Conviviendo con el mundo verde
Cada vez que me toca observar el tema de un hogar, visitar
una familia, les comento: “En su casa están los remedios para su mejor estar,
su propio bien-estar”. Por supuesto que los rostros se cambian ante tal
aseveración.
Esta, mi propuesta, es invitarles y animarles a encontrar en su propio medio social donde habitan, aquellas cosas, aspectos, fortalezas que tienen muy cerca y que muchas veces no las vemos.
Comenzamos por:
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Tu jardín (si es de casa, departamento o bien es parte de una
plazoleta o plaza). Allí hay tierra, pasto (verde o seco), arbustos, hierbas
(raíces también). La tierra tiene algunos minerales presentes, algunas piedras
y arena. Cada uno de estos elementos nos ayudan a estar mejor. El suelo o ese
pedazo de tierra debe tener buen drenaje. Los productos que puedas sacar de
allí pueden ser de extraordinario aporte a tu grupo social con el cual
convives.
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El pasto
lo aprovechas para caminar y regando de manera asperjada. El caminar te trae
fortaleza a tus órganos internos pues afirmas o potencias las terminaciones
nerviosas que están ubicadas en tus pies. El regar de aquella forma te entrega
varios beneficios (calidad respiratoria, se alejan las alergias, mejor
concentración y/o memoria, relajación, etc.). Debo agregar a esto la siguiente
observación: “Cuando nuestros hermanos menores, las mascotas, se sienten con
problemas de salud, se acercan a comer pasto para aliviar su molestia”.
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Las hierbas están allí porque fueron puestas por una persona o
salen de manera natural. La tradición popular dice: “si a tu casa llega una
hierba, déjala allí, no la saques, es para ti”.
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Los arbustos sirven para adornar, formar una división
territorial, como abono para su tierra con sus hojas que se desprenden de el.
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Si te decides ahora a mejorar tu espacio tan cerca de ti, te
sugiero lo siguiente: Divide tu terreno en dos partes, en una de ellas colocas
plantas medicinales (albahaca, romero, menta, malva, cedrón, etc.) y en la otra
comestibles (lechuga, apio, porotos verdes, etc.).
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Los árboles de mi acera o plazoleta: Ellos normalmente son
acacias (su flor me ayuda como astringente para la piel, su tumor que aparece a
veces, me ayuda a bajar el nivel de colesterol, sus hojas me ayudan a bajar la
intensidad molestosa que provoca una picadura de zancudo por ejemplo, etc.);
limones (sus hojas me ayudan a conciliar el sueño por un elemento que trabaja
como un somnífero, además de sus frutos, etc.); duraznos (sus hojas me ayudan a
evitar molestias intestinales o la producción de gases y se beben maceradas con
agua caliente, además de sus frutos); etc.
Debo agregar que nuestras plantas
tienen varios principios químicos a considerar: vitaminas, minerales,
flavonoides, taninos, alcaloides, ácidos grasos esenciales, entre otros.







que la base de la mayoría de los Medicamentos proviene de las plantas.
La Fitoterapia, a diferencia del Biomagnetismo, se sostiene sobre una sólida base científica.
Sin embargo las personas deben ser asesoradas por personas que, como tú, Jaime, conocen los principios activos de cada planta, pues, como ocurre, por ejemplo, con el Dedal de Oro o el Laurel de Flor, es fácil también envenenarse.
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Saludos amistosos, Katina
Hola mujer.
Así es.
Por una parte debemos estar cuidando nuestro planeta (mantener) y cuidándome ya que las plantas en exceso o no indicadas con cuidado, se nos viene una intoxicación algo grave.
Además una simple infusión de melisa, a la mayoría de las personas les viene bien, una minoría les altera (por ejemplo).
Fraternalmente te saludo Katina - Jaimeviajero.