MAFALDITA

Mi Tío-Abuelo.

Mi tío-abuelo, conocido ahora aquí en Atina Chile gracias a mi nueva amiga Isidora (acabamos de reconciliarnos), como don Willy, me contaba que a los diecisiete años ingresó a la Universidad de Chile y tuvo que venirse del Sur a estudiar a Santiago.

Se alojó en casa de la familia Mackenna Subercaseaux que vivía en Pirque.

En realidad más que una casa era un Castillo conocido hasta ahora como el Castillo de las Majadas ubicado en el sector de San Juan de Pirque.

Pocos años antes allí ocurrió un crimen en el que participó la esposa del señor Mackenna Subercaseaux por defender unas tierras pero esa historia se las contaré más adelante.

Durante los meses previos al Curso de Matemáticas, la hija mayor de la familia, Kathia, que tenía dieciocho años, se consagró a la tarea de entretener a mi tío-abuelo enseñándole a tocar el piano.

Dado que era verano, las clases se realizaban en el salón con todas las ventanas y puertas abiertas porque así se estilaba en esos años.

Cuando empezó a hacer frío, recordó mi tío-abuelo con una sonrisa melancólica, la instrucción continuó en la cama...

A juzgar por su relato, Kathia fue el primer y único amor de mi tío-abuelo.

La aventura fue breve y clandestina. Se veían a horas intempestivas y en lugares insólitos: a mediodía, a medianoche o al amanecer en el jardín, el desván o el sótano, en cualquier momento y lugar que les permitieran pasar inadvertidos.

Kathia no dejaba de repetir que si su padre los descubría colgaría a mi joven tío-abuelo por los pulgares.

Durante un tiempo, mi tío-abuelo estuvo totalmente abstraído en su amor. Vivía prácticamente ajeno a cuanto no fuera su amada, hasta el punto de que su profesor de Matemáticas empezó a preguntarse si se habría equivocado en su primera evaluación del potencial de mi tío.

Pero después de unos pocos meses de tortuosa felicidad (por desgracia, muy pocos, dijo mi tío-abuelo con un suspiro), Kathia abandonó la casa de la familia y los brazos de mi tío-abuelo para casarse con un ingeniero agrónomo.

Naturalmente, mi tío-abuelo quedó desolado.

Si la vehemencia de su pasión infantil por los números fue en parte una compensación por la falta de afecto familiar, su inmersión en las matemáticas avanzadas en la Universidad de Chile fue sin duda más profunda debido a la pérdida de su amada.

Cuanto más se sumergía en el insondable mar de conceptos abstractos y símbolos arcanos, más se alejaba de los dulces pero dolorosos recuerdos de su querida Kathia.

De hecho, en su ausencia ella se volvió mucho más útil para mi tío-abuelo (en sus propias palabras).

La primera vez que se habían acostado en la cama de ella (para ser más precisos, la primera vez que ella lo había arrojado sobre su cama), Kathia le había murmurado al oído que lo que más le atraía de él era su reputación de joven prodigio.

Entonces mi tío-abuelo llegó a la conclusión de que, si quería volver a conquistar su corazón, no podía andarse con medias tintas.

Para impresionarla a una edad más madura debería hacer sorprendentes hazañas intelectuales y convertirse en un Gran Matemático.

Pero ¿qué tenía que hacer para convertirse en un Gran Matemático?

Muy sencillo: ¡resolver un Gran Problema Matemático!

— ¿Cuál es el problema más difícil de las matemáticas, profesor? —preguntó su profesor de Matemáticas en su siguiente clase, fingiendo simple interés académico.

—Te mencionaré los tres que se disputan el primer puesto:

1. La hipótesis de Riemann

2. El último teorema de Fermat,  y

3. La  conjetura de Goldbach.

 

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(Continuará...)

Les dejo este video muy musical del Palacio de Las Majadas de Pirque.

 

Saludos Cordiales. Katina.

 

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TotemRac
dijo :

Esta entretenido el cuento, pero te felicitare cuando lo termines de publicar, ahora voy a interiorizarme sobre La hipótesis de Riemann, El último teorema de Fermat,  y La  conjetura de Goldbach., saludos

20/10/2009 a las 22:10
TotemRac
dijo :

OK, de ahi te cuento, pero ten cuidado a quien invitas, acuerdate que por ahi andan algunas Neuronas Cojeando, Saludos.

20/10/2009 a las 22:17
Doris
dijo :

... de las matemáticas y ese es mi gran  " talón de aquiles " ... pero intentaré , al menos  aceptar el desafío , espero no defraudarme de mí misma, como casi siempre ocurre respecto a esto.   Jaja  !

mis saludos Katy

21/10/2009 a las 11:49
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