
Hola amigos de AtinaChile! A contar de hoy también publicaré mis desventuras en este prestigioso portal, también pueden seguirme en mi sitio web www.simonparedes.cl, saludos!
Hablaré el día de hoy sobre un personaje sumamente molesto para mí, ¿su nombre? Mark Matamala, conocido simplemente como "el cucho". Este felino roñoso y de mala muerte se dedica, desde sus años más tiernos, al sagrado trabajo del choreo, el carterazo, el punsazo y la carrera rápida. ¿Por qué me interesa hablar de él? Pues porque tengo la buena suerte de decir que este angelito es mi primo, en segundo grado.
Su mamá, prima de mi abnegada mamita, trató por todos lados de corregir a este engendro. Era tan, pero tan malo, que su juego favorito cuando era chico fue el "aplasta al pollito". Era el carnicero entre los pobres plumíferos del campo, se pelaba la mantequilla, ¿para comer? No, para aceitar su bicicleta, ¿creen que esa bici se la compró su mamá? No, ¡era de un vecino que el muy pato malo tenía amenazado!
Cuando llegó a Santiago, la cosa no mejoró, por el contrario, si antes había sido un cabro malo, ahora era pato malo. Primero, asaltaba peatones, y fue ascendiendo, conforme sus inmensas necesidades si hicieron, ¿cómo decirlo? Más imperiosas. Así fue cayendo a la cana, una y otra vez:
-Es mi pega – me decía con una sonrisa en la cara.
La verdad es que no me gustaba tenerlo cerca de los niños, pero yo era su única familia y siempre estuve ahí pa’ dar una manito. Pero cuando el muy cara de palitroque se chorió mi equipito de música quedó vetado de mi casa. ¿Lo denuncié? Claro, ese judas dos caras se lo merecía, pero era mi primo. Unos días más tarde repitió su acción en un departamento cercano, lo detuvieron, aunque salió más rápido que flash con colitis.
Hace unos meses me lo encontré en la micro, pero no me vio. Tenía su mano metida en la chaqueta de una señorita. Lo miré feo y grité su nombre: ¡Cucho! Ah, eso bastó para interrumpir sus correrías por un rato. El tipo se me acercó y puso mala cara:
-La próxima que me hací esto, te rajo el paño aunque seai mi primo – bajo su chaquete se le veía el carnicero.
Sus ojos estaban inyectados de un rojo furioso. Un escalofrío me recorrió el espinazo, estaba seguro de dos cosas, una es que hablaba en serio y no tenía problemas en filetearme. Dos que si esa cosa había sido mi primo, ahora era una bestia muy distinta. ¿Cuántas veces había caído en cana? Hurto, robo, lesiones, intimidación, y cuanto usted pueda pensar. Pero siempre sale.
La semana pasada salió en las noticias, había caído por un robo mayor a una tienda deportiva, pero esa no era la razón de estreno en pantalla, era porque una vez preso, desde la comodidad de su celda se ponía a hacer llamadas por celular, ¿qué estaba haciendo este gañán? Pues, nada menos que contando su versión del cuento del tío. "Señora su hija tuvo un accidente, si no quiere que se ensucien los papeles, debe depositar cincuenta lucas en la siguiente cuenta". O Este que es mucho peor: "Tía habla con su sobrino Matías, tengo un problema en la universidad, me puede prestas quinientas lucas, mi papá se las devuelve".
La gente seguía siendo lastimada por este escupitajo del averno, y él aún mantenía esa sonrisa en la cara, seguramente saldrá dentro de poco, mi pregunta es ¿quién podrá protegernos de estos tipos? O tendremos que vivir con miedo de que por las noches entre a nuestras casas, nos dejen pelados, aterrados y con ganas de encerrarnos para siempre en nuestras paredes.
No se ustedes, pero ¿por qué nos castigan a nosotros mientras ellos siguen sonriendo?



















Quien Podra Protegernos???
Hasta cuando se busca gente que nos protega...Es Hora De Crear la proteccion, no solo por nosotros, POR TODOS!.
Yo creo que...
alguien se tiene que poner los pantalones, no cree usted?
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