PILOTOS CONVERTIDOS EN TIRO AL BLANCO
Un total de 87 pilotos del transporte urbano en la capital guatemalteca, han sido asesinados de enero a agosto de 2009, por grupos de pandilleros que les exigen el pago de una extorsión en efectivo, según el reporte de los dueños y empresarios de autobuses. En el 2008, el número de víctimas mortales fue de 175 pilotos.

Los ojos los tenía llorosos y no era para menos, su mejor amigo ocupaba las páginas de los periódicos: había sido asesinado por negarse a pagar lo que llaman “el impuesto” a una de las maras de Ciudad Real, zona 12. Me dijo que eran amigos desde niños, que juntos habían bajado a los barrancos, jugado “chamuscas” en la calle y que disfrutaron de sus primeras novias, que eran dos hermanas de la colonia.
Molesto, manifestó que no había querido ir al velorio porque se sentía muy mal. Su amigo dejaba huérfanos a tres pequeños niños que jamás entenderán por qué unos muchachos con tatuajes en el cuerpo, le dispararon a su papá en la cabeza porque como era tan temprano él no tenía dinero que darles.
Este caso en el que muere un piloto, se repite casi a diario en todos los sectores de la capital, donde las maras se han adueñado de sus áreas de “influencia”, sin que nadie parezca querer o poder hacer algo para proteger a quienes se ganan la vida en forma honrada.

Esa situación está haciendo imposible vivir tranquilamente pensando únicamente en sacar adelante a la familia. De acuerdo a la información oficial que se tiene, los pilotos deben pagar cada vuelta que dan por los sectores controlados por las maras. Unos piden cincuenta quetzales por vuelta, y otros cien o más.
Los pilotos señalan que así, es difícil poder vivir en estas zonas donde la delincuencia es la que manda sobre la vida y las propiedades de los vecinos quienes están indefensos frente a esa violencia que muchas veces es ejercida por muchachos que han crecido en esos lugares.






