Chile, una sociedad con miedo
La
obsecuencia es una de las mayores barreras para el cambio. Burócratas
que administran sobre la base de vetustos manuales, pero que son
incapaces de abrir la mente a nuevas estrategias de gestión. Los
últimos 40 años en Chile han estado marcados por el miedo.
De los escenarios autoritarios y excluyentes del régimen militar,
donde ser crítico era toda una temeridad, se siguió en democracia con
el miedo a que el golpismo volviera. En esa época levantar la voz podía
atentar contra la estabilidad. Ahora el gran miedo entre los chilenos
es perder el trabajo y el esgrimir ese miedo sigue siendo un elemento
disuasor de conductas contestatarias.
En las organizaciones el quietismo que produce este terrorismo
silencioso que aprieta el estomago, hace tomar a las personas actitudes
pasivas, conductas obedientes frente a liderazgos verticales que mandan
según el sesgo personal de la autoridad. En el Estado, la precariedad
del empleo a contrata de gran parte de la dotación, genera la
incertidumbre, inmoviliza el flujo libre de propuestas. Quien
contradice el sistema corre el riesgo de ser aplastado por la
burocracia pesada que marca el paso.
El
miedo es un instrumento perverso pues quien lo usa queda aislado,
entrampado en una dialéctica donde no hay confianzas, no hay crítica,
con lo cual se cae fácilmente en errores. Distinto es, por cierto, el
liderazgo participativo, que va abriendo espacios a la innovación, al
análisis, a los cambios organizacionales. En la realidad de los
organismos públicos los resabios verticalistas se mantienen, inhibiendo
la capacidad renovadora que podrían aportar los trabajadores. Como
consecuencia, los indicadores de rendimiento tienden a ser chatos,
contables más que reales y el afán de mejorar es más bien retórico,
solo cumplir con lo justo.
Se podrá inferir que estos estilos autoritarios son entropías del
Estado, pero en la empresa privada los climas laborales son en general
más malos y como los gremios casi no existen, las situaciones de
indefensión del trabajador son dramáticas. Es por lo tanto,ésta una
cuestión de la sociedad en su conjunto, la falta de tolerancia, la poca
capacidad de recibir la crítica o de escuchar algo que rompa esquemas.
Somos una sociedad que aún padece del miedo que se enquistó en el
venario nacional y donde la respuesta violenta, descalificadora,
represiva, está, lamentablemente, siempre a flor de piel.
Antofagasta, 8 de octubre de 2009.
Una mirada libre a nuestro entorno








Y EN ATINA CHILE ,
QUE NO LE TEMAN A LOS POLITICOS CORRUPTOS Y LADRONES, QUE NO LE TEMAN A LOS EXPLOTADORES, N I A LAS ELITES NI A LOS TRIBUNALES DE INJUSTICIA, NI A LOS DUEÑOS DEL DINERO, NI AL ABUSO DE NI UNA MIERDA
VAMOS PORLA RE – EVOLUCION DE NUESTRO PAIS
PUNTO FINAL A LAS VIEJAS ENERGIAS
Se le puede tener miedo a los padres o tutores. Se continúa con el miedo a los profesores, para terminar teniéndole miedo al jefe o empleador.
Para que decir de los miedos al aparato del Estado.
A todo, deberíamos sumar nuestros propios miedos.
Tal es la necesidad de conocer nuestros derechos para luego saber cuales son nuestros deberes.
¿Cuál es la reacción básica a tales miedos?
La agresión, el insulto, la falta de respeto. Nada cuerdo, sólo reacciones emocionales inconducentes.
En nuestra sociedad, en nuestro bello país, el uso del temor maquiavélico es política de Estado, de las iglesias y de la oligarquía.
que salen a destruirlo todo en fechas como el 11 de septiembre, el Dia del Combatiente, las barras despues de los partidos, los traficantes emperadores de las poblaciones marginales, los politicos corruptos, comerciantes ladrones etc no parecen tener mucho miedo. Veo que se sienten bien seguros. Ellos no respetan la ley que les prohibe andar con armas. La gente honesta en cambio, respetuosa de la ley, no anda armada.
La gente buena desarmada, ante la gente mala armada. Quien gana?
No es exajerado decir que el mundo esta al revés.
Pancho.
...y otra muy distinta es ser un cobarde, lo que deja entrever Pancho es muy real, es el paradigma del estado policía, que quedo muy enraizado en nuestra cultura, la imposibilidad durante muchos años de la legítima defensa, la restricción a la tenencia de armas y las muchas deficiencias de nuestro sistema penal y jurídico, el deterioro de nuestra calidad de vida y sistema social, la sensación de injusticia e impotencia son simples síntomas de la enfermedad, que es una falla multisistémica provocada por la inequidad, el paulatino decomiso de libertades personales(tendencia mundial), la falsa democracia con sus partidos políticos y los oligopolios con sus sistemas de externalización de costos
Puede sonar muy general pero es básicamente eso.
Saludos.
... pudieran salir al aire ( por TV abierta o cable ) ... en debates de personas comunes de distintas regiones denunciando responsablemente sus argumentos, serían un buen aporte a nuestra sociedad... si tan solo dispusiéramos de la mitad del tiempo que se otorga a programas faranduleros del acontecer televisivo que ningún aporte hacen más que el de enterarse quién o cuantos se han hecho la última " liposucción de glúteos "
Alguién por aquí ha dicho que nuestros aportes podrían ser " oídos " por autoridades competentes... estoy segura que así es y sin dudas lo que hay que hacer es cuidar y mantener activo este instrumento , denunciando lo denunciable... que es mucho.
De hecho tenemos a un gran representante de este espacio Pablo Ramirez, que se esmera en dar a conocer la opinión de blogers en espacios Públicos ( recomiendo ver sus notas )
mis saludos