Cuando
Chile entero se encuentra ad portas de comenzar a zapatear de lo lindo,no se me
viene otra cosa más a la cabeza que utilizar este fin de semana para aprovechar
de descansar. Sólo eso, porque estas últimas semanas han sido para mi en
especial turbulentas y el espejo me dice que el tiempo pasa, pero más aún,
salen un montón de periodistas, "opinólogos", etc. dando a
conocer sus "grandes pensamientos" sobre lo que significa esta fecha.
Siempre lo mismo. El 18 (o septiembre mejor dicho) siempre ha sido controversial
y aparecen un montón de columnistas opinando. Ya está bueno. Yo prefiero decir
algo sobre lo mejor para mi de la fecha, que es la sed de vino y empanada que me
le dentra señores, y obviamente todo eso que viene después de la garrafa,
el merecido pie de cueca, detrás del que seguro viene la segunda patita, porque
el vino pa´l 18 siempre se encarga de recordarme lo excelente bailarina que
soy. Este año sin duda va a ser distinto, y con suertecita creo que me
tomaré un vasito de pipeño. Por eso acudo a mis recuerdos, en los que
hurgueteando encuentro un dieciocho inolvidable que pasé en la casa de mi mamá,
en Quilpué, cuando nos acompañó
Salud!



















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