Aumenta la piratería de películas
De acuerdo a Motion Picture Association (MPA), casi 70% de las películas que se compran en la Argentina son ilegales. A esto hay que agregar las que se descargan por Internet, práctica muy difundida en el país y en el mundo.
El mercado del video hogareño argentino representa $1.015 millones anuales, y solo 32% corresponde al legal; la cifra estimada de pérdidas causadas por la piratería de películas es de $685 millones.
MPA enfatiza que 58% de quienes adquieren películas ilegales son de nivel socioeconómico ABC1, por lo cual el hecho no se vincula necesariamente con la escasez de recursos.
Esta tendencia en aumento está generando serios problemas en la industria del cine; tanto en las productoras como en las salas y comercios de alquiler.
Blockbuster concentra 40% del mercado de alquiler en la Argentina y, por la piratería, planea abandonar el modelo y enfocarse en la venta de películas y productos de consumo masivo.

Las distribuidoras sufren en gran medida las consecuencias de esta práctica tan generalizada. Dos históricas, Gativideo y LK-Tel, no lograron sobrevivir.
Este controvertido tema es abordado con frecuencia por distintos medios de comunicación (La Nación, Infobae, La Gaceta, Crítica) y surgen acalorados debates entre quienes piden controles severos y quienes convalidan la piratería.
Los principales argumentos de quienes la justifican refieren al costo excesivo de las entradas de cine y el alquiler de películas, el tiempo que tardan en estrenarse en el país, y la falta de oferta en cuanto a géneros y origen.

En su comentario, un lector de lanacion.com toma dos puntos centrales en la era de Internet, y que subyacen este debate: la libertad de acceso y la gratuidad.
“En el año 1300 uno podía pararse en una plaza con un barril lleno de agua pura y venderla a buen precio aunque estuviera caliente, hoy en día ya no sería negocio vender agua porque sale de la canilla en cualquier casa. …La industria del cine y la música van a tener que buscar alguna manera de que queramos comprarles a ellos, ya sea bajando sus precios u ofreciendo algún valor agregado que justifique el precio ..." (Cmsrosario).







la piratería se ha convertido en un verdadero negocio casi legalizado en las calles de nuestros países. aunque existe el argumento que está práctica beneficia a las capas más necesitadas de la población, la realidad es que se puede encontrar cualquier tipo de persona adquiriendo productos piratas, ya sean discos, dvd, ropa, zapatos, etc. etc. Aunque habría que mencionar el hecho que las grandes marcas también tienen su línea "pirata" para competir en los mercados más populares, algo que ocurre en los países asiáticos.
Cuando éramos chicos, nos decían que había que compartir. Hoy en día, a uno le gustó mucho una pelícuia o un disco y quiere compartirlo con los demás. Y lo sube a internet, sin hacer con ello ningún tipo de negocio. Y de repente, resulta que es un criminal. Igualmente, lo más alarmante de todo es que las grandes empresas se las agarran con niños de 12 años a quienes se les ocurrió bajarse una canción que les gusta. Y esto es pura hipocresía, porque se sabe perfectamente que esas mismas grandes empresas hacen circular discos y películas "para ganar publicidad".
En cuanto a la piratería callejera, es algo que cualquiera con acceso a una computadora puede hacer, eso de "la mafia de la piratería" es un invento inflado por esta gente que dice querer acabar con la piratería. El hecho es que quienes compran en la calle lo hacen por alguna, o todas, estas razones: El precio de una entrada de cine, por lo menos aquí en Argentina, es inhumano. Una familia de 5 integrantes debe gastar un porcentaje para nada pequeño de sus ingresos mensuales para ir al cine. El resto del grueso de los que compran películas pirateadas lo hace porque no tiene una computadora en la casa para bajarlo, es así de simple. O bien, porque no sabe hacerlo. O porque hay muchas películas que no se consiguen en Argentina. El hecho es que, por ejemplo, AOL/Time Warner, una de las empresas más multimillonarias del planeta, se hace problema por pérdidas que, de acuerdo a lo que éstos recaudan, son ínfimas. Y para quienes piensan que la piratería atenta contra el artista, sepan que, por ejemplo, los músicos reciben apenas unos centavos por cada disco de su autoría que se vende. El resto, ya saben adónde va.
Las editoras de video cierran por una simple razón. Blockbuster tiene copado el mercado de los videoclubes, y a veces es imposible encontrar películas ahí. Y no hablo de películas que no estén editadas acá o que sean para un público menos masivo. Hace un tiempo necesitaba conseguir La pistola desnuda e ...¿Y dónde está el piloto?, dos películas que todos conocemos y que están editadas en DVD en Argentina. Pero ningún Blockbuster las tenía, siempre optando por comprar 40 copias de Harry Potter por local. Si las películas que están editadas acá no se consiguen, ¿cómo no van a cerrar las editoras?
Por último, las campañas en contra de la piratería, con su estética rayana en lo nazi y que, en ciertos países (esto va en serio, eh), vinculan a la piratería con el terrorismo, no hacen absolutamente nada para parar la piratería. Encima, uno compra un DVD original y tiene que comerse sí o sí esas campañas, porque las bloquean para que uno no las pueda pasar de largo con el botón de "skip" del control remoto del reproductor. O sea, repito: uno compra original y lo apabullan con que comprar pirata está mal. Lo bueno de las copias es que esas publicidades nefastas sí se pueden pasar de largo.
Carina, me llama mucho la atención su comentario porque recientemente acabo de realizar un reportaje para el noticiero en el que trabajo (Repretel Canal 6) y como parte de la investigación descubrimos una red liderada por costarricenses, colombianos, orientales y cubanos que distribuyen entre los vendedores ambulantes todo lo que venden.
Pero la red de costarricenses y colombianos, maneja el negocio de las películas y musica pirata, lo risible en este país es que por más que se considere un delito esa práctica, las autoridades dicen no poder hacer nada para frenar el lucrativo negocio.
Cuando a un vendedor lo agarran con películas o musica pirata, solo le quitan los discos y nada más, no hay multa, no hay sanción para nadie.
En Costa Rica, nadie se atreve a decirnos cuando dinero mueve el mercado negro de la pirateria, pero sin duda son varios miles de millones.
Saludos desde Tiquicia
En este caso, me parece importante distinguir entre la red de comercio ilegal, organizada, y quienes bajan películas de internet... En la Argentina, abunda el mercado más pequeño, de una persona que en su casa hace copias y las vende en el metro o por Internet.
Interesante que te haya tocado hacer una entrevista con este tema. Está publicada como para verla? Me gustaría hacerlo. Saludos.
Carina,
Lo mismo sucede en Colombia. Con un agravante: que es el peor enemigo del naciente cine colombiano.
El cáncer de la piratería ha carcomido la incipiente industria cultural colombiana y cada vez le roba más entradas a las películas en taquilla.
¿Quién recupera así una inversión de esas?