No soy chilena: mi conceptualización de los perros

Republico a continuación mi comentario a este infame post: ´Cuando el mejor amigo se convierte en plaga´, publicado en La Nación.
“Hasta hace poco fui turista en Chile. Desde que llegué me fascinó la autonomía de los perros y su comprensión de los códigos humanos. Al tiro me di cuenta de que estos perros viven en una sociedad solidaria con ellos, al punto de que la unidad familiar chilena en muchos casos es la manada. También se aplica la categoría madrina/padrino, para relacionarse con los que no caben en casa. Porque aquí no se mata a quien se aprecia. En otros países, sí: razón por la que no los ves en las calles. Como turista en Chile se me abrieron los ojos al gravísimo problema de indefensión de los perros en el resto del planeta. Probablemente a Chile le toca el papel histórico de mostrar al mundo cómo hay que tratar a los perros. Para ello, los ciudadanos necesitarán la ayuda del Estado, y de la prensa…”







No es un insulto machista e irónico, lo que pasa es que Cristián Bernard, el cirujano francés que cambiaba corazones, dijo: "trate a su hijo como a su perro" refiriéndose a que en Europa tratan mejor a los canes que a los hijos, al menos en los ochentas. Y a lo que me refiero yo es que a la mujer la sentimos manipuladora, irónica y feroz como una perra, de esas que comen lobas, por tanto, hay que tratarlas con un cuidado muy cariñoso... claro, no sea que muerdan la mano blanca del que les da qué comer y se vayan con el pies negros que tendrían que aliementar. Pero uds, no entienden nada, yo me refiero al demonio de los celos, del egoismo, y muchas cosas como esa. Sobretodo me refiero a los puntos que cortan las frases en compartimentos estancos, a las rejas que nos separan, y a los perros que no nos unen, sino que nos hacen parecernos a ellos, asi como ellos se parecen a nosotros con mucha frecuencia. Tenemos que sentir distinto, ¿no?