
lado; acojamos y
brindemos un saludo empático a quienes llaman a nuestra puerta con su palabra,
y también con sus invitaciones escritos.






