En uno de mis tantos encuentros con una sobrina, le indicaba que valía la pena sentir, pensar y actuar en favor de la naturaleza.
Por ejemplo cuando se acerca la temporada de huracanes en el Caribe (mi sobrina vive en la ciudad de Santiago de Chile), debes hacer que tu corazón sienta los beneficios del agua en tu cuerpo, pensar lo interesante que es beber agua y cuidar aquel elemento vital. Así a la distancia las aguas caribeñas sentirán tu presencia y deseos hermosos y, en vez de calentarse más, se enfriarán. Después terminas agradeciendo.
De inmediato ella consultó: "tío, ¿para que agradecer?"
Dar gracias por tener la posibilidad de ayudar a la madre tierra y, otra cosa interesante, se te multiplicarán las gracias en tí, vas a tener mejores momentos para sentirte mejor. Es un efecto boomerang, tú lanzas algo hermoso y te llega de vuelta, no solo uno, sino que muchos a la vez.
Con este ejemplo, tan fácil de realizar, puedes alimentar tu campo afectivo.
Para que ensayes algo, aquí te propongo esto:
Gracias Pachamama y Tata-Inti por tus cuidados hacia nosotros.
Gracias aves en la tierra que nos enseñan a tomar el vuelo.
Gracias reptiles que nos enseñan a comer por una necesidad y no por matar.
Gracias mamíferos que son capaces de mantenerse juntos para cuidarse.
Gracias insectos por hacer el trabajo de limpieza minucioso.
Gracias seres vivos de ríos y mares por colaborar con el aseo en las profundidades marinas.
Gracias a ti mujer por ser VIDA.
Gracias a ti hombre por ser complemento de la mujer.
Fraternalmente.
Autor directo.


















Gracias...
... por la capacidad de agradecer cada día a " tanto y tantos " que nos permiten la necesidad de dar GRACIAS.
"GRACIAS " ... como siempre Jaime amigo