El mataviejitas español mató a 16 personas
El “Mataviejitas” que mantuvo en alerta no sólo a las personas de la tercera edad sino también a las autoridades del Distrito Federal y el Estado de México no fue un asesino original. Hay indicios de que no fue así. Su larga carrera delictiva convirtió al “Mataviejitas” en uno de los homicidas más temidos del país.
Un antecedente de ese calibre tuvo lugar en España a finales de los años ochenta. José Antonio Rodríguez Vega, albañil de 45 años, de nacionalidad española, residente en Cantabria, al norte del país. Vecinos y familiares lo describían como “educado, correcto y buen padre de familia”. Sin embargo, detrás de ese perfil se escondía uno de los asesinos en serie más peligrosos de la historia española. En sólo un año mató a 16 ancianas —que también sufrieron abusos, torturas, y robos—, de 1987 a 1988, cuando fue detenido por la policía, según el diario español “El Mundo”.
Se servía de su tranquilidad, su aspecto amable y su don de palabra para ofrecer sus servicios de albañil. También se hacía pasar por vendedor para entrar en las viviendas y cometer sus delitos. Pero tuvo errores que lo delataron. Pese a ser una persona muy organizada, la policía encontró su tarjeta de visita en una de las casas de las fallecidas. Tras su arresto, lo acusaron de matar a tres mujeres, pero en un alarde de sangre fría confesó que había matado a seis más. Luego se supo de las siete restantes. Su “clon” mexicano ha cometido 24 homicidios, por lo menos. La vida de José Antonio fue fugaz pero intensa. Antes de cometer sus asesinatos estuvo preso ocho años por un caso de violación. Por aquel entonces era conocido como “El violador de la moto”. Tras pedir perdón público a sus víctimas, su pena fue rebajada sensiblemente.
Años después regresó
Años después, de nuevo en la calle, se convirtió en el “Mataviejas” ibérico. Su vida cambió desde entonces. Tras 12 meses de búsqueda por la policía, fue apresado, acusado de 16 asesinatos, nuevo delitos de abusos deshonestos y seis robos. Fue condenado a 440 años de prisión, una pena calificada de “benigna” por el fiscal jefe de Cantabria, Lucio Valcarce. Tras varias estadías en un gran número de prisiones, fue trasladado a la cárcel de Topas, en Salamanca. Debía salir libre en 2008, pero dos días después de su ingreso en esa prisión, dos presos le asestaron más de 130 puñaladas, 30 de ellas en el pecho, causándole una muerte instantánea.








Que interesante la información porque en México fue un tema de escándalo nacional que atemorizó realmente a las personas de la tercera edad.
Creo que no se le han podido acreditar legalmente otros casos por lo que el "mataviejitas" original no seerá superado por la "copia" mexicana.
Sobre el perfil del "auténtico" así se comportó Juana Barraza para cometer los asesinatos, según lo que reportó la prensa capitalina sobre el caso.