
El centenario del nacimiento de Allende se ha prestado para una re-canonización de esas que acostumbra la izquierda y que la siempre medrosa derecha acata. Hemos leído apologías delirantes, cuyos autores abusan de la catalepsia irrecuperable de los chilenos.
En realidad, silenciar
piadosamente la verdad sobre Allende podría justificarse en aras de la
concordia, pero la izquierda no la quiere. "Ni perdón ni olvido", dice.
Hasta aplaudió el grosero salivazo sobre el féretro de quien reparó el
daño inferido por aquél.
Así las cosas, los cultores del odio
deben enfrentar la verdad, empezando por la de que Salvador Allende fue
el peor Presidente de la historia de Chile. En lo material, legó una
inflación de tres dígitos y una producción cayendo 13 meses
consecutivos. Quedaba "harina para pocos días más", según sus palabras.
Aparte de menoscabar el bienestar material del pueblo, destrozó nuestro
tejido social, al dividirnos fratricidamente, pues carecía del sentido
de la unidad nacional y no vacilaba en advertir, amenazador: "Yo no soy
Presidente de todos los chilenos". Patrocinó grupos armados, para
imponer su ideología matando a otros. Cohonestó el contrabando de armas
y, cuando un avión cubano fue descubierto trayéndolas clandestinamente,
ordenó llevarlas a la mansión presidencial, mientras hacía escarnio de
la opinión pública, declarando burlesca y sucesivamente que eran "obras
de arte", "artículos folklóricos" y "helados de mango".

Ha sido
el único Jefe de Estado chileno, que se sepa, reclutado por una
potencia externa, según consta de las revelaciones de Vassili Mitrokin,
ex jefe del KGB, en su libro "The World Was Going Our Way" (Basic
Books), reseñado en "FrontPageMagazine.com", el 24.01.06. Su nombre en
clave era "Líder". Entregaba a los rusos información política sensible,
a cambio de la cual recibió un subsidio directo de 50 mil dólares.
Además el KGB pagó a otros aspirantes de izquierda, rivales de Allende,
para que retiraran sus candidaturas. Del otro lado, el ex embajador
norteamericano Edward Korry, en "La Segunda" del 22.10.96, detalló los
sobornos a Allende a cambio de indemnizar a mineras estatizadas.
También
permitió el ingreso de tropas cubanas sin autorización del Senado, como
lo exigía la Constitución. Ello consta de la confesión del general
cubano Patricio De la Guardia, citada en la p. 291 del libro
"Vindicación de Cuba 1989" (Editorial Política, La Habana). Los cubanos
cambiaron esa página en ediciones posteriores a la de 1989.
Cuando era Presidente del Senado, Allende posaba como demócrata, mientras usaba su inmuni-dad para contrabandear armas cubanas a Bolivia, según reveló el gue-rrillero "Benigno" en sus "Memorias de un soldado cubano" (Tusquets, 1997, p. 202).
En cuanto gobernante, incluso toleró las torturas a opositores pacíficos, como lo denunciaron los diputados democráticos al convocar a las Fuerzas Armadas en 1973. Allende nada hizo ante los apremios denunciados por un político, publicados en la primera página de este diario, en enero de 1972, culpando al subdirector (comunista) de Investigaciones
Como un autorretrato
suyo quedó su amenaza al dueño de "Clarín", por no seguir sus dictados:
"Te hago matar, culpo al imperialismo, te declaro héroe nacional, te
rindo honores de general en el cementerio y hablo en tus funerales. Ya
lo sabes". Tras huir el amenazado, Allende adquirió el diario.
El año 2008 la TV estatal, culminando la insania nacional, lo
consagró como "Gran Chileno de Todos los Tiempos". ¿Cómo quedamos los
demás? Juzgue usted.


















estoy de acuerdo.
En lo material fue el peor. Como dijo Dalai Lama cuando visito EEUU. Es impresionante la cantidad de cosas materiales que hay en este país que a mi no me interesa tener.
Por lo menos en su gobierno no mato a nadie se fue con las manos limpias de sangre.
No como otros
saludos