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Locura entre el tráfico

El número de vehículos que hay en Guatemala asciende a más de un millón y medio, y sólo en lo que va del año han entrado al país 4,036 unidades más, cifras que demuestran que la flota de transporte crece mucho más rápido que las infraestructuras viales, lo que provoca serios problemas sobre todo en la capital del país, donde a diario circulan 700 mil carros que en época de navidad sube a cerca de un millón de vehículos.

En los últimos años la tasa de crecimiento del parque vehicular fue de 15 por ciento en buses, microbuses y paneles, mientras que el de automóviles fue del 13.5 por ciento, según la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT). Se calcula que la capital tiene capacidad para que circulen 350 mil autos sin problemas, pero de acuerdo con la Policía Municipal de Tránsito (PMT), a diario transitan por las calles de Guatemala 700 mil vehículos, cifra que alcanza su pico el 23 de diciembre, cuando salen a las calles 950 mil automotores.

Y el tráfico que se hace cada día en las horas pico se ha convertido en un verdadero infierno para los automovilistas que ven cómo cada día se hace más complicado el transitar hacia sus lugares de destino.

Y es que para quienes manejamos en esta locura diaria es un verdadero infierno sobre todo cuando el tráfico se paraliza y vemos como el tiempo pasa sin que aquella enorme culebra de vehículos se mueva para ningún lado. Es como si de pronto el mundo se parara. El calor agobia y las bocinas resuenan como jauría de animales desesperados. Una gota de sudor que resbala por la nuca y se pierde en un laberinto de la espalda pegada al asiento. El tráfico detenido como bestia dormida.

Se oyen decenas de músicas porque cada carro tiene su propia estación. Un niño llora dos carros atrás de donde me encuentro. Una mujer insulta a un motorista porque pasó rozando su carro del año. Un chofer de camioneta le saca el dedo a otro que le suena la bocina con insistencia. Un “brocha” (ayudante de camioneta) demuestra sus dotes de orador e insulta a un señor obeso.

El medio día está en su apogeo. El asfalto eleva nubes de vapor y pienso que cualquier puede poner a freír un huevo sin ningún problema. Algunos están con todo el aire acondicionado puesto. Son pequeños refrigeradores que los aíslan del resto de adormecidos conductores que sufrimos el calor inmenso y no sabemos si estar afuera bajo los rayos del sol o adentro en estos hornos motorizados.

Miro hacia delante, la fila de carros es enorme; vuelvo a ver, atrás de mi, como culebra, cientos de carros más están parados, sus ocupantes salen y en sus caras hay enojo, frustración. Es como estar parado en medio de un desierto; el sol sigue calentando, la locura aumenta. Atrás de mí, hay pequeñas peleas: una mujer saltó sobre un hombre y le da duro con su bolsa; el llanto de un niño me paraliza, y veo con sorpresa, que una señora dio a luz en plena calle. De pronto descubro que los carros se están moviendo y aliviado, regreso al mío para seguir hacia mi casa con la esperanza que ya no hallan más paradas por el camino.

 

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Juan Martínez
dijo :

Terrible, el precio del "progreso", dirán.  En realidad creo el precio de la estupidez humana.

21/08/2009 a las 16:19
Rolando
dijo :

El cómo nos quejamos de las atascos cuando estamos al volante de nuestros autos...

Alguien dijo que es una condición humana el criticar a los peatones cuando somos automovilistas y a los automovilistas cuando somos peatones. Parece que también es condición humana el quejarse de lo insufrible del tráfico y seguir comprando y usando automóviles...

Saludos,

R

21/08/2009 a las 16:30
Eugenia Soto
dijo :

En Costa Rica la situación es parecida en cuanto al aumento de la flotilla vehicular. A eso sumale la total inoperancia del gobierno para ampliar la infraestructura vial y un sistema de transporte público deplorable.

Sin embargo, un rayo de esperanza surgió hace 15 días. El tren volvió a hacer el recorrido entre Heredia (una provincia muy pobladay en realidad casi un suburbio de San José) y la Capital. Ha sido un éxito.

Parece que las autoridades finalmente entendieron que un sistema que te garantice llegar a tiempo, en condiciones decentes, con asientos limpios, paredes sin grafittis, y seguridad será bien recibido por los conductores atormentados por los embotellamientos infernales.

 

21/08/2009 a las 17:00
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